28.1.16

Rabia y dolor ante crímenes machistas



Siento rabia, desde que vi en las noticias que un monstruo -además de Sevilla, Triana- había tirado a una niña de 17 meses por la ventana, me embargó la tristeza y dolor. Me pregunté, ¿otra vez?

Días más tarde me dijo mi prometido que había leído además que posiblemente la pelea fue porque la madre lo pilló abusando de la niña... y entonces me dieron arcadas, se me saltaron las lágrimas porque no puede ser un crimen más cruel.

Crimen, porque al final el bebé murió. La mató. La cosificó. La usó para hacer daño a su madre. 

El machismo nos mata.


El crimen no puede ser más brutal, no encuentro una palabra para describirlo. A esa niña, Alicia se llamaba, como mi pequeña, le despojaron la vida.

Como madre... me duele porque también he sentido la injusticia, de otra forma claro, saber qué es que trunquen la vida de tu hija, así, por las buenas. Desde que tengo en mente esta noticia siento presión en los dientes. Sé que es rabia. No puedo expresarlo de otro modo.

Como mujer, me siento asqueada, cansada de tener que defender una y otra vez que la violencia machista existe. Sí, porque esa esa la lucha: denunciar una y otra vez: "oiga, que esto es violencia machista".

Porque a esa niña la cosificaron, la convirtieron -presuntamente- en un objeto sexual aprovechándose de la vulnerabilidad que define la infancia por su inocencia. Porque a esa niña la usaron para hacer daño a la madre. Porque la vida de las mujeres no vale nada para algunos cromañones.

La sociedad es patriarcal, el machismo es el elemento esencial de su existencia. Es como decir que hay arena en un desierto. ¿Y qué debemos hacer? ¿Barrer la arena? Es imposible. 



El feminismo, el próximo paradigma.


La tarea es convertir ese desierto en un bosque. Plantar y plantar ideas, semillas, que crezcan y el paisaje se transforme.

Los crímenes machistas existen.

Los crímenes machistas ocurren hacia las mujeres. Por el hecho de ser mujer. Por el hecho de tener una vagina y que otros se otorguen en derecho de poder insultarnos, cosificarnos y asesinarnos. 

Los crímenes machistas nacen en los chistes, en la publicidad y en nuestro propio pensamiento como mujer, en el lenguaje.

No podemos devolverle la vida a Alicia, esa pequeña de 17 meses que tuvo la mala suerte de toparse con un monstruo, de los de verdad.

Pero tengo claro, que para que su muerte no sea en vano, debemos sembrar ideas de igualdad de oportunidad, de respeto y tolerancia cero al machismo en todos sus niveles

El feminismo no es sólo cosa de mujeres. Necesitamos a los hombres en esa tarea, hombres sensibles y que se avergüencen de sus compañeros de género perpetradores de los crímenes machistas. 

Soy mujer, soy sensible, soy feminista.


P.D. Esta entrada la escribo con el corazón en un puño y sé que este rinconcito de internet es muy chico pero a mi me sirve para desahogarme.

Te paso el testigo, a ti, que me lees, para sembrar una idea por Alicia. Que su muerte no se olvide.

#SiembraFeminismo


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