8.2.16

La polémica está servida

 

Acepta el descrédito y sé honesto. 


Es inevitable, cuando abrimos un blog nos exponemos al descrédito. Una de las cosas que aprendí también en mi formación en terapia gestalt es que a los psicólogos nos puede ocurrir tener miedo a esto. Lo primero que nos dicen es: asúmelo, habrá alguien a quien no le gustes, así que sé tú mismo. Se puede aplicar el mundo bloguer.

En la red continuamente estamos lanzando opiniones, y cada uno tiene la suya. Es como el culo, sí señor. Cada uno tenemos uno de una manera y una forma.

Estos días vi cómo se hacía polémica por una entrada de un padre al que sigo en redes, Criandofrikis. En seguida el resto de tuiteros empezaron que sí, que no, que caiga un chaparrón y pude ver el malestar en sus tuits por el aluvión que le cayó encima.

Yo no voy a hablar de esta polémica concreta, sino de lo que hacemos cuando caemos en ella. Qué es lo que pasa y qué es lo que nos hace sentir agredidos. ¿Qué pasa si alguien tiene una opinión contraria a la nuestra? ¿Qué hacemos?


Diferencias entre el debate y la polémica. 


Un debate debería ser un encuentro donde dos o más personas exponen sus puntos de vista con argumentos. No necesariamente se trata de convencer al otro. Si yo defiendo A, el otro defiende B y cada uno explica por qué lo defiende.

La polémica es cuando ya entra el juicio.

¿Qué es el juicio? Es una agresión que pretende invalidar al otro y ponernos por encima. Ante el juicio, lo que haremos será defendernos, cerrarnos y extremarnos más. 

¿Puedo dejar de emitir juicios?


Creo que no se puede, en mi opinión. El ser humano tiene esa parte ruin, canalla, que no podemos evitar ni esconder, y quien lo hace paga un precio emocional bastante alto; así que mejor ser honestos y aceptarlo. Lo que sí nos hará un favor es ser consciente de lo que estamos haciendo y sobre todo, ¿para qué?

¿Qué queremos conseguir emitiendo un juicio contra alguien?

¿Puedo hacer que otro cambie de opinión?


Pues depende, el marketing consiste en esto, pero intuyo que a menos que intenten cambiar los sentimientos del Betis o el Sevilla, es muy fácil que me convenzan de comprar la colonia A en vez de la B.

Sin embargo, en creencias más profundas, es difícil a menos que estés dispuesto a ello. Te voy a dar un ejemplo:

Hace 6 años cuando leía a alguien que dudaba de las vacunas les sacaba las estadísticas y con eso me quedaba contenta. A mí nadie me iba a convencer de lo contrario porque las vacunas son necesarias y tal. 

Cuando mi hija tuvo una parada cardio respiratoria, los médicos me dijeron que no sabían el motivo, que "a veces pasa" y que tuve mala suerte. A los varios días de estar ingresada mi hija, una enfermera se me acercó y como si de una papelina se tratara, me dio el prospecto de la vacuna de la hepatitis B. 

"Infórmate bien, no es al primer niño que le pasa, pero a la tuya le ha dado más fuerte". En ese momento, como comprenderéis, con el shock no hice mucho con esa información. Pero al día siguiente le pregunté a la pediatra que atendía a mi hija si la vacuna podría haberle afectado. Ya me había leído el prospecto y la verdad es que era inquietante: alteraciones respiratorias, convulsiones...

La pediatra me respondió con una mentira: "las vacunas NUNCA tienen efectos secundarios". Y claro, yo que no me quedo conforme, y desconfío del nunca, siempre, nada... pues me puse a investigar.

Finalmente di con un documento de la Asociación de Pediatría Española donde describían el síncope o desvanecimiento que le había dado a mi hija y precisamente causados por la vacuna de la hepatitis B, entre otras.

No me tuve que ir a las páginas antivacunas.

Mi hija había pasado a engrosar ese pequeño número de las estadísticas que yo siempre había desestimado en mis discursitos anteriores.

Creo que sólo quien tiene disposición de cambiar de opinión, lo hará. 

Una madre que tiene sus hijos sanos, con las vacunas al día, que alguien le vaya con la cantinera de "ojo con las vacunas" le trae al pairo y seguramente me llamará loca.

Por eso, creo que para evitar las polémicas, es mejor quedarse en el debate, y saber que hay un límite a la hora de convencer al otro antes de terminar en crispación.

Os he puesto el ejemplo de las vacunas, que es muy polémico, pero he aprendido que sólo quien quiere cambiar de opinión lo hará.

Reconocer un error implica confianza en uno mismo.


También hace falta mucha confianza en uno mismo para reconocer que a lo mejor se está en un error y aceptarlo.

Es un desgaste emocional enorme y de energía intentar convencer al otro. A veces, debemos aceptar un no por respuesta. Y no pasa nada.

Os dejo este poema de Fritz Perls. Si leeis cada renglón con detenimiento, veréis lo revelador que es, al menos, para mí lo fue.


Si te ha gustado, no dudes en compartirlo. También puedes suscrirte (pincha en el avión) y te envío un documento exclusivo sobre Resiliencia. ¡Gracias!




11 comentarios:

  1. Hola Carolina!
    Efectivamente cuando se abre un blog personal en el que todo lo que escribes se va a basar en tu conocimiento y, sobre todo, en tus experiencias; es evidente que si emites juicios, encontrarás a quien no esté de acuerdo y esté dispuesto a debatir tus opiniones.
    Personalmente siempre me ha gustado debatir de todo: política, idiomas, religión, educación, guerras... y ahora de maternidad. Pero no de la maternidad de los demás, porque entiendo que cada uno es libre de vivir la maternidad como quiera y decidir qué hacer y cómo. Sino sobre creencias o tendencias que algunos se empeñan en vendernos.
    La lactancia, por ejemplo, no tiene mayor debate: La lactancia materna es lo mejor, FIN DEL DEBATE; sin embargo, el cómo la gente valora que se haya llevado cabo o no, no es un debate sino una discusión, siempre y ¿por qué? porque hay quien se empeña en querer recordar una y otra vez que es lo mejor y que si no lo has hecho, no estás haciendo lo natural. Eso es un juicio y así, se traspasa la barrera del debate que has mencionado. Es tan sencillo como eso.
    Un saludo

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    1. Gracias por tu comentario. Yo ya he optado por callar cuando se está traspasando la barrera del debate.

      Me he dado cuenta de la cantidad de energía y tiempo que se pierde en esas polémicas. Al final termino crispada.

      He escrito desde mi experiencia, como no. Y quizá le pueda servir a alguien.

      Un beso!

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  2. Buenos días,
    Me encanta tu post.
    La línea entre opinión y juicio puede ser demasiado fina, pero depende mucho de las ganas que tengas de bronca o no. Es decir, y sin ir al caso concreto, yo me sirvo de una conversación para escribir un post. (Como cuando hablo de disfraces porque son Carnavales, o flamenquines porque eres de Córdoba...) Ese post, escrito con cierta retranca, no busca atacar, sino dar una opinión. Esa opinión puede ser más o menos acertada o compartida. Pero es una opinión. Si en los comentarios, me escribes llevándome la contraria, la respetaría, evidentemente, y no me sentiría atacado (como así ha sido).
    También si me escribes y me dices oye tu opinión me ha ofendido, te pediría disculpas. Como hice con una tuitera (no recuerdo el nombre, lo siento), después de estar una hora charlando en modo 140 caracteres, con las limitaciones que eso supone. Nunca he buscado herir los sentimientos de nadie.

    Cuando escribo opiniones, procuro aclararlo. Es más, el tono del post iba orientado a que cada uno críe y para como pueda-quiera o su dios le de a entender. Pero no por respetar voy a comulgar con algo en lo que no creo.

    Ahora bien, si aprovechando ese post lo vas a utilizar para promocionarte creándote "enemigos" e insultas y ofendes a gente que no tiene nada que ver. O que pasaban por allí. Si todo te sirve para subir en un ranking, si aprovechas para escribir mal de otras personas, para criticar, para convertirte en el ojo de un huracán... tocas en hueso. Pero ya no hablamos de opiniones o juicios de valor. Hablamos de dinero, de ego, de fama... y no tiene nada que ver.

    Yo escribí un post, al parecer conflictivo, y por mi post mucha gente ha sido insultada y despreciada. Y eso me ha molestado bastante. El resto, las opiniones, son como el culo, todos tenemos una.

    Un beso!

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  3. Cierto, todo por escrito puede terminar mal entendido. Como digo al final, reconocer un error puede hacer pupita al ego, por eso a mucha gente le cuesta tanto.

    Un post no es conflictivo de por sí, es la incontinencia de mucha gente a querer quedar por encima de los otros. Lo sé por experiencia que durante muchos años fui así -y seguro que todavía tengo ramalazos-. Se llama prepotencia.

    Un beso y mil gracias por comentar, aunque blogger se resista. ;)

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  4. Muy buen post! y es que es un tema complicado: las opiniones. Distinguir cuáles se hacen con mala baba, cuáles no, cuáles son juicios de valor y críticas destructivas, cuáles... es un tema complejo y feo.

    Por eso decidí desde el principio que no quería entrar en estas guerras, y creé un blog de paternidad basado en el humor, en frikadas... no voy a tocar temas de crianza ni a escribir posts que puedan generar polémicas. Hay muchos blogs ya de eso, prefiero que el mío sea un entretenimiento, algo ligero donde entretenerme yo y donde la gente también se entretenga leyendo posts breves de lectura rápida.

    Tampoco me meteré en guerras en Twitter sobre estos temas. Pero leeré las guerras, que inevitablemente todos somos unos marujos ;)

    Saludos!!

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  5. Qué buena opción! Y sí, somos unos marujos que no veas. El ser humano es curioso por naturaleza.

    El humor es una forma muy inteligente de afrontar la vida.

    Gracias por comentar! :) Besos!

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  6. Maravilloso post! comparto al 100% tu opinión.

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    1. Gracias! Es muy gratificante encontrarse, que no estamos solos en las ideas. Besos!

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  7. Bueno...hoy casi coincidimos aunque con enfoques diferentes, pero al final se trata de lo mismo. Fuera polémicas, críticas negativas y más tolerancia y respeto. Un besote!

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    1. He visto que hemos coincidido muchos! La magia de twitter :) Besitos.

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  8. Bueno...hoy casi coincidimos aunque con enfoques diferentes, pero al final se trata de lo mismo. Fuera polémicas, críticas negativas y más tolerancia y respeto. Un besote!

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