25.4.16

Yo no soy perfecta



No, no lo soy. Y no son palabras vacías. ¿Has reflexionado alguna vez sobre el ideal de perfección  que nos obligan a alcanzar? No nos enseñan a equivocarnos si no que alientan la falacia de la perfección. 

¿Me acompañas en la reflexión? Abajo también hay un vídeo donde profundizo en algunas ideas. 

Tú tampoco eres perfecta, me gustas así. 


Cuando vamos al colegio todo está orientado a alcanzar la excelencia, la perfección, y nos crean una ilusión, una expectativa imposible de cumplir. Gastamos mucha energía intentándolo.

El método es el siguiente: enseñan a los niños una lección, hacen un "control" (¿os acordáis de este eufemismo de exámen?) y pretenden que el niño saque un 10. Es decir, 0 errores. 0 aprendizaje.

Los exámenes salpicados de tinta roja eran motivo de vergüenza y bajaban la autoestima...

Pero te acostumbras, tienes tiempo a hacerlo desde los 6 años hasta los 16. 10 años creyéndote que puedes aspirar a la excelencia.

Después la universidad, quien la cursa, tres cuartos de lo mismo. Calificaciones y evaluaciones orientadas a la competitvidad. Sales creyéndote "un profesional".

Recuerdo que al terminar la carrera me sentía muy insegura, como pez fuera del agua. Una parte de mí se había creído que tenía todo bajo control. Otra parte de mí sabía que era una ilusión.

Ama tus errores. 


Yo he tardado años en darme cuenta, y no lo hubiera hecho si no hubiera tenido un contexto donde me hubieran invitado a reflexionar sobre esto, en la escuela de terapia gestalt Kayrós.

Errar es imprescindible para aprender. Errar es vivir. No hay nada vergonzoso en equivocarse. Si yo me equivoco, no pasa nada si los demás se equivocan. Si los demás lo hacen, trátate con compasión cuando tú lo hagas.

Equivocarse es divertido. Abre una puerta al aprendizaje. Quien todo lo sabe se aburre. Quien cree que todo lo sabe, no tiene curiosidad.

Aceptar el error es un azote a tu ego. 


Seguramente ahora que lees esto no hay ninguna emoción. Sólo cuando vives la experiencia y observas tu cuerpo, sin juzgarlo, podrás prestar atención a lo que te cuento.

Cuando me equivoco, siento una vibración corporal si alguien lo hace evidente. Si siento vergüenza, a veces también siento que se me empañan los ojos. La necesidad irrefrenable de defender mi postura... ¿no te ha pasado nunca?

Cuanto antes asumas que equivocarse es maravilloso, antes podrás aliviarte y no caer en la trampa del ego. El ego es la máscara que mostramos al mundo. Es un yo falso y mostramos lo que "debemos ser" o "quienes esperan los otros que seamos".

El ego es como nuestra tarjeta de visita. Tú no eres tu tarjeta de visita. ¿Verdad?

La próxima vez que te equivoques míralo como una oportunidad para aprender. No escondas tu debilidad, ya que esta sólo es un aspecto de ti que está pendiente de fortalecer. Oye, no te digo que la tengas que fortalecer sí o sí. A lo mejor no merece la pena esforzarse.

¿Me merece la pena entrenarme para ser bailarina profesional si no sé bailar pero no me apasiona? No.

No te avergüences de tus errores. 


La vergüenza es una emoción que nos invita a escondernos. Queremos ocultar algo a los demás y sentimos vergüenza. Este algo puede producirnos dolor, o nos imaginamos que nos lo va a producir.

El antídoto de la vergüenza es el arrojo. Tirarse a la piscina y ver qué pasa. Yo a veces me pregunto ¿qué es lo peor que me puede pasar si hago esto? Si resulta que lo peor es que alguien se pegue unas buenas carcajadas, pues oye... si a mi me complace hacerlo, pues lo hago. Y ya está.

Exponte al descrédito. 


Detrás del miedo a equivocarnos está el miedo al descrédito. Tenemos una reputación, una imagen que nuestro ego ha puesto entre nosotros y el mundo.

¿Cuántas cosas no estas haciendo por el riesgo de desacreditarte? 

Una de las cosas que aprendí en mi formación es que los psicólogos debemos aceptar estar expuestos al descrédito. ¡El 100% de los clientes no hablarán bien de ti! Como la vida misma, volvemos a caer en la trampa del ideal de perfección.

Recuerda, estás bien siendo imperfecta. Y ya está. 

 

También puedes ver el vídeo donde profundizo más en esta reflexión. 

 

 


¿TE HA GUSTADO LA ENTRADA?


DESCÁRGATE GRATIS EL EBOOK "MI EXPERIENCIA DE RESILIENCIA" SUSCRIBIÉNDOTE A MI BLOG.



2 comentarios:

  1. Esto x ejemplo me cuesta menos...equivocarme o fallar me da miedo,xo he sabido siempre reponerme de los fracasos o de las malas experiencias y saber q se puede es el mejor aliciente para asumir ciertos riesgos :):) sigue compartiendo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Saber que una se repone es el mejor bálsamo para seguir creciendo! Gracias por pasarte guapa! Un beso.

      Eliminar