19.11.16

Embarazo después de una pérdida gestacional



Amigas que me leéis. Hoy quiero compartir mi experiencia una vez más de un proceso importante para mi vida.

Quizá le pueda ayudar a alguna que esté en una situación parecida, o solamente alivie a quien se vea reflejada en estas líneas.

No voy a contar lo que ya hay en los libros y artículos sobre esto, sino mi vivencia.

¿Cómo está siendo mi embarazo después de una pérdida gestacional y un duelo por la pérdida de salud de mi hija en el primer parto?


El año pasado a finales de septiembre sufrió una pérdida en la semana 12 de gestación. Fue muy doloroso y todavía da pena recordarlo. Este bebé tiene un nombre y un sitio en mi corazón.

El deseo.


Es muy poderoso, pero debí permitirme dejarlo entrar para poder afrontar de nuevo otra maternidad. No hablo del deseo sexual, que también, sino de las ganas de volver a apostar por la vida y enfrentar la situación temida.

Este deseo puede nacer porque no es todo miedo lo que hay en mí, sino que hay un sitio para la vida. Yo creo que no sería posible si no hubiera elaborado el duelo por esta pérdida, si no hubiera tenido los espacios terapéuticos necesarios para autorizar un duelo que habitualmente no se permite. Muchas parejas no lo vuelven a intentar, y es normal si se queda una en el miedo.

Primer trimestre.


Cuando ves las dos rayitas es un cúmulo de emociones. La alegría y el miedo van de la mano.

Yo soy de naturaleza catastrofista, mis pensamientos negativos interrumpen mi tranquilidad, alimentados además por estas dos experiencas con la maternidad, es difícil no darles credibilidad. Racionalmente sé que estoy cayendo en la superstición, pero la mente es así.

El primer trimestre es un momento de síntomas. Sentirlos alivió mi mente. Cuando no los sentía acrecentaba mi miedo.

Contención. Esa es la palabra de este primer trimestre. Con todo, a veces incluso con la respiración, me pillaba respirando superficialmente, conteniendo el aliento.

Tenía la sensación de que cualquier cosa podía romper esa burbuja de jabón hermosa y deseada.

La primera eco.


Una situación temida, pues fue en esta primera eco cuando nos dijeron que no había latido en el segundo embarazo.

Al ser verano, afortunadamente la primera eco la tuve en un lugar distinto al anterior, pero iba muerta de miedo. La boca seca y el corazón galopando. Cuando entré en la sala me eché a llorar.

El médico se quedó atónito y me pidió la cartilla de embarazo, que leyó en silencio. Ese silencio aséptico de los médicos de la seguridad social...

Me tumbé en la camilla y marido me dio la mano. Él no estaba menos asustado que yo.

El médico finalmente dijo "está bien y está ahí". Nos dio la imagen y en el pasillo pude llorar mi miedo abrazada a mi pareja.

Días más tarde fui a mi ginecóloga, con algo de miedo pero más tranquila. Estuvo conmigo una hora entre una cosa y otra y en la eco pudo recrearse viendo cada una de las partes del cuerpo de mi bebé.

A esto se le llama "ecoterapia", cuando las madres nos sentimos aliviadas viendo a nuestro bebé.

Esta tranquilidad me duró algunas semanas. A veces es mejor hacer una eco que estar con miedo, con el cerebro inundado de cortisol, la hormona del estrés.

Segundo trimestre.


Y se fueron los síntomas. Me sentí perdida. No parecía que estuviera embarazada y de vez en cuando tenía que mirar las imágenes de las ecos.

Ahora toca cuidarse y describen este trimestre como dulce y tranquilo.

Desde la semana 12 hasta la 18 fueron algo angustiosos porque no notaba al bebé, y si lo notaba, dudaba.

La doppler.


Ya para la semana 20 podía notar esas caricias internas de mi bebé.

Los miedos ahora son otros. Recordad que mi mente es catastrofista. Estoy en un entorno donde la enfermedad de los niños es lo más habitual: terapias, aula específica, CAIT... es como si ver a un niño sano fuera lo raro.

Me pregunto ¿vendrá bien? Tengo miedo a otro hijo con discapacidad. La lucha con mi hija ya es suficiente.

Y este pensamiento me machaca, es un grito de ¡no, por favor!.

Pero yo no mando, los factores que construyen la vida son innumerables. Yo tengo un control limitado sobre mi vida y la de mi bebé.

Me rindo. Me rindo a lo que venga. No sé si esta vida que está en mi es corta o larga, con salud o enfermedad... sólo sé que ahora estamos bien.

En este momento. Mi trabajo es confiar, rendirme, porque yo no controlo nada. NADA.

Mi bebé ahora tiene 24 semanas de gestación y es un niño.

Me doy cuenta bastante pronto de cómo mi mente catastrofista interrumpe mi conexión con mi bebé. Esto tiene que ver con la construcción de mi psique por experiencias vividas. Soy así, parte del trabajo es reconocerme así.

El disfrute.


Esta situación de miedo me impide disfrutar del embarazo. Lo sé. También hay una parte de mí que todavía está en el duelo por la pérdida de salud de mi hija mayor y me dice "¿cómo vas a disfrutar si tu hija está así?".

Y sí, sí que puedo. Atravesando una emoción compleja y profunda que no mata. No traiciono a mi hija por disfrutar de mi embarazo. Ni por disfrutar de mi bebé cuando nazca, de una lactancia que no tuve con Ali. Ni del momento de ofrecerle su primer alimento...

Si ahora no disfruto de los pequeños detalles, me los perderé. Es una profecía autocumplida; es como si ya diera por hecha la catástrofe antes de que pase.

La neurosis.

Esta neurosis no se elimina ni se cambia. Se aprende a vivir con ella cuando se le conoce.

Es una alimaña que cuando no sabes lo que es da mucho miedo. Cuando la descubres puedes mirarla a los ojos y decirle ¡basta!.

Lo que pasa es que es esquiva, y a veces cambia de apariencia, aunque el modus operandi es el mismo.

Mi trabajo en terapia es darme cuenta de esto, no dejarme engañar por sus apariencias y convertirme en detective de mi propia psique.

Alumbrar los rincones más oscuros y transitar por ellos. Al fin y al cabo, eso que me da tanto miedo también soy yo.

Quedan por delante 14 semanas y sé que pase lo que pase, será una experiencia inolvidable...

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17.10.16

Octubre, mes del duelo gestacional.



Hola amigas, este mes está dedicado internacionalmente a la pérdida gestacional. Os dejo estas palabras que escribía aproximadamente hace un año, fruto de mi experiencia.

Nuestros hijos no nacidos merecen un lugar en nuestro corazón, nombrándolos y dándoles su lugar.



******************



Cuando ocurre un aborto espontáneo las mujeres sufrimos. Primero viene el dolor de la pérdida de nuestro bebé, ya sea de semanas o meses, y después sufrimos la violencia con la que se nos arranca el cuerpo de nuestro hijo muerto.

Es una parte de ti la que se pierde, un hijo, una vida juntos de esperanza y alegría.

Las mujeres que hemos perdido un bebé en la gestación debemos elaborar un duelo, sin embargo, no está autorizado, así tampoco nos lo permitimos y callamos.

Solo quien haya pasado por esto sabrá la pena e incomprensión que se siente cuando alguien dice "no pasa nada, eres joven". Cuando lo dice un familiar o amiga sabes que lo dicen con amor, para aliviarte, aunque pese. Lo inaudito es que médicos, matronas y personal sanitario lo digan y forme parte de sus argumentos cuando esta pérdida ocurre; que ni siquiera miren a los ojos mientras los tuyos están llenos de lágrimas.

Sospecho que es una forma de no sostener el dolor humano porque intuyen que la pérdida de un bebé en gestación es más dolorosa de lo que nos quieren hacer creer. Sospecho que nadie les ha instruido, porque si no, tanta distancia y trato inhumano no tiene explicación.

Un aborto te pone en una situación de vulnerabilidad. Si además te han legrado es una agresión al cuerpo, aunque esté justificado médicamente, las emociones son las que son: miedo, rabia, tristeza... y el cuerpo reacciona como sabe. Un aborto implica un duelo. No hacerlo contrae y bloquea el cuerpo generando dolores y tensiones. No se sana diciendo "ya está".

Hay vacío, contacto con la muerte, rabia, enfado, tristeza... La pérdida de un hijo al que hay que dar su lugar y despedir. Llorar. Nombrar. Agradecer su misión y lo que ha aportado para ti, para tu familia.

Es necesario tener un espacio donde expresar el dolor y la rabia, bien en una terapia individual, grupal, baile, canto... siempre consciente de las emociones puestas en juego.


La maternidad debe respetarse y darle el sitio que merece, dadora de vida. No respetar este proceso en cualquiera de sus fases o interrupciones conlleva dolor y perturbación porque es una traición a nuestra naturaleza. La sociedad ha despojado a la maternidad del sentido de su esencia de concebir vida, faltando todo el respeto a este acontecimiento donde están implicados la madre, el padre y el bebé, anulándolos como personas y convirtiéndolos en objetos.


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11.10.16

Lactancia materna, ¿para qué?



Este curso me he embarcado en algo nuevo, mi formación en Psicología Mental Perinatal de la mano de Ibone Olza. Después de las primeras lecturas, la primera ponencia y todo el material que me ha llegado, hago esta reflexión:

Nos han explicado mal para qué sirve la lactancia materna. 


Yo os voy a contar mi experiencia y desde ahí, intentaré explicar algunas cosas. Cuando me quedé embarazada de Alicia fui, como casi todas las embarazadas, a las clases de preparación al parto. Ahí se limitaban a decirnos que "dar el pecho era muy bueno para el bebé" y que "la leche materna era el mejor alimento para ellos".

Las que estábamos convencidas de eso, pues en ese momento nos bastaba. Pero había otras madres que se preguntaban "¿y si les doy un bibi? porque yo me crié con bibi y estoy tan bien". Puede ser un argumento pobre, pero cuando no se hace pedagogía, o cuando el mensaje que llega viene tan simplificado, pues alguien puede llegar a estas conclusiones.

Creo que en esto radica esta falsa dicotomía entre "talibanas de la teta" y "defensoras de la tetina". (Que nadie se ofenda por esos términos, por favor).

Pero sí es cierto que se han creado como dos bandos, y la sensación de que haciendo una cosa culpas a la otra parte por no hacer lo mejor. Las que deciden dar la teta se sienten culpables por renunciar a sus carreras profesionales creyendo que traicionan a generaciones pasadas y sus esfuerzos. Las que deciden dar el biberón se sienten culpables porque no estan dando lo mejor para sus hijos... Pero esto es un enfoque simplista de lo que necesita el bebé.

Al final, te encuentras madres que hablan cabreadas acerca de uno u otro "bando". 

¿Para qué sirve la lactancia materna?


Y es que la lactancia materna, tiene tela marinera. Os voy a contar a grandes rasgos lo que yo creo más importante.

1. Nuestra especie trae al mundo seres inmaduros, no se valen por sí mismos. Así que la naturaleza ha previsto que la madre sea una base biológica para crubrir esas necesidades a través de un proceso muy delicado y complejo.

2. La lactancia materna es una herramienta para que bebé y madre estén la mayor parte del tiempo juntos durante ese intervalo de tiempo, a partir del año que el bebé empieza a explorar.

3. Para que esto sea llevado a cabo, la naturaleza tiene previsto que a través de la producción de la oxitocina y otros neurobiomarcadores, madre y bebé se enamoren, literalmente. Cuando una madre y un bebé se miran a los ojos, se sonríen, se tocan... se disparan esos niveles y se crea el vínculo. En esto se basa la crianza con apego.

4. Esas hormonas, ese vínculo, facilita que el bebé crezca con confianza y seguridad para más adelante explorar y poder afrontar los desafíos de la vida.

Es por esto que nos llega el mensaje de que la "lactancia materna es buena para el bebé". Detrás de esta frase se esconde un proceso, si que si no se explica y se muestra la evidencia científica puede desvirtuarse y quedar en saco roto.


¿Y si no le doy teta?


Y aquí seguro que más de una estaréis pensando "¿y si me voy a trabajar?" o "¿y si "decido/he tenido que" darle el biberón?"... pues ahí os diré que como todo, el ser humano tiene la plasticidad suficiente como para sobrevivir, adaptarse y orientarse a la vida.

Sin olvidar que es necesario encaminarnos hacia la crianza con apego y la lactancia materna -su herramienta básica-, que es a donde deberíamos aspirar todas y todos con nuestra actitud y las políticas sociales. 

En el caso de no estés disponible todo el tiempo o bien des el biberón, vincúlate con tu bebé desde el principo con el contacto, con las miradas, con los besos y los abrazos. Duérmelo en brazos, practica el porteo, no lo dejes llorar (inuncando su cerebro de cortisol, la hormona del estrés).

Hay muchas situaciones por las que la lactancia materna no es posible, como en caso de enfermedad del bebé en su nacimiento, o prematuridad. Las mamás que son autónomas o tienen jornadas laborales sin flexibilidad... o porque no tenían información o...

No te culpes por las deciciones tomadas por la situación vivida, pero hazte responsable no privando a tu hijo de lo que necesita: confianza y autoestima a través de tu disponibilidad y presencia. Recuerda también que el afecto puede cultivarse en cualquier momento de la vida y puedes reanudar y sanar el vínculo. A lo mejor, aquí está el papel de las psicólogas perinatales, acompañar a las familias en este proceso.

Haz todo lo posible para que lo único diferente que reciba tu hijo, sea el alimento, pero no el afecto.

Por eso, se dice que: la lactancia materna es buena para tu bebé y para ti. 


¿Y el padre? Pues otro día os contaré un poquito de las conclusiones que estoy sacando, pero adelanto que los papás son muy importantes, aunque su aparición en escena es paulatina.


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28.8.16

Mi peque no quiere hacer caca



Me gustaría poder arrojar un poco de luz sobre este "fenómeno" que últimamente veo mucho entre papás tuiteros y grupos de Facebook... ¿qué le pasa a mi peque que no quiere hacer caca? Eso sí, mi enfoque es humanista y gestáltico, también tengo presente el desarrollo neurofisiológico de los niños.

Antecedentes.


Esto que voy a contar es importante para que podamos mirar un poco en la psique de los niños. Un bebé cuando nace no tiene conciencia de yo-tu. ¿Qué quiere decir esto? Significa que un recién nacido si tiene hambre y su madre no le da pecho, no va a razonar "mi madre no me da el pecho" sino que su percepción será "no puedo satisfacer mi necesidad".

Sus límites con el entorno están difusos. Si un bebé con mucha frecuencia es olvidado en su cuna y no se le atiende, crecerá con la autopercepción de autoabandono, de ser incapaz de satisfascer sus necesidades.

Es por esto que los bebés necesitan los brazos de mamá y papá y el contacto. No necesitan estar en una cuna, sino pegados a la piel de otro humano. Los bebés no se "mal acostumbran" a los brazos, de hecho, intentar "independizarlos" antes de tiempo, hará adultos inseguros de sí mismo.

No voy a profundizar más en esto, pero este proceso es gradual. Su experiencia con el entorno es lo que les va a definir sus límites paulatinamente. Hay un libro muy interesante que habla de los límites del ser que se llama Ternura y agresividad, de Juan José Albert, y aunque puede parecer un poco complejo, es muy interesante.


La fase anal. 


Freud determinó estas fase del desarrollo porque precisamente en esta edad, los 2-3 años es cuando empieza a madurar neurológicamente la zona anal y lo relacionado con el control de esfínteres. Es decir, el niño empieza a tener una conciencia de su cuerpo más afinada e intensa.

Es una experiencia nueva para los niñ@s y Freud lo relacionaba con el placer de controlar los esfínteres.

¿Y qué pasa que mi peque lo evita?


Bien, aquí está el asunto y donde quiero dar un par de ideas nuevas sobre esto. Los niños viven en un entorno determinado, y la relación con ese entorno, determinará su experiencia. Cuando se niegan a hacer caca puede ser por uno de estos motivos o por todos a la vez.

Rechazo. 


Movido por las prisas de la "operación pañal" por ejemplo, el pequeño puede empezar a vivir ese momento con tensión. Malas caras por los escapes, por la exigencia, o asco por parte de sus cuidadores, puede hacer llegar el mensaje de "hacer caca no es aduecuado".  En ese momento el niño, por lealtad a sus cuidadores, hará lo que le piden, y empezará a evitar el momento.

Para los adultos las heces son un desecho antihigiénico, pero ¿recordáis lo que conté al principio? El niño percibe sus heces como algo suyo, una parte de sí, algo que él ha creado, y por tanto, espera que sea bien tratado.

Miedo. 


Si el niño ve que sus heces se van por el váter sin contemplaciones, es posible que tenga miedo de a dónde va "eso que es suyo". Aquí está la imaginación de los padres para crear una historia con un final concreto que el niño acepte.

¿Y cómo podemos ayudarle?


En primer lugar hacer una revisión de lo que ocurre cuando el niño va a hacer caca. Quién le atiende, cómo, qué actitud tiene... básicamente los padres debemos recibir el "regalo" con la dignidad que merece.

También podemos intentar explorar qué fantasías hay en el niño sobre esa experiencia. Dibujar con ellos, inventar un cuento o jugar con plastilina para ver en qué punto se encuentran y si hay algo que nosotros podamos añadir. Tened en cuenta que la psique de un niño de 2-3 años no es como la de un adulto.

Muchos padres también comparten ese momento con sus hijos, de hecho, los niños persiguen a sus padres y no suelen respetar la intimidad del baño, es buen momento para resolver sus dudas si preguntan y hacerlo con naturalidad. 

La "operación pañal" es algo que a mí personalmente me parece que a veces se hace con demasiada prisa. La exigencia de entrar al colegio sin pañales puede causar un gran impacto emocional en aquellos niños que sencillamente no hayan madurado para controlar sus esfínteres. No podemos obligar a un niño a no usar pañal, podrá hacerlo cuando le toque.

Estamos en un escenario nuevo para nosotros, pero hay que armarse de paciencia y amor. Hacer caca es un acto sagrado. :)

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4.7.16

¿Cómo es que los homosexuales se atreven a criar hijos?



Esta semana en Sevilla se presentaba una exposición fotográfica llamada Orgullo en Sevilla. Lo triste es que han amanecido con pintadas homófobas, de alguno que no sabe, que eso que más le perturba, es seguramente lo que más niega de sí mismo... pero no, hoy no voy a hablar de eso.

Leí una entrevista a la pareja artífice de tal exposición. Casi seguro que me los he tropezado alguna vez por la calle, pero nunca me han llamado la atención, claro, dos personas y un niño pasan inadvertidos, al menos para mí.

Uno de ellos decía que cuando la gente les preguntaba, enseguida saltaban los clichés, y uno de ellos, relativo a la parentalidad, es "¿pueden los homosexuales criar bien a sus hijos?" No me digáis que nunca ha saltado el debate a la mesa... porque no os creería. Un debate de estos de sobremesa, cuñado incluido.

Pues bien, os voy a dar unas nuevas ideas al respecto y al final, podréis contestar a la pregunta. Algunos de los argumentos que escucho a algunas personas son estos:

Los niños salen homosexuales.


Este es el argumento más peregrino que escucho más a menudo. Es confundir churras con merinas, es simplificar al máximo un proceso madurativo y educativo al ridículo. Los niños que son criados por personas homosexuales -reconocidas y a gusto- son más tolerantes a la diversidad. No necesariamente tienen que tener una orientación sexual u otra.

Y no tengo que decir que argumentar esto, ya deja claro que tienes miedo a la homosexualidad, la consideras un problema y no lo es.

Yo no quiero que los niños sufran por ser homosexuales. 


Más de lo anterior, es la excusa que se usa frecuentemente. No se trata de evitar que los niños sean homosexuales, se trata de que la sociedad acepte que se ama a una persona, no a los genitales. ¿A caso piensas en los genitales de tu pareja más que en ella? (Ejem...)

Los niños deben aprender el rol que les corresponde. 


¿Esto exactamente qué significa? ¿Que tiene que aprender que mamá plancha y papá arregla el coche? Desde luego rezuma consolidación del sistema patriarcal por todos lados. ¿Significa que los niños deben aprender a comportarse como niños y las niñas como niñas? Si admitiéramos esto a raja tabla, yo me pregunto, ¿los niños viven aislados? Porque tienen amigos y amigas, primos y primas, abuelas y abuelos, televisión... es decir, no se van a perder ni un ápice de los roles de género que la sociedad impone. No deja de ser una excusa.

Necesitan a su padre y a su madre. 


Este argumento refuerza el anterior para seguir perpetuando el modelo de familia patriarcal. Hace unos años que se resolvió este dilema. La psicóloga María del Mar González Rodríguez, de la Universidad de Sevilla, hizo estudios longitudinales (de los que hay que esperar muchos años a ver los resultados) y se dio cuenta de que los niños de parejas homosexuales no tenían apenas diferencias con respecto a los criados por parejas heterosexuales. Salvo que los primeros eran más tolerantes.

¿Cuál es el problema entonces de la homosexualidad?


El problema es que estamos poniendo el foco de la crianza en el sitio equivocado. Los niños no necesitan un par de personas con genitales diferentes para ser bien criados, sino personas que los AMEN por encima de todo.

Pueden ser mamá y papá, dos mamás, dos papás, una mamá, un papá... y una tribu completa. Siempre que estos sean queridos, bien tratados y respetados, nuestros hijos e hijas crecerán felices. 

La homosexualidad no es un factor determinante para la crianza de los hijos, sino el amor que les damos.


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20.6.16

¿Para qué castigas a tus hijos?



Me gusta cuestionarme las cosas, es algo natural en mí. Nuestro sistema educativo ha cambiado muy poco desde hace 30 años. A los niños y niñas se les anima incansablemente a "portarse bien" y se les humilla con una cruz roja en el cuaderno cuando se equivocan.

Se les castiga cuando cometen errores y hacen daño a los demás. ¿Creeís que hay otra alternativa? Yo sí.

"Mi hijo se ha portado mal"


¿Qué es "mal"?¿Te lo has preguntado alguna vez? A veces comportarse mal es levantarse de la silla, o reirse a carcajadas... no son malos comportamientos, sino inadecuados para ese momento. Nuestros niños nacen libres, y nosotros poco a poco los amoldamos a lo que la sociedad espera de ellos. Leído así suena bastante triste, ¿no es cierto?.

Quizá lo primero que debemos plantearnos es el modelo de escuela que queremos. No seré la primera que reflexiona sobre esto y piensa que quizá mantener pegados a la silla a los niños durante horas sea contraproducente... pero si no queremos enfrentarnos al sistema... ¿qué hacemos?

¿Castigar o educar?


Imagina que estás en clase y antes de finalizar, un alumno tira una bola de papel al otro. El maestro castiga al primero sin recreo. Esto es bastante común. ¿Creéis que ese alumno que ha tirado la bola de papel aprenderá algo? No. Su mecanismo será echar la culpa al otro, al maestro... pero no aprenderá nada.

La intervención educativa. 


Identificar el daño o aquello en lo que vamos a intervenir. 


Muchas veces ni los profesores son conscientes de esto en las aulas; no saben que ellos están siendo agredidos o el grupo está siendo agredido. Las mofas, interrupciones, lo que llamamos "faltas de respeto" son agresiones al grupo que tienen como fin perturbar la paz del grupo.

En el ejemplo que he puesto, quizá en unos minutos se podría identificar esta agresión. Quizá preguntarle al que ha recibido la agresión cómo se ha sentido, preguntar al que ha agredido qué pretendía... preguntar cómo se podría reparar el daño y dar la posibilidad para que se vuelva a restablecer la tranquilidad en el grupo.

Pedir disculpas, aceptarlas o no...


Dar la oportunidad de pedir disculpas y el espaci para que se acepten o no. Para esto, el profesor tiene que saber cuándo se está recibiendo una agresión, y creedme, muchas personas no saben que están siendo agredidas. Van con una sonrisa por la vida, con un pellizco en la boca del estómago que no entienden.

Castigar es fácil. Educar conlleva un acto de consciencia para el que hay que explorar un poquito en nuestro interior.

Identificar aquello en lo que queremos hacer una intervención educativa es un paso previo. Después invitar a los alumnos y alumnas que puedan pedir disculpas, y que el otro pueda pedir cómo reparar el daño de una forma justa. También facilitar la experiencia del enfado, quizá no se acepten inmediatamente las disculpas del otro...

Castigar aleja de la experiencia natural de error-responsabilidad-reparación. Al fin y al cabo, todos podemos hacer daño. 


¡Feliz día!

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13.6.16

Leche materna desde el corazón



Hace unos días Nuria, de ItMum me dijo que le ayudara a conseguir un reto. Este reto mezcla la leche materna, la solidaridad y el dinero. Sí, el dinero. ¿Crees que el dinero no lo es todo? Pues te voy a desvelar una cosa...


Acción contra el hambre te necesita


¿Sabes quiénes son Acción contra el hambre? Te dejo su enlace aquí para que les eches un vistazo y te informes. Son una de estas ONGs que incansablemente informan y se mueven  para prevenir la pobreza.

Lo que los gobiernos no hacen, lo hacen las ONGs, es una realidad. 


En este caso, nos avisan que empieza la hambruna en la zona de Sahel, y para los bebés, la leche materna es la única salida.

Puedes leer en su web lo que pasa, y yo insisto en que la leche materna es un alimento disponible para sos bebés.

El dinero no da la felicidad, pero sí ayuda a cubrir necesidades básicas


Acción contra el hambre pide tu dinero para paliar los problemas de los conflictos de la zona, para que los recursos de resiliencia de esas personas no se agoten y puedan continuar viviendo. Nosotros tenemos problemas, pero cuando miramos a nuestro al rededor, tenemos comodidades.

No se trata de sentirnos culpable por ello, todo lo contrario, creo que nosotros tenemos estas comodidades porque nuestros antepasados tuvieron una historia, y es honroso que las podamos disfrutar. Ahora nos toca ayudar a otros a que puedan sobrevivir.

Por eso, aunque yo tengo mi propia lucha con mi hija, creo que hay sufiente riqueza en el mundo como para que todos podamos tener lo mínimo, incluso una vida digna.

El poder de la teti. 


Es un equipo de diez blogueras que estamos recaudando fondos. Venga, anímate! 5, 10, 15, 20 euros sirven. Grano a grano se hace un granero.


Seguramente te vengan a la cabeza muchos argumentos para no donar; desde el "no tengo dinero" hasta el "de eso no me tengo que ocupar yo". Puede que sean válidos, pero mientras tanto, hay niños que no sobreviven. ¡Vamos!

¡Gracias por ayudar!





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