11.10.16

Lactancia materna, ¿para qué?



Este curso me he embarcado en algo nuevo, mi formación en Psicología Mental Perinatal de la mano de Ibone Olza. Después de las primeras lecturas, la primera ponencia y todo el material que me ha llegado, hago esta reflexión:

Nos han explicado mal para qué sirve la lactancia materna. 


Yo os voy a contar mi experiencia y desde ahí, intentaré explicar algunas cosas. Cuando me quedé embarazada de Alicia fui, como casi todas las embarazadas, a las clases de preparación al parto. Ahí se limitaban a decirnos que "dar el pecho era muy bueno para el bebé" y que "la leche materna era el mejor alimento para ellos".

Las que estábamos convencidas de eso, pues en ese momento nos bastaba. Pero había otras madres que se preguntaban "¿y si les doy un bibi? porque yo me crié con bibi y estoy tan bien". Puede ser un argumento pobre, pero cuando no se hace pedagogía, o cuando el mensaje que llega viene tan simplificado, pues alguien puede llegar a estas conclusiones.

Creo que en esto radica esta falsa dicotomía entre "talibanas de la teta" y "defensoras de la tetina". (Que nadie se ofenda por esos términos, por favor).

Pero sí es cierto que se han creado como dos bandos, y la sensación de que haciendo una cosa culpas a la otra parte por no hacer lo mejor. Las que deciden dar la teta se sienten culpables por renunciar a sus carreras profesionales creyendo que traicionan a generaciones pasadas y sus esfuerzos. Las que deciden dar el biberón se sienten culpables porque no estan dando lo mejor para sus hijos... Pero esto es un enfoque simplista de lo que necesita el bebé.

Al final, te encuentras madres que hablan cabreadas acerca de uno u otro "bando". 

¿Para qué sirve la lactancia materna?


Y es que la lactancia materna, tiene tela marinera. Os voy a contar a grandes rasgos lo que yo creo más importante.

1. Nuestra especie trae al mundo seres inmaduros, no se valen por sí mismos. Así que la naturaleza ha previsto que la madre sea una base biológica para crubrir esas necesidades a través de un proceso muy delicado y complejo.

2. La lactancia materna es una herramienta para que bebé y madre estén la mayor parte del tiempo juntos durante ese intervalo de tiempo, a partir del año que el bebé empieza a explorar.

3. Para que esto sea llevado a cabo, la naturaleza tiene previsto que a través de la producción de la oxitocina y otros neurobiomarcadores, madre y bebé se enamoren, literalmente. Cuando una madre y un bebé se miran a los ojos, se sonríen, se tocan... se disparan esos niveles y se crea el vínculo. En esto se basa la crianza con apego.

4. Esas hormonas, ese vínculo, facilita que el bebé crezca con confianza y seguridad para más adelante explorar y poder afrontar los desafíos de la vida.

Es por esto que nos llega el mensaje de que la "lactancia materna es buena para el bebé". Detrás de esta frase se esconde un proceso, si que si no se explica y se muestra la evidencia científica puede desvirtuarse y quedar en saco roto.


¿Y si no le doy teta?


Y aquí seguro que más de una estaréis pensando "¿y si me voy a trabajar?" o "¿y si "decido/he tenido que" darle el biberón?"... pues ahí os diré que como todo, el ser humano tiene la plasticidad suficiente como para sobrevivir, adaptarse y orientarse a la vida.

Sin olvidar que es necesario encaminarnos hacia la crianza con apego y la lactancia materna -su herramienta básica-, que es a donde deberíamos aspirar todas y todos con nuestra actitud y las políticas sociales. 

En el caso de no estés disponible todo el tiempo o bien des el biberón, vincúlate con tu bebé desde el principo con el contacto, con las miradas, con los besos y los abrazos. Duérmelo en brazos, practica el porteo, no lo dejes llorar (inuncando su cerebro de cortisol, la hormona del estrés).

Hay muchas situaciones por las que la lactancia materna es más difícil, pero no imposible, como en caso de enfermedad del bebé en su nacimiento, o prematuridad. Las mamás que son autónomas o tienen jornadas laborales sin flexibilidad... o porque no tenían información o...

Te recomiendo leer el libro de Carmen Vega: Lactancia Materna, casos reales de superación


No te culpes por las deciciones tomadas por la situación vivida, pero hazte responsable no privando a tu hijo de lo que necesita: confianza y autoestima a través de tu disponibilidad y presencia. Recuerda también que el afecto puede cultivarse en cualquier momento de la vida y puedes reanudar y sanar el vínculo. A lo mejor, aquí está el papel de las psicólogas perinatales, acompañar a las familias en este proceso.

Haz todo lo posible para que lo único diferente que reciba tu hijo, sea el alimento, pero no el afecto.

Por eso, se dice que: la lactancia materna es buena para tu bebé y para ti. 


¿Y el padre? Pues otro día os contaré un poquito de las conclusiones que estoy sacando, pero adelanto que los papás son muy importantes, aunque su aparición en escena es paulatina.


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