9.2.16

¿Se puede vivir con la injusticia?



Aborrezco la injustica, me perturbo profundamente cuando desde los medios me llegan casos de injusticia, ya sea social, de derechos humanos y de derechos de los animales.

Es injusto que alguien pueda sesgar la vida de alguien, es injusto que uno pueda decidir cómo otro va a vivir, imagínate cualquier situación de las que salen en la televisión, radio, redes sociales... 

Cuando hablo de injusticia sé bien de lo que hablo. Es lo primero que sentí cuando Alicia casi muere en mis manos. ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? Lloraba todas las noches en mi cama, todas, con tanta rabia que me dolía la garganta. A veces con mi niña en brazos, en la soledad de las madrugadas...

Y en esos momento te encomiendas a cualquier cosa, es el momento de más vulnerabilidad. No hay dioses, no hay magia, no hay nada más que la fuerza de voluntad para levantarse de la cama al día siguiente y luchar contra las secuelas de un trastorno que sabes que son incurables.

La injusticia. 


Todos sufrimos la injusticia a todos los niveles y creo que una de las lecciones más grandes que me ha dado la vida es que se puede vivir con la injusticia. ¿Es resignación? No, para mí es un momento de reflexión.

Para que haya una injusticia debe haber una mano segadora. Cuando es la mano del ser humano, es trementamente dolorosa, porque se nos atribuye inteligencia, compasión, amor... pero no siempre es así.

¿Y qué podemos hacer contra la injusticia?


La respuesta más visceral es la rabia, la náusea, la venganza... a veces ni nos enteramos de esto está ocurriendo en nosotros, lo llevamos dentro.

No hay una linea, no hay un antes y un después. Un día dices "ya está, es lo que ha pasado" y a los cinco minutos quieres matar a alguien. Y es normal. Poco a poco el fuego va dando paso a una especie de comprensión del mundo.

Un día ves en las noticias una cosa injustia, y toca con tu injusticia, y te preguntas ¿qué hago? Nada, no puedes hacer nada contra las injusticias.

No tienes la responsabilidad del mundo sobre tus hombros. 

Puedes ejercer influencia en tu entorno más cercano y eso será suficiente. Con perseverancia puedes ampliar tu círculo, y si consigues que más gente te escuche, entonces podrás llegar a más gente, pero no con ello tienes garantía de cambiar los muebles en su cabeza.

Creo que por eso abrí el blog de Alicia, creo que por eso abrí este blog. Si me leen diez personas puede que remueva algo en una o dos. Siembro una semilla para ser más conscientes en la vida.

Sólo enseñando a ser conscientes de para qué estamos en el mundo, qué decisiones tomamos y cómo afecta a los demás, podemos amortiguar el daño que podemos causar.




Quizá si alguien se pone en el lugar del otro puede ser más amable, quizá si alguien mira a los ojos del ser vivo que tiene cerca, puede contactar de corazón a corazón, y entonces habrá una oportunidad para la ternura y la compasión (acompañar en la emoción).

No podemos acabar con las injusticias, pero podemos trabajar para ser más amorosos, e irremediablemente haremos un mundo más justo. ¿Te apuntas?



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