29.2.16

Las palabras también curan

 

LAS PALABRAS DUELEN, PERO TAMBIÉN CURAN. 

 

Nos dicen muchas veces que las palabras duelen, pero hoy, leyendo el libro sobre terapia infantil gestáltica de Loretta Cornejo, esta pequeña frase me ha inspirado esta entrada.

¿Os habéis percatado de la de cosas que decimos al día sin pensar el efecto que causa en el otro?

¿QUÉ EFECTO TIENEN EN LOS NIÑOS?


¿Y del daño que pueden hacer a los niños si estas palabras son crueles? La crueldad puede ser más o menos sutil.

No hace falta irse a familias desestructuradas para encontrar palabras ausentes de amor y respeto. Te puedes sentar en un parque y escuchar a madres -y padres- refiriéndose a sus hijos de malos modos porque estos no comen, no duermen o no se están quietos.

"Este niño es tonto",  el desprecio con el que lo dices es lo que daña a tu hijo. Decirle a tu hijo que "tu padre -o madre- no te quiere" porque hubo una separación, sin entrar en el juicio de lo que os pasó, es minar la seguridad de los pequeños.

Son agresiones que van rompiendo por dentro a tu hijo. Las palabras pueden convertirse en maltrato.

Un día te encontrarás con que no te habla apenas, con que te desafía, llora constantemente, tiene berrinches, y no sabes cómo llegar al que una vez fue tu pequeño bebé que sostenías en tu seno.

Nos falta amor en el día a día y respeto; mucho respeto por el otro.

Respeto es escuchar lo que necesita tu hijo, no poner sobre él juicios ni mirarlo como si fuera la causa de tu desesperación.

EL AMOR ES UNA CURSILERÍA QUE NO AYUDARÁ A MI HIJO.

 



Si como adulto piensas que las malas palabras endurecerán a tu hijo para la vida adulta, le estas robando su infancia.

Si este es tu caso, entonces debes empezar por ti, porque el falto de amor eres tú

Los niños no necesitan dureza, sino seguridad y ternura para construirse como adultos fuertes que entonces sí podrán enfrentarse a la dureza de la vida.

La dureza en la vida viene sola sin buscarla. Tendrá oportunidades para afrontar pérdidas y agresiones sin que tú tengas que entrenarle. Tú papel es enseñarle que pese a todo, puede seguir confiando en la vida.

Si tú eres fuente de dureza, no tendrá ningún refugio al que acudir cuando la vida le dé un revés. No podrá confiar en ti.

 

¿SE PUEDE REPARAR EL DAÑO DE LAS PALABRAS CRUELES?


Sí, curan y sanan si a partir de ahora miras a tu hijo a los ojos y buscas en tu corazón palabras que lo llenen de amor.

Si le has reñido injustamente y te sientes culpable ¿has probado a decirle "hijo, lo siento mucho"? Ponte a su altura y díselo honestamente, esto le da seguridad. Le enseñarás que a veces uno se equivoca y se comporta mal y puede pedir disculpas.

El daño se puede reparar con paciencia, tú eres el adulto que lo acompaña, la mayor responsabilidad con los hijos la tenemos nosotros, no es una carga.

Responsabilidad significa "habilidad para responder", y eso es lo que hacemos constantemente con los hijos. Respondemos a sus acciones, cómo lo hagamos, será la forma en que les construyamos. 



Ten paciencia, ¡pero la de verdad!, no la que expresamos con disgusto en la cara en plan "niño estoy cansada ya", eso no es paciencia, es un chantaje que crea sentimiento de culpa a tu hijo, por no saber cómo complacerte.

Paciencia y ternura que llegan desde el corazón, comprendiendo que el niño no tiene suficientes recursos para expresar de otro modo lo que siente al mundo.

LOS NIÑOS TAMBIÉN SON RESILIENTES


Sí, muchísimo. Te sorprendería saber que hay estudios que dicen que el 80% de niños que vivieron una tragedia han llegado a la edad adulta con la posiblidad de construirse un futuro.

Estos estudios muestran que es la relación con las personas lo que hace que se pueda superar la adversidad.

La resiliencia no es una característica aislada del ser humano, sino que nace de la relación amorosa, respeutosa, solidaria y con buen trato de los demás.

Si estás en una situación de difícil entendimiento con tu hijo o hija, prueba a ver qué pasa si en vez de agredir, respetas. Si en vez de juzgar, escuchas. Si en vez de despreciar, acoges.

Si te ha gustado, comparte en redes sociales. Déjame un comentario, me alegrará muchísimo. 

Un abrazo afectuoso.


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6 comentarios:

  1. Crío a mis hijas desde el respeto, la empatía el amor incondicional y la paciencia d everdad. Cuando me enfado, SIEMPRE les pido perdón. Ayer una madre se llevó una mirada con un poquito de odio de mi parte al escuchar cómo le decía a su hijo de unos diez años: "¿Eres tonto o qué?" Por levabtarse de la silla de ruedas en urgencias con el pie lastimado.
    La tonta es usted señora. Porque no son formas...
    Comparto tu post.
    Un abrazo

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  2. A mí también se me remueve todo cuando escucho esas cosas, y es constantemente: en el súper, en la calle...

    El maltrato está institucionalizado en muchas familias.

    ¡Gracias por compartirlo! Un abrazo.

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  3. me ha gustado mucho el post, anima a reflexionar. comparto! un abrazo!

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  4. Gracias! me anima mucho saber que hay personas a las que les sirve lo que escribo. Un abrazo y besos!

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  5. Un post hermoso y muy instructivo. Me encantó. Existen ocasiones donde gana la desesperación y no se sabe como dar marcha atrás. Hermosas y sabias palabras.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. No podemos olvidarnos de que existen las conductas reparadoras. Inevitablemente en algún momento vamos a meter la pata, somos humanos. Un abrazo!

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