2.3.17

Sexo y género, que no te engañen



Cierta organización está dando a conocer de forma vergonzosa mensajes falsos.

Se aprovechan de que la mayoría de las personas desconocen conceptos, son ignorantes en algunas cosas. Evidentemente, no todo el mundo tiene que saber de todo. Pero yo sí creo que en este momento donde llega tanta información, tenemos que contrastar lo que nos llegue.

Precisamente para que no nos engañen.


La vulva y el pene.


En la semana 20 de tu embarazo te dice el ginecólogo que tu bebé tiene pene o tiene vulva. En ese momento, decimos ¡es un niño! o ¡es una niña! Y ¿en qué nos basamos?

La etiqueta del sexo biológico. 


Pensamos que sólo hay dos sexos, ¿a que sí? Sin embargo, en un vistazo a cualquier manual de biología nos encontramos que la diferenciación sexual no es tan simple. ¡¡Ay, qué complicado es ser un mamífero humano!!

Estudios en intersexualidad han visto que entre los sexos masculinos y femeninos hay más de 600 variaciones. Eso es lo que conocemos como INTERSEXUALIDAD.

No hay que olvidar que además de las gónadas externas, el cerebro también juega un papel importante en el sexo, así que no sólo es lo que se ve.

Entonces, estamos delante del ecógrafo y nos dicen que el bebé tiene pene o vulva. Pero ¿y si tiene alguna de estas variaciones? Pues no podemos aventurarnos todavía...

¿¡Es niño! o ¡Es niña!?


Cuando vemos los genitales de nuestros bebés, enseguida atribuimos una serie de cualidades. Estas cualidades son el género: es un constructo social.

¿Qué es un constructo social? Es un concepto que construye la sociedad más o menos arbitrariamente. El género es la fuente de la desigualdad, porque todavía la sociedad es muy rígida en estas etiquetas.

Si es niño: bruto, inteligente, fuerte, valiente, héroe, activo, noble, viste de azul, colores sobrios, sin lazos ni lentejuelas, llevará zapatos planos... 

Si es niña: dulce, educada, cuidadora, comunicativa, tranquila, maligna, viste de rosa, lazos y colorines, se maquillará, se pondrá tacones, vestidos ajustados... 

Esto son sólo sistemas de creencias que hemos creído que son exclusivas de cada sexo, aunque afortunadamente, cada día, nos damos cuenta de que no.

En un hipotético caso en el que los padres no viéramos los genitales de nuestros bebés en ningún caso (ceguera selectiva, jaja) pues educaríamos en plena libertad sin atribuir ningún sistema de creencias. Pero este es otro debabe.

Pero, ¿qué pasa si no sólo hay dos sexos?


Pues que estamos atribuyendo el género a riesgo de equivocarnos, porque la intersexualidad es una realidad, no es un error de la naturaleza; lo que es una locura es pretender que un constructo social tenga que encajar sí o sí en función de los genitales que apreciamos a simple vista.

¿Qué pasa si un niño es educado y le gusta cuidar? ¿Qué pasa si se quiere poner un vestido? ¿Qué pasa si un varón quiere llevar tacones y maquillarse? ¿Qué pasa si una niña es agresiva y va a lo suyo? ¿Qué pasa si una niña es bruta?

Todavía la sociedad cree que género y sexo son una misma cosa, y no lo es. El sexo es biológico y no sólo existen dos. El género es algo que hemos construido, debemos deconstruirlo y ser más libres. 

#NoALaTransfobia

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