27.8.17

Sentimientos encontrados

Es la hora. A las 23 horas del día de hoy llegaste al mundo. Solo 90 minutos de existencia para morir. Morir en brazos de tu madre. 10 minutos o más.

No sé cómo fueron esos minutos para ti, que te fuiste apagando mientras yo te miraba, e intuía que algo te pasaba. Pero me desacreditaban. Joder, me desacreditaban y no tuve la confianza en mí misma para salvarte más.

No solo la vida. Sino la salud.

Una, dos, tres y hasta cuatro veces interpelé a la enfermera sobre lo que te pasaba. "Algo" que no sabía definir.

Pero allí estaba ella, respondiendo desde su mesa a mis palabras, que venían a decir "no molestes, eres una madre loca".

Maltrato. Negligencia.

Y mientras, tu vida se iba en mi regazo. En el regazo que una madre debe llenar de vida para su hijo.

De ese regazo del que te arrancaron cuando por fin alguien me escuchó, alguien que hizo bien su trabajo. Gracias.

Y ahí por un instante se paró la vida. Nuestros corazones dejaron de latir. Lo que era calidez y amor se llenó de frío y rabia.

Creí que te moriste. Unas horas de locura, lo confieso. Quizá hasta tiene un nombre, un diagnóstico, pero es sinrazón y dolor.

Amaneció y me dijeron que estabas viva. Todavía recuerdo entrar en la UCI. Estabas llena de cables, fría por el tratamiento, inmóvil como una muñeca.

Una enfermera me dijo que te cantara. La voz no me salía. Se me quebró la vida.

Nos arrebataron un vínculo precioso que hemos ido construyendo de otra manera. Porque no hubo lactancia. No hubo miradas de complicidad ni sonrisas burlonas. Nos arrebataron el colecho al conectarte a los tubos y cables en cada noche durante meses. No pude escuchar tu voz, ni que me digas mamá. No hubo primera fruta ni papillas.

Hace cuatro años ya. He transitado por el dolor. Me he dado cuenta de que se puede vivir si tengo un propósito. La felicidad ahora es un término diferente.

La felicidad es tranquilidad, está en un atardecer o en una taza de café. En un párrafo de un libro y la felicidad con mayúsculas está en tu mirada, y en tu sonrisa torcida.

Está en tus manitas y en tu pelo despeinado.

Felicidades querida Alicia.

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3 comentarios:

  1. Se lo que sientes pero hoy no deja de ser un dia de celebración porque tu guerrera está VIVA, DEMOSTRANDO QUE EL LIMITE ES EL CIELO. Nosotros tuvimos un embarazo complicado que aún no entendemos la razón y porque los médicos no nos dijieron lo complicado que venia en su prematurez. Hoy es un guerrero igual que tu princesa. Recuerdo que vino sin tantas armas a este mundo con 30 semanas y 960 grs con un coagulo en su cabecita. Se que a pesar de vivir el dia a dia, duele no verlo disfrutar como un niño de su edad pero mira es FELIZZZ xq tanto uds como nosotros a pesar de las terapias le damos el mejor tratamiento que es AMOR. Un fuerte abrazo desde BsAs.

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  2. Sin palabras, Carolina. Un abrazo inmenso. Sólo el que lo vive puede conocer realmente ese dolor. Mi hija Olivia murió finalmente al poquito de nacer, durante dos días supimos que, de vivir, una lucha quizá muy semejante a la tuya comenzaría.
    Te admiro profundamente. Todo mi cariño para vosotros y un beso de Felicidades muy especial para Alicia.

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  3. Senzillamente precioso
    Felicidades por esa vida, esa lucha y ese amor tan puro que tienes. Aunque no puedo entender todo por lo que debes haber pasado.
    Un abrazo enorme

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