16.1.16

Concilación familiar con hijos enfermos




Carolina Bescansa, mi tocaya, nos ha regalado una imagen preciosa con su bebé en el Parlamento. Por fin la que se supone que es la cámara que nos representa, tiene gente de verdad representándonos. Es mi opinión.

Que Carolina haya llevado a su bebé a la cámara ha levantado el debate sobre la conciliación, de otro modo no lo habría conseguido, ¿o creéis que se hablaria igual si hubiera llevado un papel al registro?  Yo no lo creo. Pero, ¿existe realmente la conciliación? Creo que no, en este país, o decides trabajar o decides tener un bebé y cuidarlo. O decides tener un bebé y a los 4 meses dejarlo en la guardería 8 horas. Claro, pagando. Desgarrador.

Para las madres trabajadoras, la baja maternal es de 16 semanas. Para el padre es de 13 días. Sí, qué triste, 13 días, ¿verdad? De las 16 semanas de la madre, puede ceder 10 semanas. En este enlace tenéis toda la información del ministerio. 16 semanas no es nada. Son menos de 4 meses, ni siquiera cubre los 6 meses de lactancia materna que aconseja la OMS.

Os voy a contar más, si por casualidad vuestro hijo al nacer tiene que ser ingresado, como fue el caso de Alicia, es posible añadir 13 semanas más a la baja maternal o paternal. Es decir, hay que elegir. ¿Imagináis a vuestro hijo enfermo, ingresado en la UCI con la incertidumbre de si va a sobrevivir o no y que uno de los dos tenga que estar en el trabajo? ¿Os lo imagináis? Pues nosotros lo hemos vivido, y es duro, a pesar de que en el trabajo de mi pareja se desvivieron para que él pudiera juntar todos los permisos, días de vacaciones y días libres posible.

Mi hija estuvo 73 días ingresada. Quizá otros padres no tengan tanta suerte. Se debe legislar para que esto no ocurra y los padres con hijos enfermos nos podamos ocupar de ellos, ambos, no es ninguna locura.

¿Y qué ocurre después? Cuando llegas a casa con un hijo que necesita atenciones hospitalarias: oxígeno, toma de alimentos por sonda, lectores de pulsaciones y oxígeno, difusores de medicación por suero... etc. Pues evidentemente no puedes dejar a tu hijo en una guardería, así que la pareja decide quién se queda en casa. Gracias a la brecha salarial que tenemos las mujeres, solemos ser nosotras, así que te conviertes en una cuidadora de una persona dependiente.

En el mejor de los casos, y si cumples unos requisitos muy concretos, puedes optar por la ayuda para el cuidado de hijo gravemente enfermo. Se tramita con la empresa y la seguridad social te paga un salario. Es una reducción de jornada que puede llegar al 99%. Se creó para que las madres no tuvieran que estar de baja médica, sino dar una respuesta real a un problema real. En este enlace de la seguridad social podéis ver los requisitos.

No está mal, pero hay algo que olvidan, y es que un hijo enfermo genera gastos. Si uno de los padres, o los dos, están en paro, no tienen ingresos, la situación es insostenible. Esta medida no es una respuesta real a todas las situaciones de urgencia.

¿Qué pasa con la ayuda a la dependencia? Si finalmente tu hijo es dependiente, después de ir con un saco de papeles a una y otra administración, mientras haces un duelo y todo eso que nadie entiende, claro, echas los papeles para la ayuda a la dependencia... y te olvidas. Te olvidan. La ayuda a la dependencia la solicitamos en julio de 2014. En unos meses hará dos años, y el expediente está parado. El siguiente paso, que es que evalúen a Alicia, ni está hecho. En Andalucía, por mucho que Susana Díaz diga lo contrario, las personas con dependencia están olvidados. Eso quiere decir que mientras tanto tienes que conseguir el dinero para las terapias de tu hijo o hija. ¿No es dejar a los niños en una situación de vulnerabilidad?

A los empresarios que ponen pegas y les pica todo esto de las bajas maternales y paternales, se olvidan de una cosa: si quieren trabajadores en el futuro, deben dejarnos criar a los hijos. En España los nacimientos no cubre ni a las parejas que los tienen. Hoy una noticia nos informa de que en España mueren más personas de las que nacen.

Todo esto que os he contado de los recursos económicos y bajas para cuidar a los niños enfermos me lleva a una reflexión:

¿Quién se acuerda de los niños nacidos y las familias reales de este país? ¿Quien se acuerda de las madres y padres que luchamos por nuestros hijos discapacitados? Nadie elige una enfermedad para su hijo.


Y una última cosa sobre la lactancia materna que quiero escribir antes de que se me olvide. A los comentarios del tipo "el padre también puede estar con el bebé y anteponer a la madre es una barbaridad" les voy a decir que no se puede si decides dar el pecho a demanda. ¡¡Oh dios mio!! ¿¿Pero no eras feminista??


¡Esto no es feminismo!


No entendamos mal, el feminismo no es convertir a la mujer al hombre o pretender que el hombre se convierta en una mujer. Tenemos derecho a que ambos se nos reconozcan nuestras cualidades intrínsecas por sexo. Tenemos derecho a que a las mujeres nos dejen amamantar y criar a nuestros bebés, eso no quita que el hombre nos acompañe facilitándonos la lactancia. Feminismo es que precisamente por esas diferencias biológicas no nos discriminen a la hora de tener oportunidades. ¿Se entiende? El desprecio a la lactancia materna forma parte del ideario machista de esta sociaedad patriarcal. En mi opinión, nos vendieron que dar el biberón era de mujer moderna, pero seguía en sintonía con el mensaje del sistema patriarcal: mujer, conviértete en un hombre si quieres igualdad.



No te vayas de mi blog sin suscribirte, recibirás un ensayo de 10 páginas donde desengrano qué ingredientes ha tenido y tiene mi proceso de resiliencia. Te cuento qué he hecho yo para superar la adversidad de la enfermedad de mi hija. ¿Te animas a leerme un poquito?



5 comentarios:

  1. Carolina, es indignante la situación de desamparo y vulnerabilidad en la que familias como la tuya se encuentran. Haces bien en escribirlo, denunciarlo y compartirlo... Como bien dices, ni siquiera se trata del duelo emocional, es que no te dan apoyos de ningún tipo. Mucha fuerza mama resiliente... Estamos aquí para apoyarte y ayudar a exigir que se cumplan las leyes.

    Y por último, no podría estar más de acuerdo contigo en relación a como se ha tergiversado el concepto y la filosofía del feminismo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Catalina, gracias! La sensación siempre es que la administración no entiende la profundidad de los problemas reales de una discapacidad. Encima cuando preguntas por ayudas te miran con mala cara, me han llegado a decir "todavía es muy pequeña, para qué las quieres? Cuando sea mayor ya se verá". Increíble. Gracias por tu apoyo. Besos.

    ResponderEliminar
  3. Magnífica publicación. Yo soy invidente y pasé los primeros años de mi vida más dentro que fuera de los hospitales, y mi madre cuidándome. En mi caso hubo suerte porque no requería tantos cuidados y a los 3 años entré en la guardería. Pero cuando habían vacaciones mi madre me llevaba al trabajo con ella (limpiaba en casas) porque no teníamos dinero para que nadie me cuidase y tal vez ella tampoco querría que eso sucediese. Con los años empezó a trabajar en la asistencia de ayuda a domicilio a personas dependientes de la comunidad de Madrid y a encontrar una barbaridad de casos donde el expediente de la dependencia está paralizado. La conclusión es que simplemente el Estado no sé si se ha olvidado de nosotros y nuestras familias, o si nunca nos ha tenido en cuenta. Muchas gracias por el post, y lo comparto. Besos y fuerza.

    ResponderEliminar
  4. Gracias May por tu comentario. Somos unos grandes olvidados, por algún motivo parece que personitas como mi hija son una carga. No hemos elegido esto, hemos tenido "mala suerte". Pero aquí estamos, visibilizando y diciendo "eh, que estamos aquí". Un abrazo y gracias otra vez.

    ResponderEliminar