7.1.17

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal es la rama de la psicología que aborda los aspectos emocionales y psicológicos de la maternidad y paternidad desde la concepción, embarazo, parto, postparto y puerperio. 



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29.12.16

Depresión durante el embarazo y postparto



Hola, llevo algunos días con la idea de contaros qué es la depresión en una fase tan delicada como es la maternidad y los efectos en los bebés. Estoy formándome en Psicología Perinatal y creo que una de las labores es acercar toda esta información a las familias, que son las más afectadas.

El tema de salud mental en nuestro país es tabú, y los datos que he visto van en esa línea. Muchas madres no conocen los síntomas de la depresión y la atención primaria en los centros de salud tampoco le está dando la importancia que tiene, cosa que no ocurre en Inglaterra, donde se están dando cuenta del gran impacto que tiene sobre la población la salud mental materna.

Además, las madres también son reacias a visitar psicólogos y psiquiatras, quizá por miedo a ser juzgadas como "locas". Aquí creo que somos los profesionales de la salud mental los que tenemos que hacer un esfuerzo extra para salvar esta brecha.

Bueno, pues paso a contaros y después os pondré los enlaces de los artículos tan interesantes donde se mencionan estos datos y más.

LA DEPRESIÓN MAYOR.


Es un trastorno del estado de ánimo que está recogido en el DSM-IV (existe el V, pero está bastante cuestionado). El DSM-IV es un libro donde se recogen los criterios de todos los trastornos mentales, lo hacen los profesionales unificando criterios según estudios que se van haciendo y por observación clínica. No podemos olvidar que el DSM-IV no deja de ser un libro de criterios unificados elaborado por personas. No es dogma, es mi opinión.

Pues bien, la depresión mayor tiene unos síntomas que afectan al humor. Básicamente tristeza, falta de ganas de hacer cosas... No voy a enumerarlas todas, podéis ver más abajo la lista. Pero la característica de este trastorno es que es DIMENSIONAL. Quiere decir que todos en algún momento hemos tenido esos síntomas, pero es su INTENSIDAD Y DURACIÓN lo que hace que se defina como un trastorno. En los casos más graves, hay ideas de suicidio.

LA DEPRESIÓN POSTPARTO.



Todas hemos escuchado hablar de ella. Parece que entre el 10 y 20% de las madres sufren depresión postparto. Es una cifra bastante alta, pero muy pocas buscan ayuda. Pero la depresión postparto parece que tiene sus inicios en etapas anteriores. Entre el 10 y 20% de las mujeres embarazadas también la sufren.

Por tanto, creo que es mejor hablar de depresión en etapa perinatal.

LA DEPRESIÓN EN ETAPA PERINATAL.


Lo primero que hay que decir es que responde bastante bien al tratamiento, por eso, es necesario que los profesionales de atención primaria puedan detectarlo para tomar medidas.

Las mujeres expuestas a situaciones de vulnerabilidad son más propensas a la depresión (pobreza, maltrato, etc)

Se puede detectar con una entrevista o con la Escala de Depresión Perinatal de Edinburgh. Son preguntas sencillas acerca del estado de ánimo de la madre.

Freud ya señaló que el mayor factor de riesgo para la depresión era la pérdida significativa, la persona se sume en impotencia y desesperanza porque anhela que ocurra algo que no se puede cumplir: recuperar esa pérdida. Un 20% de las mujeres en edad de gestar han sufrido abortos espontáneos en las primeras 12 semanas. Y la pérdida de un bebé supone un gran impacto emocional en la madre.

Este factor se combina con otros biológicos, psicológicos y sociales.

En los factores biológicos encontramos desde un funcionamiento anormal del tiroides hasta bajada de niveles de progesteronas y subida de cortisol.

En los factores psicológicos se encuentran los casos de mujeres que han sufrido pérdidas de familiares (padre o madre) en su infancia, incluso separaciones que han causado la ausencia de uno de los progenitores. También los maltratos o abusos sexuales. Se estima que un 20% de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual antes de su edad adulta.

La violencia machista en la edad adulta también es un factor de riesgo o incluso tener un compañero que no apoya emocionalmente y está ausente. Las madres no podrían hablar de sus sentimientos con ellos.

Los factores sociales son los que dejan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y exclusión: pobreza, no tener familia extensa o un entorno hostil (por ejemplo las madres que hoy crían a sus hijos en zonas de guerra como Siria o cualquier otro lugar del mundo donde hay violencia sistemáticamente.

¿Qué nos debe hacer saltar las alarmas?

Si eres profesional de la salud o conoces alguna mamá:
  • Sentirse triste la mayor parte del tiempo. 
  • Ser pesimista sobre el futuro
  • Autorreproches: debería ser mejor madre, hacerlo todo bien, llevar la casa... 
  • Sentirse abrumada: pensar que no puede más. 
  • Sentirse paralizada. 
  • Irritada hacia el bebé, su pareja, familia... 
  • Pérdida de la paciencia ante pequeñas frustraciones
  • Pérdida de apetito o comer en exceso -sobre todo cosas dulces-
  • Insomnio -tanto para conciliar, mantener o despertares antes de tiempo-
  • Dolores: de cabeza, espalda...
  • Sospecha de que no la quieren. 
  • En los casos más graves: sentirse inútil y que no vale la pena vivir. Ganas de morirse, ella y su bebé. (No te alarmes, raro es el caso de que se llegue a este extremo sólo con la depresión, tiene que haber también una psicosis) 
  • También se puede consumir alcohol y drogas y desatender sus cuidados de higiene.

Solo con leerlo diras: ¡pero si a mí algo de esto me ha pasado alguna vez! Recuerda que la depresión se percibe com un trastorno del estado de ánimo por su intensidad. Muchas madres lo que experimentan es el Maternity Blues, que es tristeza durante el postparto.

MATERNITY BLUES.


No es un problema, ocurre hasta en un 50 o 60% de las mujeres: tristeza, miedo hacia el futuro, dudas sobre si va a poder ser "buena" madre, llánto fácil, emociones a flor de piel...

En estos casos si nos tranquilizamos y pedimos ayuda todo mejora, pero no hay que dejarlo para que no se intensifique.

Cuando una madre llega a la atención primaria con algún signo de alarma se debería entrar en acción.

Áreas para actuar:


El entorno familiar es la ayuda más inmediata. Hablar libremente de la tristeza y sus sentimientos y liberarla de cargas y tareas para que pueda estar con su bebé.

Los grupos de crianza y/o lactancia parece que tamibén reducen los síntomas de la depresión. Así que si conoces alguno de tu zona, o incluso por internet, estos son muy beneficiosos.

El acompañamiento de profesionales de la atención primaria. Como tenemos una cultura tabú en el ámbito psicológico, parece que las madres prefieren que les acompañe su médico de cabecera y matronas. Estos deberían entonces tener una formación mínima para sostener las emociones de estas mujeres. Si no lo tienen, ocurre lo que escucho muchas veces: respuestas frías e impersonales que minimizan las emociones de las madres, haciéndolas más culpables de lo que se sienten.

Lo ideal sería que en los centros de salud hubiera un psicólogo, eso sí, no para despacharte en 10 minutos.

El tratamiento farmacológico en casos graves.

Muchas madres recientes necesitan un proceso de maternaje, es decir, un acompañamiento desde el respeto a sus emociones, sentimientos... sin sentirse juzgadas y además dándoles poder sobre su toma de decisiones.

LOS TRATAMIENTOS.


La terapia interpersonal. Es muy gratificante saber que se ha estudiado y que la psicoterapia es eficaz. Hacer terapia reduce significativamente los signos de la depresión y empodera a las madres. Desde mi experiencia personal como paciente, yo doy fe de que es así. Sin la terapia ahora mismo yo creo que estaría sobreviviendo, no viviendo, que es muy diferente.

La terapia cognitivo-conductual. También es eficaz porque corrige las distorsiones del pensamiento. A mí personalmente me gusta más como herramienta dentro de la terapia anterior, pero ¡es que no es mi corriente! Sin embargo, se ha demostrado que es eficaz, así que es otra opción.

Psicoterapia breve psicodimámica. Esta terapia también demuestra su eficacia y consiste en resolver los conflictos que emergen a nivel psíquico respecto a la maternidad, su entorno...

Psicoterpia padres-bebés. Se basa en desarrollar las habilidades parentales, todo lo relacionado con el proceso psicológico de convertirse en padres y desarrollar las habilidades para serlo.

La terapia de pareja también sirve para reducir el factor de riesgo que es tener una vida de pareja difícil.

Otras cosas que pueden servir son los masajes, por su efecto terapéuticos. Parece que la acupuntura activa también reduce los síntomas; la fototerapia -tratamientos con luz- y los antidepresivos, aunque hay que valorar usarlos durante la primera etapa del embarazo. Durante la lactancia hay que buscar fármacos seguros. (www.e-lactancia.org) Opino que los fármacos deben usarse de muletas, si la persona está incapacitada, por ejemplo, no puede ni levantarse de la cama para ir a terapia. Pero no debe ser el fin del tratamiento.

Siempre es bueno buscar un profesonal de la salud especialista en lactancia materna, que no todos lo son.

¿QUÉ PASA CON EL BEBÉ DE UNA MADRE DEPRIMIDA?


La depresión puede tener efectos negativos sobre el bebé en el vientre materno por los cambios bioquímicos del cerebro. Puede haber mayor frecuencia de prematuridad, menor peso y menos actividad fetal.

  • Si la depresión después del parto dura más de seis meses, las madres interactúan menos veces de forma positiva con el bebé.
  • También los bebés tienen menos manifestaciones de alegría. 
  • Los bebés pueden tener más dificultad para manifestar sus emociones. 
  • Los cambios bioquímicos en el feto predisponen a tener dificultades en su organización conductual en el futuro. 
  • Los bebés parecen más tristes. 
  • El niño se voltea y evita la mirada de su madre. 
  • Es más irritable. 
  • Aumentan peso con dificultad. 
  • Las madres usan menos el lenguaje y el niño necesita formas más intensas para llamar la atención de la madre. 
  • Las situaciones de placer se interrumpen más facilmente. 
  • Los niños hablan menos. 
  • Los niños desarrollaban un apego inseguro con más frecuencia. 
  • Los niños tienen más problemas para dormir. 
  • En la etapa escolar, los niños pueden ser más agresivos, hiperactivos y con problemas de atención. 

 

RESILIENCIA. 


Para terminar, quiero decirte que esta información es ÚTIL pero no DEBES OBSESIONARTE con esto. Es normal sentirnos identificadas en estas listas de síntomas y tendemos a pensar que ESTAMOS DEPRIMIDAS o que nuestros hijos TIENEN ALGÚN PROBLEMA. Cuando estudiaba psicología clínica siempre salía de clase con la sensación de que encajaba en alguno de los cuadros, los profesores se echaban unas risas con nosotros!

Lo más frecuente es que no sea así, y recuerda que la depresión es un trastorno emocional dimensional. Es decir, todos hemos pasado por episodios de tristeza, nuestros hijos también habrán pasado por algunas de las cosas de la lista.

Para mí, la clave es ser conscientes del momento en el que estamos y evaluar si podemos tirar para adelante y qué precio pagamos con ello. Si nos sentimos tristes y abrumadas, lo mejor es pedir ayuda, porque nos lo merecemos.

Confía en ti, porque lo haces bien, y si estas en un mal momento, decirte que la mayoría de las personas tenemos capacidad de sobra para reponernos a una situación dramática. Sólo necesitamos buscar el entorno adecuado que nos brinde AMOR, SOLIDARIDAD y RESPETO por nuestro proceso.

Lamentablemente nuestro sistema de salud público no contempla las psicoterapias, pero es lo más eficaz, y qué queréis que os diga, en vez de compraros una televisión o un iphone, mirad si vuestra prioridad no es estar felices y pagaros una terapia.

ÚLTIMA BUENA NOTICIA: Las terapias de grupo son casi igual de eficaces que las terapias individuales y ¡son más económicas! Busca una terapia de grupo acorde a tu estado de gestación o de maternidad y no dudes en ir. Hazlo por ti, por tus hijos si lo prefieres, pero hazlo, porque te mereces ser feliz.


Puedes leer los artículos que he resumido aquí, con todas las referencias de los estudios que he mencionado:

Depresión en la etapa perinatal
Experiencia grupal de mujeres embarazadas y en etapa posparto y su relación con la depresión y algunos factores sociales.




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11.12.16

El difícil reto de educar a un niño en el feminismo.



Voy a ser mamá de un niño. Hasta ahora, sólo había tenido la experiencia con una niña, y ya sabéis que ella tiene parálisis cerebral, así que hay una parte, lo relativo a los juguetes, que no hemos vivido con mucha intensidad, pero he visto el pasillo rosa en muchas jugueterías y el efecto del rosa en los anuncios de la televisión.

Sin embargo, ahora que empiezo a ver las cosas "de niño" me estoy dando cuenta de muchas cosas.

El rosa NO es sólo un color. Es una etiqueta: FEMENINO.

Esto del color no es una memez, sino que la sociedad, en algún momento, nos designó un color a las mujeres: el rosa.

Con Alicia he visto que en cierta medida, puedo saltarme esa norma de vez en cuando. Hay personas que nos han regalado ropa "de niño", con superhéroes y villanos. Y se los pongo y nadie SE SIENTE OFENDIDO.

Sin embargo, parece que ahora el ROSA, si lo lleva un niño, es cuestionar muchísimas cosas.



El color rosa ofende si lo usa un niño.

¿Qué es lo que pasa con el rosa?


Yo veo varios niveles de MANIPULACIÓN respecto al color rosa.

Primer nivel: Inundemos de rosa la ropa y juguetes de las niñas. Vamos a decir alto y claro que el ROSA ES DE NIÑAS. Los juguetes, que son al fin y al cabo, fórmulas para entrenarse, también. Todos los juguetes relacionados con el autocuidado y el cuidado ajeno, tiñámoslos de rosa.

Segundo nivel: vamos a eliminar ese color de la sección de niño. Hoy mismo he ido a pasear a un centro comercial, y excepto en unas camisas -que parece que ahí está permitido- el resto de ropa no tenía ni un mísero detalle rosa para los niños. El rosa no es color para niños. Por tanto, les metemos en la cabeza que todo lo que es rosa es de niñas. Y los juguetes rosas, pues también.

Tercer nivel: de una y otra manera, nos referiremos a lo femenino como infantil, vulnerable y condescendiente. Lo femenino como si todo fuera una broma, despojado de fuerza. Los mensajes de las camisetas de los niños son "sé un héroe", "salvaje y aventurero"... Los de ella "una dulce princesa" o "pequeña niña bella". Lo femenino tiene una connotación peyorativa muy, muy sospechosa.

Y resulta que el rosa, en realidad, sólo es un color de la gama de los colores fríos, pero da para una tesina.

El rosa no tiene genitales por ningún lado.


Pero si un niño lleva un chándal rosa: cuestionarán su "hombría", y no sólo eso, la hombría de los hombres de la familia que se proyectan en él.

  • Si un niño lleva una mochila rosa: se meterán en el colegio con él, porque el rosa "es un color de niñas", ¡un despropósito! Algo despectivo: correr como una niña, llorar como una niña...

  • Si un niño lleva una camiseta de un personaje femenino: será "maricón", porque de nuevo, que le guste una princesa y se proyecte en ella, es deleznable y se lleva otro saco de prejuicios.

El rosa no es el problema. Es todo lo que depositamos en ese color y la primera etiqueta es que es un color FEMENINO.

Que una niña lleve una prenda de un superhéroe está bien, porque esperamos que quiera equipararse a un varón, lo deseable (aunque esto NO es feminismo). Pero que un niño lleve una prenda rosa pone nervioso a mucha gente, porque lleva una gran etiqueta que pone "femenino", y por supuesto, lo femenino no puede asociarse a un niño/chico/hombre.

Pues mi hijo, como muchos hombres, tendrá que meterse en el ámbito privado: limpiar, cocinar, cuidar a su familia y a sus hijos en el futuro. Y para todo esto, tendrá que jugar a ser limpiador, cocinillas, padre... y si tiene que ser con juguetes rosas, pues será.

No voy a decirle a mi hijo que no puede llevar una camiseta rosa o una mochila rosa porque "es de niña" y no voy a permitir que nadie ajeno se lo diga.

El rosa es SÓLO un color, de la gama de los colores fríos.


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19.11.16

Embarazo después de una pérdida gestacional



Amigas que me leéis. Hoy quiero compartir mi experiencia una vez más de un proceso importante para mi vida.

Quizá le pueda ayudar a alguna que esté en una situación parecida, o solamente alivie a quien se vea reflejada en estas líneas.

No voy a contar lo que ya hay en los libros y artículos sobre esto, sino mi vivencia.

¿Cómo está siendo mi embarazo después de una pérdida gestacional y un duelo por la pérdida de salud de mi hija en el primer parto?


El año pasado a finales de septiembre sufrió una pérdida en la semana 12 de gestación. Fue muy doloroso y todavía da pena recordarlo. Este bebé tiene un nombre y un sitio en mi corazón.

El deseo.


Es muy poderoso, pero debí permitirme dejarlo entrar para poder afrontar de nuevo otra maternidad. No hablo del deseo sexual, que también, sino de las ganas de volver a apostar por la vida y enfrentar la situación temida.

Este deseo puede nacer porque no es todo miedo lo que hay en mí, sino que hay un sitio para la vida. Yo creo que no sería posible si no hubiera elaborado el duelo por esta pérdida, si no hubiera tenido los espacios terapéuticos necesarios para autorizar un duelo que habitualmente no se permite. Muchas parejas no lo vuelven a intentar, y es normal si se queda una en el miedo.

Primer trimestre.


Cuando ves las dos rayitas es un cúmulo de emociones. La alegría y el miedo van de la mano.

Yo soy de naturaleza catastrofista, mis pensamientos negativos interrumpen mi tranquilidad, alimentados además por estas dos experiencas con la maternidad, es difícil no darles credibilidad. Racionalmente sé que estoy cayendo en la superstición, pero la mente es así.

El primer trimestre es un momento de síntomas. Sentirlos alivió mi mente. Cuando no los sentía acrecentaba mi miedo.

Contención. Esa es la palabra de este primer trimestre. Con todo, a veces incluso con la respiración, me pillaba respirando superficialmente, conteniendo el aliento.

Tenía la sensación de que cualquier cosa podía romper esa burbuja de jabón hermosa y deseada.

La primera eco.


Una situación temida, pues fue en esta primera eco cuando nos dijeron que no había latido en el segundo embarazo.

Al ser verano, afortunadamente la primera eco la tuve en un lugar distinto al anterior, pero iba muerta de miedo. La boca seca y el corazón galopando. Cuando entré en la sala me eché a llorar.

El médico se quedó atónito y me pidió la cartilla de embarazo, que leyó en silencio. Ese silencio aséptico de los médicos de la seguridad social...

Me tumbé en la camilla y marido me dio la mano. Él no estaba menos asustado que yo.

El médico finalmente dijo "está bien y está ahí". Nos dio la imagen y en el pasillo pude llorar mi miedo abrazada a mi pareja.

Días más tarde fui a mi ginecóloga, con algo de miedo pero más tranquila. Estuvo conmigo una hora entre una cosa y otra y en la eco pudo recrearse viendo cada una de las partes del cuerpo de mi bebé.

A esto se le llama "ecoterapia", cuando las madres nos sentimos aliviadas viendo a nuestro bebé.

Esta tranquilidad me duró algunas semanas. A veces es mejor hacer una eco que estar con miedo, con el cerebro inundado de cortisol, la hormona del estrés.

Segundo trimestre.


Y se fueron los síntomas. Me sentí perdida. No parecía que estuviera embarazada y de vez en cuando tenía que mirar las imágenes de las ecos.

Ahora toca cuidarse y describen este trimestre como dulce y tranquilo.

Desde la semana 12 hasta la 18 fueron algo angustiosos porque no notaba al bebé, y si lo notaba, dudaba.

La doppler.


Ya para la semana 20 podía notar esas caricias internas de mi bebé.

Los miedos ahora son otros. Recordad que mi mente es catastrofista. Estoy en un entorno donde la enfermedad de los niños es lo más habitual: terapias, aula específica, CAIT... es como si ver a un niño sano fuera lo raro.

Me pregunto ¿vendrá bien? Tengo miedo a otro hijo con discapacidad. La lucha con mi hija ya es suficiente.

Y este pensamiento me machaca, es un grito de ¡no, por favor!.

Pero yo no mando, los factores que construyen la vida son innumerables. Yo tengo un control limitado sobre mi vida y la de mi bebé.

Me rindo. Me rindo a lo que venga. No sé si esta vida que está en mi es corta o larga, con salud o enfermedad... sólo sé que ahora estamos bien.

En este momento. Mi trabajo es confiar, rendirme, porque yo no controlo nada. NADA.

Mi bebé ahora tiene 24 semanas de gestación y es un niño.

Me doy cuenta bastante pronto de cómo mi mente catastrofista interrumpe mi conexión con mi bebé. Esto tiene que ver con la construcción de mi psique por experiencias vividas. Soy así, parte del trabajo es reconocerme así.

El disfrute.


Esta situación de miedo me impide disfrutar del embarazo. Lo sé. También hay una parte de mí que todavía está en el duelo por la pérdida de salud de mi hija mayor y me dice "¿cómo vas a disfrutar si tu hija está así?".

Y sí, sí que puedo. Atravesando una emoción compleja y profunda que no mata. No traiciono a mi hija por disfrutar de mi embarazo. Ni por disfrutar de mi bebé cuando nazca, de una lactancia que no tuve con Ali. Ni del momento de ofrecerle su primer alimento...

Si ahora no disfruto de los pequeños detalles, me los perderé. Es una profecía autocumplida; es como si ya diera por hecha la catástrofe antes de que pase.

La neurosis.

Esta neurosis no se elimina ni se cambia. Se aprende a vivir con ella cuando se le conoce.

Es una alimaña que cuando no sabes lo que es da mucho miedo. Cuando la descubres puedes mirarla a los ojos y decirle ¡basta!.

Lo que pasa es que es esquiva, y a veces cambia de apariencia, aunque el modus operandi es el mismo.

Mi trabajo en terapia es darme cuenta de esto, no dejarme engañar por sus apariencias y convertirme en detective de mi propia psique.

Alumbrar los rincones más oscuros y transitar por ellos. Al fin y al cabo, eso que me da tanto miedo también soy yo.

Quedan por delante 14 semanas y sé que pase lo que pase, será una experiencia inolvidable...

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17.10.16

Octubre, mes del duelo gestacional.



Hola amigas, este mes está dedicado internacionalmente a la pérdida gestacional. Os dejo estas palabras que escribía aproximadamente hace un año, fruto de mi experiencia.

Nuestros hijos no nacidos merecen un lugar en nuestro corazón, nombrándolos y dándoles su lugar.



******************



Cuando ocurre un aborto espontáneo las mujeres sufrimos. Primero viene el dolor de la pérdida de nuestro bebé, ya sea de semanas o meses, y después sufrimos la violencia con la que se nos arranca el cuerpo de nuestro hijo muerto.

Es una parte de ti la que se pierde, un hijo, una vida juntos de esperanza y alegría.

Las mujeres que hemos perdido un bebé en la gestación debemos elaborar un duelo, sin embargo, no está autorizado, así tampoco nos lo permitimos y callamos.

Solo quien haya pasado por esto sabrá la pena e incomprensión que se siente cuando alguien dice "no pasa nada, eres joven". Cuando lo dice un familiar o amiga sabes que lo dicen con amor, para aliviarte, aunque pese. Lo inaudito es que médicos, matronas y personal sanitario lo digan y forme parte de sus argumentos cuando esta pérdida ocurre; que ni siquiera miren a los ojos mientras los tuyos están llenos de lágrimas.

Sospecho que es una forma de no sostener el dolor humano porque intuyen que la pérdida de un bebé en gestación es más dolorosa de lo que nos quieren hacer creer. Sospecho que nadie les ha instruido, porque si no, tanta distancia y trato inhumano no tiene explicación.

Un aborto te pone en una situación de vulnerabilidad. Si además te han legrado es una agresión al cuerpo, aunque esté justificado médicamente, las emociones son las que son: miedo, rabia, tristeza... y el cuerpo reacciona como sabe. Un aborto implica un duelo. No hacerlo contrae y bloquea el cuerpo generando dolores y tensiones. No se sana diciendo "ya está".

Hay vacío, contacto con la muerte, rabia, enfado, tristeza... La pérdida de un hijo al que hay que dar su lugar y despedir. Llorar. Nombrar. Agradecer su misión y lo que ha aportado para ti, para tu familia.

Es necesario tener un espacio donde expresar el dolor y la rabia, bien en una terapia individual, grupal, baile, canto... siempre consciente de las emociones puestas en juego.


La maternidad debe respetarse y darle el sitio que merece, dadora de vida. No respetar este proceso en cualquiera de sus fases o interrupciones conlleva dolor y perturbación porque es una traición a nuestra naturaleza. La sociedad ha despojado a la maternidad del sentido de su esencia de concebir vida, faltando todo el respeto a este acontecimiento donde están implicados la madre, el padre y el bebé, anulándolos como personas y convirtiéndolos en objetos.


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11.10.16

Lactancia materna, ¿para qué?



Este curso me he embarcado en algo nuevo, mi formación en Psicología Mental Perinatal de la mano de Ibone Olza. Después de las primeras lecturas, la primera ponencia y todo el material que me ha llegado, hago esta reflexión:

Nos han explicado mal para qué sirve la lactancia materna. 


Yo os voy a contar mi experiencia y desde ahí, intentaré explicar algunas cosas. Cuando me quedé embarazada de Alicia fui, como casi todas las embarazadas, a las clases de preparación al parto. Ahí se limitaban a decirnos que "dar el pecho era muy bueno para el bebé" y que "la leche materna era el mejor alimento para ellos".

Las que estábamos convencidas de eso, pues en ese momento nos bastaba. Pero había otras madres que se preguntaban "¿y si les doy un bibi? porque yo me crié con bibi y estoy tan bien". Puede ser un argumento pobre, pero cuando no se hace pedagogía, o cuando el mensaje que llega viene tan simplificado, pues alguien puede llegar a estas conclusiones.

Creo que en esto radica esta falsa dicotomía entre "talibanas de la teta" y "defensoras de la tetina". (Que nadie se ofenda por esos términos, por favor).

Pero sí es cierto que se han creado como dos bandos, y la sensación de que haciendo una cosa culpas a la otra parte por no hacer lo mejor. Las que deciden dar la teta se sienten culpables por renunciar a sus carreras profesionales creyendo que traicionan a generaciones pasadas y sus esfuerzos. Las que deciden dar el biberón se sienten culpables porque no estan dando lo mejor para sus hijos... Pero esto es un enfoque simplista de lo que necesita el bebé.

Al final, te encuentras madres que hablan cabreadas acerca de uno u otro "bando". 

¿Para qué sirve la lactancia materna?


Y es que la lactancia materna, tiene tela marinera. Os voy a contar a grandes rasgos lo que yo creo más importante.

1. Nuestra especie trae al mundo seres inmaduros, no se valen por sí mismos. Así que la naturaleza ha previsto que la madre sea una base biológica para crubrir esas necesidades a través de un proceso muy delicado y complejo.

2. La lactancia materna es una herramienta para que bebé y madre estén la mayor parte del tiempo juntos durante ese intervalo de tiempo, a partir del año que el bebé empieza a explorar.

3. Para que esto sea llevado a cabo, la naturaleza tiene previsto que a través de la producción de la oxitocina y otros neurobiomarcadores, madre y bebé se enamoren, literalmente. Cuando una madre y un bebé se miran a los ojos, se sonríen, se tocan... se disparan esos niveles y se crea el vínculo. En esto se basa la crianza con apego.

4. Esas hormonas, ese vínculo, facilita que el bebé crezca con confianza y seguridad para más adelante explorar y poder afrontar los desafíos de la vida.

Es por esto que nos llega el mensaje de que la "lactancia materna es buena para el bebé". Detrás de esta frase se esconde un proceso, si que si no se explica y se muestra la evidencia científica puede desvirtuarse y quedar en saco roto.


¿Y si no le doy teta?


Y aquí seguro que más de una estaréis pensando "¿y si me voy a trabajar?" o "¿y si "decido/he tenido que" darle el biberón?"... pues ahí os diré que como todo, el ser humano tiene la plasticidad suficiente como para sobrevivir, adaptarse y orientarse a la vida.

Sin olvidar que es necesario encaminarnos hacia la crianza con apego y la lactancia materna -su herramienta básica-, que es a donde deberíamos aspirar todas y todos con nuestra actitud y las políticas sociales. 

En el caso de no estés disponible todo el tiempo o bien des el biberón, vincúlate con tu bebé desde el principo con el contacto, con las miradas, con los besos y los abrazos. Duérmelo en brazos, practica el porteo, no lo dejes llorar (inuncando su cerebro de cortisol, la hormona del estrés).

Hay muchas situaciones por las que la lactancia materna es más difícil, pero no imposible, como en caso de enfermedad del bebé en su nacimiento, o prematuridad. Las mamás que son autónomas o tienen jornadas laborales sin flexibilidad... o porque no tenían información o...

Te recomiendo leer el libro de Carmen Vega: Lactancia Materna, casos reales de superación


No te culpes por las deciciones tomadas por la situación vivida, pero hazte responsable no privando a tu hijo de lo que necesita: confianza y autoestima a través de tu disponibilidad y presencia. Recuerda también que el afecto puede cultivarse en cualquier momento de la vida y puedes reanudar y sanar el vínculo. A lo mejor, aquí está el papel de las psicólogas perinatales, acompañar a las familias en este proceso.

Haz todo lo posible para que lo único diferente que reciba tu hijo, sea el alimento, pero no el afecto.

Por eso, se dice que: la lactancia materna es buena para tu bebé y para ti. 


¿Y el padre? Pues otro día os contaré un poquito de las conclusiones que estoy sacando, pero adelanto que los papás son muy importantes, aunque su aparición en escena es paulatina.


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28.8.16

Mi peque no quiere hacer caca



Me gustaría poder arrojar un poco de luz sobre este "fenómeno" que últimamente veo mucho entre papás tuiteros y grupos de Facebook... ¿qué le pasa a mi peque que no quiere hacer caca? Eso sí, mi enfoque es humanista y gestáltico, también tengo presente el desarrollo neurofisiológico de los niños.

Antecedentes.


Esto que voy a contar es importante para que podamos mirar un poco en la psique de los niños. Un bebé cuando nace no tiene conciencia de yo-tu. ¿Qué quiere decir esto? Significa que un recién nacido si tiene hambre y su madre no le da pecho, no va a razonar "mi madre no me da el pecho" sino que su percepción será "no puedo satisfacer mi necesidad".

Sus límites con el entorno están difusos. Si un bebé con mucha frecuencia es olvidado en su cuna y no se le atiende, crecerá con la autopercepción de autoabandono, de ser incapaz de satisfascer sus necesidades.

Es por esto que los bebés necesitan los brazos de mamá y papá y el contacto. No necesitan estar en una cuna, sino pegados a la piel de otro humano. Los bebés no se "mal acostumbran" a los brazos, de hecho, intentar "independizarlos" antes de tiempo, hará adultos inseguros de sí mismo.

No voy a profundizar más en esto, pero este proceso es gradual. Su experiencia con el entorno es lo que les va a definir sus límites paulatinamente. Hay un libro muy interesante que habla de los límites del ser que se llama Ternura y agresividad, de Juan José Albert, y aunque puede parecer un poco complejo, es muy interesante.


La fase anal. 


Freud determinó estas fase del desarrollo porque precisamente en esta edad, los 2-3 años es cuando empieza a madurar neurológicamente la zona anal y lo relacionado con el control de esfínteres. Es decir, el niño empieza a tener una conciencia de su cuerpo más afinada e intensa.

Es una experiencia nueva para los niñ@s y Freud lo relacionaba con el placer de controlar los esfínteres.

¿Y qué pasa que mi peque lo evita?


Bien, aquí está el asunto y donde quiero dar un par de ideas nuevas sobre esto. Los niños viven en un entorno determinado, y la relación con ese entorno, determinará su experiencia. Cuando se niegan a hacer caca puede ser por uno de estos motivos o por todos a la vez.

Rechazo. 


Movido por las prisas de la "operación pañal" por ejemplo, el pequeño puede empezar a vivir ese momento con tensión. Malas caras por los escapes, por la exigencia, o asco por parte de sus cuidadores, puede hacer llegar el mensaje de "hacer caca no es aduecuado".  En ese momento el niño, por lealtad a sus cuidadores, hará lo que le piden, y empezará a evitar el momento.

Para los adultos las heces son un desecho antihigiénico, pero ¿recordáis lo que conté al principio? El niño percibe sus heces como algo suyo, una parte de sí, algo que él ha creado, y por tanto, espera que sea bien tratado.

Miedo. 


Si el niño ve que sus heces se van por el váter sin contemplaciones, es posible que tenga miedo de a dónde va "eso que es suyo". Aquí está la imaginación de los padres para crear una historia con un final concreto que el niño acepte.

¿Y cómo podemos ayudarle?


En primer lugar hacer una revisión de lo que ocurre cuando el niño va a hacer caca. Quién le atiende, cómo, qué actitud tiene... básicamente los padres debemos recibir el "regalo" con la dignidad que merece.

También podemos intentar explorar qué fantasías hay en el niño sobre esa experiencia. Dibujar con ellos, inventar un cuento o jugar con plastilina para ver en qué punto se encuentran y si hay algo que nosotros podamos añadir. Tened en cuenta que la psique de un niño de 2-3 años no es como la de un adulto.

Muchos padres también comparten ese momento con sus hijos, de hecho, los niños persiguen a sus padres y no suelen respetar la intimidad del baño, es buen momento para resolver sus dudas si preguntan y hacerlo con naturalidad. 

La "operación pañal" es algo que a mí personalmente me parece que a veces se hace con demasiada prisa. La exigencia de entrar al colegio sin pañales puede causar un gran impacto emocional en aquellos niños que sencillamente no hayan madurado para controlar sus esfínteres. No podemos obligar a un niño a no usar pañal, podrá hacerlo cuando le toque.

Estamos en un escenario nuevo para nosotros, pero hay que armarse de paciencia y amor. Hacer caca es un acto sagrado. :)

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