14.2.16

¿Cómo ser auténtico?

Una máscara bella, pero una máscara.


Nacemos auténticos pero nos modelan con la educación.


Desde que nacemos hasta la edad aproximada de los siete años hacemos muchas cosas por primera vez. Si con ello hemos conseguido atención, cuidados, ser vistos... ser amados, "tomamos nota" para repetirlo, adquiriendo patrones conductuales y emocionales.


Estos primeros aprendizajes y sus emociones asociadas se arraigan en nuestra psique de tal manera que se endurecen, se hacen rígidos y nos hacen cometer errores en nuestra adultez si los seguimos usando como esquema. 


Para darnos cuenta de estas rigideces hace falta una alta dosis de conciencia. Si nos sentimos incómodos con nuestra vida, puede llegar a ser insostenible; es buen momento para ponerse en manos de un terapeuta que nos guíe hacia nuestra autenticidad.

Así llegamos a tener un "libro de instrucciones" de la vida.


Es insostenible seguir con el libro de instrucciones de la infancia cuando somos adultos.



Evaluar esos sistemas y patrones y ver con qué nos quedamos y con qué no, lleva su tiempo, no nos engañemos. Si con 30 años te das cuenta de que algo no va bien, no se puede pretender que en dos meses te des la vuelta como un calcetín.

Pongo de ejemplo a alguien que viva en la exigencia. A mí me ha pasado. Puede que percibiera en su infancia que siendo exigente consigo mismo consiguiera la mirada de los adultos, pero eso ahora le hace gastar mucha energía y le deja exhausto, y lo peor de todo, con la sensación de que nunca está satisfecho consigo mismo.

Podemos indagar cómo ocurrió, pero no hay que quedarse ahí, sino ver qué ocurre si bajamos el nivel de exigencia, experimentando haciendo algo diferente.

Pon la exigencia a tu servicio, como para un proyecto muy importante... pero sé más flexible en el resto de áreas de la vida. Si somos exigentes con nosotros mismos para el trabajo, por ejemplo, es una tortura serlo también para el vestir, para el comer, para ocio, para una tarea de la casa...

Busca la autenticidad experimentando y explorando tus límites.


Si eres exigente date permiso para hacer un churro, así te lo digo. ¡¡No va a pasar nada!! Date permiso para equivocarte, para salirte de la raya, y así está bien. 

Imagina que tienes junto a ti una niña de 4 o 5 años que te enseña un trabajo que ha hecho con mucha ilusión, y ahora tú empiezas a ponerle pegas y pegas y pegas... ¿qué crees que pasará? Sí, tú no eres una niña, pero sí eres imperfecta. Eres un adulto imperfecto, y por tanto, haces cosas imperfectas, y no pasa nada. No te van a querer menos por eso.

Saber que soy imperfecta me libera porque quita un peso de encima. Haz lo que puedas, de la mejor manera que puedas, pero sin la exigencia de la perfección.

La autenticidad es poder decidir tu vida acorde a tu necesidad real, no basándote en la expectativa de los demás, ni en lo que has interiorizado sin cuestionarlo al menos.  

Autenticidad es expresar tus emociones y sentimientos, sin miedo a lo que pueda pasar; no digo que se haga desde la grosería ni la agresión, sino con la libertad de poder permitirte expresar el miedo, el enfado o el amor sin miedo a lo que pueda pensar el otro, porque es plena especulación.

Sí te digo que leerlo así tal cual, pueden sonar palabras vacías, pero después de años de terapia y  formación con grupos de terapia, te diré que son los dos lugares más seguros para hacerlo, para aprender y después trasladarlo al día a día.

Autenticidad y resiliencia. 


A mí me ha ayudado a expresar mi dolor. A veces la sociedad nos dice "venga, venga, no pasa nada, tira para adelante, nadie quiere verte llorar" pero el dolor es insoportable y hay gente que traga saliva y no expresa su dolor, ponen una máscara rídiga con una sonrisa.

Estas personas que no expresan se quedan tiesas, como dentro de una armadura. ¿Y sabéis qué? No pasa nada por expresar el dolor, gritar y llorar de emoción con una canción, por ejemplo. No se cayó el mundo ni yo morí por eso cuando lo hice. Todo lo contrario, pude continuar ligera.

Expresar las emociones nos ayuda en nuestro proceso de resiliencia, de superación de la adversidad, a la acomodación de una situación nueva.

Busca la autenticidad y serás más libre.




2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo, la resilencia es una cualidad que deberíamos aprender y asumir para nuestro crecimiento pesonal. Lo positivo es que cada vez se habla más de sentimientos en los hogares y los colegios, por lo que estamos en el buen camno.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dice Claudio Naranjo, psicólogo, que si en los colegios enseñaran meditacion y a respetar las emociones del otro, acabaríamos con muchos conflictos.

      Gracias por tu comentario!

      Eliminar