24.4.17

Parir con miedo

Foto de Juan Carlos González Martínez (El Diamante Azul - Juanka Brown)


Hola amigas (y algún amigo que me lee) hoy os quiero contar cómo es parir con miedo.

El 16 de marzo empecé con las contracciones, en la semana 41+1. Llegaba la situación temida, ya que la experiencia con mi primera hija fue durísima: una muerte súbita después del parto con desatención médica casi la mata. Actualmente, ya sabéis, tiene parálisis cerebral severa.

Algo así no se olvida, se puede vivir con ello después de amueblar la cabeza... cerrar un poco las heridas, pero un parto me confrontaba de nuevo con la situación temida. Volvía a mirar mi cicatriz...

Durante las últimas semanas tengo que contar que las emociones estaban a flor de piel. Miedo, enfado, impaciencia, ilusión, alegría... no miento si digo que llegué a pasar por un estado alterado de conciencia: locura, hablando llanamente. Con explosiones de enfado, llantos o ataques de risa.

Por la tarde del día 16 nos fuimos al hospital universitario Virgen Macarena de Sevilla, cuando llegué estaba algo dilatada así que me quedé ya allí.

Yo había presentado semanas antes el plan de parto a la supervisora de paritorios, pero algo pasó que nadie sabía que yo lo había entregado. Yo llevaba una copia conmigo y se lo entregué al matrón que estaba allí.

Éste no lo tuvo en cuenta, se iba en dos horas, así que lo dejó para el siguiente turno.

Cuando llegó el siguiente equipo, vinieron a verme 4 miembros del personal sanitario a la habitación. Me asustaron diciéndome que no se iba a poder hacer y que todo terninaría en cesárea. La verdad es que las formas fueron muy malas. Creo que podrían haber informado a mi marido y después él, con una persona y no 4, informarme a mí.

Héctor venía grande, y no me lo dijeron hasta ese momento. 

Cuando dijeron la palabra "cesárea" se cortó mi trabajo de parto. El cortisol hizo mella en la oxitocina y todo se paró.

Mi marido estuvo firme y dijo que la cesárea sería el último recurso. Él fue muy importante en el proceso.

Empezó la instrumentalización:

  • Oxitocina, para que continúe el parto. 
  • Epidural, para soportar las contracciones de la oxitocina, que a su vez, también paraliza el parto. 
  • Rotura de bolsa, porque al estar acostada la gravedad no hacía su trabajo... 

Al final, me rendí. Sólo encontré alivio en el trabajo de las matronas, que venían a animarme, a explicarme y a cuidarme. En la medida de lo posible respetaron mi deseo. Redujeron al máximo la oxitocina, esperaron el tiempo prudencial para la rotura de bolsa y finalmente me propusieron ir a paritorio antes de que se agotara "el tiempo".

Mi impresión fue que había dos formas de hacer: las matronas, más en la línea de un parto respetado, y los médicos, más en la línea de "que esto termine lo antes posible"

Llegó un momento, que del miedo, empecé a llorar y a decir que "yo no empujaba, sino que retenía a mi niño". Hay que entender que en ese momento, donde las hormonas toman el control del cuerpo, también puede haber una alteración de la conciencia.

Mi rendición. Me dije "al final tendrá que ser lo que ellos quieran". Pero no, fue lo que mi hijo quiso.

A pesar del miedo, de la instrumentalización... cuando me propusieron ir a paritorio, porque las matronas querían probar el trabajo de parto, antes de llegar a cesárea, Héctor bajó solo, no hizo falta más que unos empujones y nació con toda su fuerza y su vida a las 7.25 del 17 de marzo.

Deciros que a pesar de la instrumentalización, me sentí cuidada por las matronas. Excepto por una que entró dos veces y en una de las veces quiso hacerme la ténica Kristeller. Firmemente le dije "no me hagas eso". Y paró.

La técnica Kristeller es violencia obstétrica.



El miedo inhibe la producción de oxitocina natural. Y cuando entran cuatro doctores a decirte que "tu plan de parto no se puede hacer" y que "probablemente terminará en cesárea" no ayuda.

Héctor nació sano. Es mi consuelo. También siento que este parto no me ha dejado una herida tan grande como con el de Alicia, evidentemente. Pero todavía, incluso en los hospitales que dicen que apuestan por un parto respetado, hay quien va a su bola y hace un Kristeller o te asusta sin saber las consecuencias.

Gracias por leer mi experiencia.

#PorUnPartoRespetado #BastaKristeller

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7.3.17

No soy feminista pero...



"No soy feminista pero defiendo la igualdad entre hombres y mujeres".


Esto es como decir, "no soy madridista, pero tengo el carné y canto los goles cuando gana el Madrid, agito la bandera y me emociona cuando gana la liga".

El feminismo es la ideología que defiende la igualdad de OPORTUNIDADES y DERECHOS entre hombres y mujeres respetando las diferencias y por supuesto no pretende someter al hombre.

Cualquier otra cosa que te definan es un intento de desprestigio por parte del sistema patriarcal.

¿Qué te impide a ti decir que eres feminista?


- Pues no entiendo por qué se llama feminismo en vez de "igualismo".


Este es un razonamiento que se inventa el patriarcado, porque así volvemos a invisibilizar varias cosas: que las mujeres nos dimos cuenta de que la ideología machista nos oprimía y se invisibiliza la lucha.

Quieren convencernos de que las mujeres ya tenemos igualdad y la lucha es innecesaria. Niegan la violencia contra las mujeres haciendo generalizaciones del tipo: la violencia es violencia y no hay que matar a nadie. ¿Qué hubieran pensado si eso se le llega a decir por ejemplo a las víctimas del terrorismo?

¿Qué hay de malo que una palabra lleve de raiz lo femenino -fem?. Las mujeres también hemos visto que el machismo perjudica a los hombres, les priva de muchas experiencias vitales extraordinarias. Por eso los hombres también pueden y deben ser feministas, sin miedo alguno.

- Las mujeres también son agresivas.


Claro, pero la mayor parte de la violencia ejercida en el mundo, es por parte de varones. ¡Sólo tienes que mirar las noticas! además de los datos que dan algunas ONGs al respecto. Se les atribuye a los niveles más alto de testosterona, pero también influye la educación en la ideología machista y privación del apego en su crianza.

- Hay mujeres que quieren someter a los hombres y quitarles sus derechos. 


No puedo negar que haya mujeres rencorosas y ruines. Nadie es santo ni santa. Pero desde luego, no encontrarás ninguna civilización humana donde a los varones se les veje, mutile, maltrate o asesine por el mero hecho de tener pene. No hay ninguna comunidad de mujeres donde el discurso sea "los hombres deben ganar menos porque son lo-que-quieras-inventarte".

Los derechos de los varones:


¿Es un derecho no ocuparte de los hijos e irte de cervecitas mientras tu mujer cuida a los niños? No, jomío, eso no es un derecho.

¿Es un derecho no tocar la lavadora ni la plancha ni doblar la ropa? No, no es un derecho.

¿Es un derecho no pisar la cocina nada más que para coger ganchitos y refrescos para ver el partido? Pues tampoco.

¿Es un derecho no saber nada acerca de lo que pasa en el colegio de tus hijos o de las enfermedades, tratamientos y calendario vacunacional de tus hijos? No...

Todo esto no son derechos; es que tú no has conquistado el ámbito privado, que también te concierne. Y claro, si un día unas mujeres te dicen que también tienes que hacerlo, entiendo que te de pereza, pero es lo que hay. Si por esto te sale de la boca que somos unas "feminazis", háztelo mirar.

8 de marzo, día de la mujer.


Hoy es el día de la mujer trabajadora. En realidad, es el día de todas las mujeres, tengan un empleo remunerado o no, porque estar de "ama de casa" también es un trabajo.

De hecho, creo firmemente que el sistema capitalista se sustenta sobre el trabajo gratuito de las mujeres. ¿O cuánto crees que costaría tener un servicio de cocina, cuidados de niños y enfermos, planchado, chófer, apoyo en los deberes, etc? Echa la cuenta. ¿Y quién dice que todo eso tenemos que hacerlo por amor al arte? ¿Dónde viene escrito?

Me quedo con una frase de Mónica Oltra: "deconstruyamos al macho y demos la bienvenida al hombre", porque hacéis falta.

Yo soy feminista y no me avergüenza decirlo.

#Noestápagao es una iniciativa de Madresfera y LaQuiles


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2.3.17

Sexo y género, que no te engañen



Cierta organización está dando a conocer de forma vergonzosa mensajes falsos.

Se aprovechan de que la mayoría de las personas desconocen conceptos, son ignorantes en algunas cosas. Evidentemente, no todo el mundo tiene que saber de todo. Pero yo sí creo que en este momento donde llega tanta información, tenemos que contrastar lo que nos llegue.

Precisamente para que no nos engañen.


La vulva y el pene.


En la semana 20 de tu embarazo te dice el ginecólogo que tu bebé tiene pene o tiene vulva. En ese momento, decimos ¡es un niño! o ¡es una niña! Y ¿en qué nos basamos?

La etiqueta del sexo biológico. 


Pensamos que sólo hay dos sexos, ¿a que sí? Sin embargo, en un vistazo a cualquier manual de biología nos encontramos que la diferenciación sexual no es tan simple. ¡¡Ay, qué complicado es ser un mamífero humano!!

Estudios en intersexualidad han visto que entre los sexos masculinos y femeninos hay más de 600 variaciones. Eso es lo que conocemos como INTERSEXUALIDAD.

No hay que olvidar que además de las gónadas externas, el cerebro también juega un papel importante en el sexo, así que no sólo es lo que se ve.

Entonces, estamos delante del ecógrafo y nos dicen que el bebé tiene pene o vulva. Pero ¿y si tiene alguna de estas variaciones? Pues no podemos aventurarnos todavía...

¿¡Es niño! o ¡Es niña!?


Cuando vemos los genitales de nuestros bebés, enseguida atribuimos una serie de cualidades. Estas cualidades son el género: es un constructo social.

¿Qué es un constructo social? Es un concepto que construye la sociedad más o menos arbitrariamente. El género es la fuente de la desigualdad, porque todavía la sociedad es muy rígida en estas etiquetas.

Si es niño: bruto, inteligente, fuerte, valiente, héroe, activo, noble, viste de azul, colores sobrios, sin lazos ni lentejuelas, llevará zapatos planos... 

Si es niña: dulce, educada, cuidadora, comunicativa, tranquila, maligna, viste de rosa, lazos y colorines, se maquillará, se pondrá tacones, vestidos ajustados... 

Esto son sólo sistemas de creencias que hemos creído que son exclusivas de cada sexo, aunque afortunadamente, cada día, nos damos cuenta de que no.

En un hipotético caso en el que los padres no viéramos los genitales de nuestros bebés en ningún caso (ceguera selectiva, jaja) pues educaríamos en plena libertad sin atribuir ningún sistema de creencias. Pero este es otro debabe.

Pero, ¿qué pasa si no sólo hay dos sexos?


Pues que estamos atribuyendo el género a riesgo de equivocarnos, porque la intersexualidad es una realidad, no es un error de la naturaleza; lo que es una locura es pretender que un constructo social tenga que encajar sí o sí en función de los genitales que apreciamos a simple vista.

¿Qué pasa si un niño es educado y le gusta cuidar? ¿Qué pasa si se quiere poner un vestido? ¿Qué pasa si un varón quiere llevar tacones y maquillarse? ¿Qué pasa si una niña es agresiva y va a lo suyo? ¿Qué pasa si una niña es bruta?

Todavía la sociedad cree que género y sexo son una misma cosa, y no lo es. El sexo es biológico y no sólo existen dos. El género es algo que hemos construido, debemos deconstruirlo y ser más libres. 

#NoALaTransfobia

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1.3.17

Testimonio de una depresión postparto: Laura, la Moleskine de Mamá



Entrevista a Laura, la Moleskine de Mamá, sobre depresión postparto.


La depresión postparto es un trastorno del estado de ánimo muy frecuente entre las mujeres, se estima que entre un 10 y 20% de las madres la sufren después del parto.

Darse cuenta de que está ocurriendo es un factor protector ya que anima a buscar ayuda.

Una de las cosas que ayudan es visibilizar que este trastorno ocurre, y nombrarlo, mencionarlo sin ningún tipo de tabú para ir levantando los prejuicios que pesan sobre las mujeres que lo padecen.

Hoy os traigo el testimonio de Laura, la Moleskine de mamá, una mamá bloguera que empezó su blog precisamente para visibilizar lo que le pasaba. Creo que sus palabras son una joya y que lo comparta con nosotros es un regalo que recibo y os transmito con mucho cariño y respeto.

¿Quieres saber más sobre cómo ha transitado por este camino de la depresión postparto? Aquí tienes la entrevista:



Antes de empezar, me gustaría que te presentaras y contaras algo sobre ti que puedas compartir.


Me presento: me llamo Laura, soy la autora de La Moleskine ® de Mamá. Soy Mexicana y académica e investigadora de profesión, aunque me he reinventado como pastelera y galletera en un negocio propio que llevo desde casa. También soy la mamá de Cronopio y esposa de Mi Churri y,  junto con nuestras gatas conformamos una familia mexicana-española.


Esta entrevista es una idea que surgió cuando dejaste un comentario en mi entrada sobre "depresión postparto". ¿Cuándo te diste cuenta de que la habías padecido?


Prácticamente hasta que Cronopio, mi hijo, cumplió nueve meses. Poco antes de cumplir 25 años tuve que ser atendida por un periodo depresivo mayor, que me llevó a estar medicada y atendida por psiquiatras y psicólogos. Fue una etapa bastante dura para mí pero salí adelante,  a veces a contracorriente, pero pude cumplir mis sueños, que eran viajar y estudiar (y por estudiar, estudié hasta un Doctorado). Así que cuando tú hablas de resiliencia sé muy bien de qué estás hablando, porque si alguna palabra me define es precisamente la resiliencia. A pesar de conocer tan bien a la depresión y, de cierta forma, hacerla mi amiga y compañera de vida, cuando me embarazacé y parí, no supe identificarla.

El embarazo y el post parto fueron sumamente difíciles y hasta que me detuve un momento a analizar mis miedos, es que tomé la decisión de hacer algo. Me daba miedo ducharme con mi hijo, pensaba que en cualquier momento iba a salir un enorme chorro de agua hirviendo y nos iba a dejar calcinados a ambos. Ir por la calle con él en su sillita era algo que me llegaba a paralizar pues creía que de la nada saldría un auto que pasaría encima de nosotros. Así puedo decirte muchos de los miedos y angustias que tenía; lo que me hizo recapacitar es cuando me di cuenta que yo quería huir del mundo y lo hacía metiéndome horas debajo de las mantas. Y mi hijo empezó a jugar y a gatear debajo de ellas. Me dolió tanto esa imagen de él que en ese momento pensé que tenía que hacer algo y me di cuenta, por fin, que estaba pasando por otro periodo depresivo mayor.


¿Qué crees que te habría ayudado a identificarla antes? Tu médico, matrona, información u otra cosa?


Yo, que conocía tan bien a la depresión, no pude reconocerla en esta etapa porque las imágenes de maternidades perfectas me impedían ver con claridad. Desde el embarazo no pude hablar de esto con mi médico ni con mi terapeuta, sencillamente porque no sabía qué me estaba sucediendo. De todo le echaba la culpa a las hormonas y suponía que mi situación era hasta cierto punto normal en un embarazo.

No pude identificar como me sentía y lo poco que tenía identificado, no me sentía con la libertad de hablarlo por miedo a que me calificaran como una mala madre, esto en el sentido más duro de la expresión. ¿Y porque no pude identificarlo? Porque desde pequeñas nos educan con un ideal de  maternidad y, de cierta forma, yo me sentía obligada socialmente, por lo menos, a aparentar que estar embarazada y recién parida eran la mayor felicidad que podía experimentar. Y creo que por esto mismo traté hasta de engañarme a mí misma, pero créeme, me era muy duro afrontarme al qué dirán, sobre todo por Cronopio fue un bebe deseado y buscando
 

¿Cómo te sentías en aquellos momentos cuando tuviste a tu bebé?


Estaba "cagaíta" de miedo. Así mismo. Tenía tanto miedo de practicamente todo, pero aun así no olvidaré la primera vez que vi a Cronopio, ni cuando lo tuve en brazos, ni cuando lo pegue a mi pecho. Son momentos que atesoro y aunque me hubiera gustado vivirlos como otras mujeres lo hacen, estoy conforme porque sé, como en todas las ocasiones anteriores, que la depresión, si yo quiero, juega a mi favor.


¿Te sentías de alguna manera especial antes de concebir a tu hijo o durante tu embarazo?


Antes de concebir tenía las mismas ideas generales de todas, quizá de la que más me acuerdo es aquella de que cuando se está embarazada la mujer está en su máxima plenitud. Con esta idea llegué al embarazo y lo que viví fue justamente lo contrario.

Me es muy difícil aún hablar de la depresión durante el embarazo. Escribí un post donde apenas trato el tema por encima, apoyándome en algunos asuntos, digamos, triviales. La depresión de estos nueve meses es un tema que aún tengo pendiente de escribir porque de pronto se me agolpan los recuerdos y los ojos se me llenan de lágrimas y me es muy difícil ver con claridad toda esta etapa. El único que estaba al tanto de lo que me sucedía fue mi esposo pero él también tenía idealizado al embarazo, así que para nosotros fueron meses de mucho aprendizaje, de mucha intimidad, de lograr una unión y un lazo muy fuertes.


¿Cómo te relacionaste con tu bebé en aquellos momentos? ¿Y más tarde?


Con miedo. Todo el tiempo estuvo el miedo presente y ni siquiera puedo atinar a decir miedo a qué. No era el miedo a tenerlo en brazos y que se me cayera. Es un miedo indescriptibles y ahora que te digo esto, veo que es otro asunto pendiente conmigo misma, que me falta escribir sobre ello. Mi hijo y yo nos fuimos descubriendo y reconociendo poco a poco. Hoy veo las fotos de esos momentos, de todos esos meses  y pienso que es una verdadera putada, una putada de las grandes, recibir a tu hijo con depresión, pero como te he dicho, yo he aprendido a sacar lo mejor de la depresión.

Cuando mi primer periodo depresivo mayor, de cuando tenía veintitantos leí en una propaganda de Prozac una frase de Albert Camus que es clave en mi vida: "en lo más oscuro del invierno descubrí que dentro de mi yace un verano invencible".


¿Crees que puede tener relación tu primer episodio con otros episodios depresivos más tarde?


Creo que es total. Tengo algo así como una disposición bioquímica a la depresión, más todas las conductas depresivas que he aprendido. Sin embargo, creo que las mujeres que no han vivido depresión antes no está exentas de vivir depresión en el embarazo y, sobre todo, en el  postparto.


¿Cómo fue tu experiencia para sanar?


Mi experiencia para sanar: aún cuando yo tenía experiencia con la depresión, cuando por fin pude reconocer y , sobre todo, aceptar lo que me estaba pasando, recorrí el camino que antes ya había hecho: ir al psiquiatra y volver a terapia (la terapia psicológica Gestalt la tenía suspendida casi desde los siete meses porque me costaba mucho trabajo moverme por una ciudad tan caótica como la Ciudad de México).

Posterior al parto, quise retomar la terapia pero mi terapeuta tuvo un incidente de importancia y no pude seguir con ella. Tuve que hacer el duelo de su ausencia y darme tiempo para buscar otra terapia. Volví a tomar antidepresivos y junto con la terapia psicológica he salido adelante. Aunque hable de la depresión en pasado para mí no es un tema concluido. He aprendido que en cualquier momento la depresión puede volver por ello me cuido mucho, tengo ciertas rutinas, tengo un detector muy bueno de personas tóxicas y depresivas y me alejo de ellas. Ya no tomo antidepresivos pero sigo en terapia; ahora estoy con una terapeuta cognitivo conductal y no sabes lo mucho que estoy creciendo.


Solamente me gustaría agregar que cuando estaba embarazada intenté abrirme un blog para hablar de todo lo que estaba pasando, y a mí misma me parecía una locura escribir toda esa confusión. Incluso, fueron meses en los que dejé de escribir, algo que hasta ese momento, hacia casi a diario.

Encontré muchos blogs que me confundían aun más y otros que hablaban de las sombras de la maternidad y en ellos de cierta forma me apoyé. Decidí abrir un blog para hablar de un binomio que pocas veces se relaciona: maternidad y depresión, porque son temas que debemos ayudar a darles visibilidad, por ello, te agradezco mucho que te haya interesado mi experiencia.


Y aquí finaliza la entrevista a Laura. Espero que os haya servido y emocionado tanto como a mí. Un abrazo para ella y un saludo a todas las que estáis leyendo su testimonio y aprendiendo de ella.




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29.1.17

La leche de fórmula necesitará receta en 2040



Sí, sé que es un titular capcioso, sí, que puede ser exagerado... pero espero que me perdones. ¿Me perdonas? Me gustaría explicarte por qué creo que este titular puede ser real en un futuro.


Yo no pude darle el pecho a mi hija, sufrió un episodio aparentemente letal durante el piel con piel no debidamente atendido que le provocó una parálisis cerebral, dejándola sin reflejo de succión. Estuvo 73 días hospitalizada. Somos un ejemplo de imposibilidad de amamantar y separación al nacer.

Esto, me llevó a una situación insostenible emocionalmente, y tuve que hacer terapia. Mi vida dio un giro de 180 grados y me orienté a la psicología perinatal, que es la rama de la psicología que estudia los aspectos emocionales de la maternidad, entre ellos la lactancia y el apego. Supe que sufrí violencia obstétrica por abandono en ese momento y porque me juzgaron de madre primeriza, infantilizándome. Esto me llevó a conocer a Ibone Olza y mi interés en aprender y evitar que más madres se sientan despojadas de su poder en un momento tan delicado e importante como es el parto.

Desde este punto, una de las heridas que me quedó abierta es no poder dar de mamar a mi hija, así que me he interesado mucho por esto. He descubierto algo increíble, y es que la leche materna no es sólo el alimento perfecto. Eso es lo que nos cuentan en las clases de preparación al parto de la Seguridad Social pero no es suficiente. Es algo más, como ya os conté en este post. Pero hoy quiero profundizar un poco más y tener una visión muy optimista del futuro.

¿Sabías que sólo el 5% de las madres tienen dificultades médicas para no dar de mamar?


Es decir, el resto que no lo hacen es porque o bien no pueden conciliar o bien estan desinformadas. Al fin al cabo, tomamos decisiones según las posibilidades y la información que tenemos. Me diréis "pero hay quien sabiéndolo, sigue diciendo NO a la lactancia materna".

Es posible, pero os preguntaría, ¿veríais bien darle un vaso de vino a un niño aún cuando sabemos hoy día que es perjudicial para ellos?. La clave está en que TODAVÍA LA EVIDENCIA CIENTÍFICA NO HA CALADO EN LA SOCIEDAD porque es muy reciente, de la década de los 2000.

Mi opinión es que todavía la sociedad no sabe el alcance que tiene NO DAR EL PECHO A LOS BEBÉS. La lactancia materna es una herramienta para ayudar a que se establezca el vínculo y el apego seguro. Por supuesto que no es lo único, ni es determinante. Entended una cosa: al ser humano no se le puede estudiar de forma individual, sino en sociedad.

¿Por qué es importante criar con apego seguro?


Soy consciente de que hay una polaridad aquí. En un polo está la crianza con apego seguro ideal -donde sería necesaria una logística y conciencia importante y que en paises como el nuestro parece una utopía pero en otros es más real-; y en el otro lado el abandono, maltrato y negligencia; desgraciadamente muchos niños sí la sufren, sólo tenéis que echar un vistazo a las noticas.

Entre estas polaridades, hay muchas formas de crianza. A día de hoy sabemos que criar en la hostilidad genera adultos violentos, inseguros, con problemas psicológicos y con más dificultades para ser resilientes, aunque NO ES IMPOSIBLE, ya que la gran mayoría consigue orientarse a la vida gracias a la gran plasticidad cerebral que tenemos los seres humanos.

La cuestión es hacerlo más fácil, ¿no? ¿Para qué vamos a exponer a los niños a un escenario negativo aunque sepamos que la mayoría saldrá bien parado? Quizá una filosofía basada en LOS BUENOS TRATOS haga una humanidad más pacífica y saludable.

La crianza sin contacto físico, sin piel con piel ni lactancia materna puede crear sociedades más violentas. Este estudio arroja datos muy interesantes y podéis verlo en el enlace.

¿Qué tiene de especial el cerebro de las mamíferas?


El aumento de la dopamina hace que atendamos más a las crías. Están implicadas áreas cerebrales como la ínsula, la amígdala... Aumenta la sustancia gris hasta aproximadamente los tres meses después del parto que favorece la mejora cognitiva y planificación.

Hay un experimento muy bonito, que se llama What's in a smile que concluye que las madres responden de forma concreta y placentera a la sonrisa de su bebé. También responden a la tristeza de su bebé, pero sorprendemente, también a la tristeza de otros bebés que no son suyos. Luego parece reforzar la idea de que las madres estamos preparadas para hacernos cargos de bebés que lo están pasando mal, aunque no sean nuestros.

¿Cuántas veces has llorado con una noticia de un infanticidio o te has tenido que frenar en el súper al oir a un bebé llorando?

Los bebés regulan sus emociones a través de la imitación con las neuronas espejo y la interacción con las madres. En los primeros meses, y esto a veces es difícil de entender, el bebé no tiene conciencia del yo-tu por este motivo, porque se "funde" con las emociones del otro.

Es por esto que los bebés pueden sentirse como se siente su madre, no tienen los límites definidos hasta más adelante. También hay que saber que los bebés, aunque no tengan "memoria" tal y como los adultos la entendemos, sí tienen una memoria sensorial y emocional. Es decir, las emociones les dejan una huella neuronal que servirá de guía más adelante.

Por este motivo los bebés necesitan de su madre para autorregularse. Al no percibir los límites, ellos no pueden entender que su madre esté ocupada mientras él está solo en su cuna. Sencillamente lo que ellos sienten es soledad.

En psicoterapia esto tiene una gran implicación. Por mi propia experiencia, hay emociones y sentimientos que aunque no se recuerden, se sienten, como si se tuviera en el cuerpo una sensación difícil de poner en palabras. Es en estos meses donde si el bebé está abandonado, llora, su cerebro se llena de cortisol, la hormona del estrés y siente verdadero miedo por su supervivencia. Si este abandono al llanto es continuado, podéis intuir las consecuencias.

¡Ojo! ¡que os conozco! No penséis que porque hayáis dejado a vuestro bebé llorando mientras íbais al baño, vais a crear un trauma a vuestro bebé. Afortunadamente, el cerebro tiene suficiente plasticidad, y recordad que estamos hablando de un continuo entre dos polos que os comenté antes.

La mayoría de las madres somos suficientemente buenas para nuestro bebé.

¿La lactancia materna es una herramienta para el vínculo?


Pues parece que sí. Para empezar, existen diferencias en la impronta de los bebés amamantados y los alimentados con leche artificial. Los primeros van prefiriendo cada día que pasa el olor de la leche materna de su madre al del líquido amniótico de los pezones. Los alimentados con leche artificial siguen prefiriendo el olor del líquido amniótico de los pezones de su madre. Por tanto, ¿qué pasa con estos niños que se les da un biberón alejados de los pechos de sus madres? Desde luego, pierden la referencia del olor. Esta preferencia por la leche materna de la madre ayuda a su maduración y organización cerebral.

La oxitocina es una hormona que se segrega durante la lactancia y ayuda a tranquilizar a la madre, a crear vínculo, a regular la temperatura corporal y ayuda a regular la temperatura del bebé, estimula la producción de leche...

Esta hormona ayuda a que haya un enamoramiento, ¿ese amor que sentimos las madres y que es tan difícil de describir? ¡Ese!

Si no se amamanta, no se produce la oxitocina suficientemente, y entonces, podéis ver la cantidad de cosas que se pierden la madre y el bebé para facilitar el vínculo y por supuesto imaginad qué puede suponer la separación madre y bebé. Por eso, la separación por protocolo debería eliminarse; sólo se podría permitir en situaciones de verdadero peligro para la madre y/o el bebé.

¿Qué pasa si no se amamanta al bebé y/o te separan de tu bebé cuando nace?


Pues aquí os puedo contar mi experiencia, porque mi hija no pudo amamantar y fue separada al nacer días de mí. El vínculo puede sanar siempre y cuando se ponga conciencia en lo que ha pasado. El piel con piel los ratos en los que estaba en el hospital y el colecho ya en casa ayudaron a compensar esos primeros momentos y la lactancia materna. En mi caso necesité ayuda psicológica y me entregué al proceso del duelo.

Estas situaciones pueden ser un factor importante para que la madre sufra depresión postparto. Se puede debilitar el vínculo y la madre puede estar menos pendiente del bebé.

Sana tener un entorno amoroso, solidario y respetuoso.

Esto es muy importante porque si has llegado hasta aquí te diré que en el caso de que no hayas amamantado a tu bebé, por el motivo que sea, no debes sentirte culpable. La culpa es una mezcla de exigencia por tener que hacer algo y el dolor por no poder/querer hacerlo.

Mi postura en esto es NO JUZGAR Y DESCULPABILIZAR. Eso sí, desde mi rincón, quiero informar y psicoeducar para favorecer la lactancia materna y lo ideal sería que dentro de 20 años las madres pudiéramos dar el pecho porque ya mamás y papás sabemos que otra opción les perjudica a largo plazo -¿dejarías beber cerveza los niños? ¡Antes se hacía porque nadie sabía los riesgos!- y porque hay verdaderas medidas de conciliación y que la leche de fórmula sólo se diera bajo receta, ya que en ningún caso, un producto fabricado puede asemejarse al original.  

Hay muchos estudios que han visto correlación entre enfermedades en los niños y la leche de fórmula que están al alcance de un clic, pero os iré también informando más adelante.

¿Qué ocurre en la sociedad que se critica tanto la lactancia materna y el acto de amamantar?


Pues que como todo, la patriarcado se apropia de las cualidades de la mujer para ponerlo al servicio del deseo de los hombres. En mi opinión, está aceptado que veamos anuncios en todos sitios de mujeres con los pechos bien visibles y escotados para avivar el deseo casi siempre masculino, pero cuando es una teta amamantando se ve como algo inapropiado.

¿Qué pasa en este caso? Pues que los senos están al servicio de la crianza, hay una sexualidad materna, evidentemente, pero no tiene nada que ver con la sexualidad coital que todos conocemos. Este nuevo concepto puede poner nervioso a un buen sector de la sociedad.

¿Y si doy biberón?


Pues te dejo este artículo muy bonito donde Ibone Olza explica cómo puedes darle el biberón a tu bebé sin perderte el resto de experiencias tan beneficiosas para ti y para él.

Si quieres saber más, te invito a que vayas a la web de la Asociación Española de Psicología Perinatal y leas sus artículos. Seguro que son de tu interés.



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7.1.17

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal es la rama de la psicología que aborda los aspectos emocionales y psicológicos de la maternidad y paternidad desde la concepción, embarazo, parto, postparto y puerperio. 



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29.12.16

Depresión durante el embarazo y postparto



Hola, llevo algunos días con la idea de contaros qué es la depresión en una fase tan delicada como es la maternidad y los efectos en los bebés. Estoy formándome en Psicología Perinatal y creo que una de las labores es acercar toda esta información a las familias, que son las más afectadas.

El tema de salud mental en nuestro país es tabú, y los datos que he visto van en esa línea. Muchas madres no conocen los síntomas de la depresión y la atención primaria en los centros de salud tampoco le está dando la importancia que tiene, cosa que no ocurre en Inglaterra, donde se están dando cuenta del gran impacto que tiene sobre la población la salud mental materna.

Además, las madres también son reacias a visitar psicólogos y psiquiatras, quizá por miedo a ser juzgadas como "locas". Aquí creo que somos los profesionales de la salud mental los que tenemos que hacer un esfuerzo extra para salvar esta brecha.

Bueno, pues paso a contaros y después os pondré los enlaces de los artículos tan interesantes donde se mencionan estos datos y más.

LA DEPRESIÓN MAYOR.


Es un trastorno del estado de ánimo que está recogido en el DSM-IV (existe el V, pero está bastante cuestionado). El DSM-IV es un libro donde se recogen los criterios de todos los trastornos mentales, lo hacen los profesionales unificando criterios según estudios que se van haciendo y por observación clínica. No podemos olvidar que el DSM-IV no deja de ser un libro de criterios unificados elaborado por personas. No es dogma, es mi opinión.

Pues bien, la depresión mayor tiene unos síntomas que afectan al humor. Básicamente tristeza, falta de ganas de hacer cosas... No voy a enumerarlas todas, podéis ver más abajo la lista. Pero la característica de este trastorno es que es DIMENSIONAL. Quiere decir que todos en algún momento hemos tenido esos síntomas, pero es su INTENSIDAD Y DURACIÓN lo que hace que se defina como un trastorno. En los casos más graves, hay ideas de suicidio.

LA DEPRESIÓN POSTPARTO.



Todas hemos escuchado hablar de ella. Parece que entre el 10 y 20% de las madres sufren depresión postparto. Es una cifra bastante alta, pero muy pocas buscan ayuda. Pero la depresión postparto parece que tiene sus inicios en etapas anteriores. Entre el 10 y 20% de las mujeres embarazadas también la sufren.

Por tanto, creo que es mejor hablar de depresión en etapa perinatal.

LA DEPRESIÓN EN ETAPA PERINATAL.


Lo primero que hay que decir es que responde bastante bien al tratamiento, por eso, es necesario que los profesionales de atención primaria puedan detectarlo para tomar medidas.

Las mujeres expuestas a situaciones de vulnerabilidad son más propensas a la depresión (pobreza, maltrato, etc)

Se puede detectar con una entrevista o con la Escala de Depresión Perinatal de Edinburgh. Son preguntas sencillas acerca del estado de ánimo de la madre.

Freud ya señaló que el mayor factor de riesgo para la depresión era la pérdida significativa, la persona se sume en impotencia y desesperanza porque anhela que ocurra algo que no se puede cumplir: recuperar esa pérdida. Un 20% de las mujeres en edad de gestar han sufrido abortos espontáneos en las primeras 12 semanas. Y la pérdida de un bebé supone un gran impacto emocional en la madre.

Este factor se combina con otros biológicos, psicológicos y sociales.

En los factores biológicos encontramos desde un funcionamiento anormal del tiroides hasta bajada de niveles de progesteronas y subida de cortisol.

En los factores psicológicos se encuentran los casos de mujeres que han sufrido pérdidas de familiares (padre o madre) en su infancia, incluso separaciones que han causado la ausencia de uno de los progenitores. También los maltratos o abusos sexuales. Se estima que un 20% de las mujeres han sufrido algún tipo de abuso sexual antes de su edad adulta.

La violencia machista en la edad adulta también es un factor de riesgo o incluso tener un compañero que no apoya emocionalmente y está ausente. Las madres no podrían hablar de sus sentimientos con ellos.

Los factores sociales son los que dejan a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y exclusión: pobreza, no tener familia extensa o un entorno hostil (por ejemplo las madres que hoy crían a sus hijos en zonas de guerra como Siria o cualquier otro lugar del mundo donde hay violencia sistemáticamente.

¿Qué nos debe hacer saltar las alarmas?

Si eres profesional de la salud o conoces alguna mamá:
  • Sentirse triste la mayor parte del tiempo. 
  • Ser pesimista sobre el futuro
  • Autorreproches: debería ser mejor madre, hacerlo todo bien, llevar la casa... 
  • Sentirse abrumada: pensar que no puede más. 
  • Sentirse paralizada. 
  • Irritada hacia el bebé, su pareja, familia... 
  • Pérdida de la paciencia ante pequeñas frustraciones
  • Pérdida de apetito o comer en exceso -sobre todo cosas dulces-
  • Insomnio -tanto para conciliar, mantener o despertares antes de tiempo-
  • Dolores: de cabeza, espalda...
  • Sospecha de que no la quieren. 
  • En los casos más graves: sentirse inútil y que no vale la pena vivir. Ganas de morirse, ella y su bebé. (No te alarmes, raro es el caso de que se llegue a este extremo sólo con la depresión, tiene que haber también una psicosis) 
  • También se puede consumir alcohol y drogas y desatender sus cuidados de higiene.

Solo con leerlo diras: ¡pero si a mí algo de esto me ha pasado alguna vez! Recuerda que la depresión se percibe com un trastorno del estado de ánimo por su intensidad. Muchas madres lo que experimentan es el Maternity Blues, que es tristeza durante el postparto.

MATERNITY BLUES.


No es un problema, ocurre hasta en un 50 o 60% de las mujeres: tristeza, miedo hacia el futuro, dudas sobre si va a poder ser "buena" madre, llánto fácil, emociones a flor de piel...

En estos casos si nos tranquilizamos y pedimos ayuda todo mejora, pero no hay que dejarlo para que no se intensifique.

Cuando una madre llega a la atención primaria con algún signo de alarma se debería entrar en acción.

Áreas para actuar:


El entorno familiar es la ayuda más inmediata. Hablar libremente de la tristeza y sus sentimientos y liberarla de cargas y tareas para que pueda estar con su bebé.

Los grupos de crianza y/o lactancia parece que tamibén reducen los síntomas de la depresión. Así que si conoces alguno de tu zona, o incluso por internet, estos son muy beneficiosos.

El acompañamiento de profesionales de la atención primaria. Como tenemos una cultura tabú en el ámbito psicológico, parece que las madres prefieren que les acompañe su médico de cabecera y matronas. Estos deberían entonces tener una formación mínima para sostener las emociones de estas mujeres. Si no lo tienen, ocurre lo que escucho muchas veces: respuestas frías e impersonales que minimizan las emociones de las madres, haciéndolas más culpables de lo que se sienten.

Lo ideal sería que en los centros de salud hubiera un psicólogo, eso sí, no para despacharte en 10 minutos.

El tratamiento farmacológico en casos graves.

Muchas madres recientes necesitan un proceso de maternaje, es decir, un acompañamiento desde el respeto a sus emociones, sentimientos... sin sentirse juzgadas y además dándoles poder sobre su toma de decisiones.

LOS TRATAMIENTOS.


La terapia interpersonal. Es muy gratificante saber que se ha estudiado y que la psicoterapia es eficaz. Hacer terapia reduce significativamente los signos de la depresión y empodera a las madres. Desde mi experiencia personal como paciente, yo doy fe de que es así. Sin la terapia ahora mismo yo creo que estaría sobreviviendo, no viviendo, que es muy diferente.

La terapia cognitivo-conductual. También es eficaz porque corrige las distorsiones del pensamiento. A mí personalmente me gusta más como herramienta dentro de la terapia anterior, pero ¡es que no es mi corriente! Sin embargo, se ha demostrado que es eficaz, así que es otra opción.

Psicoterapia breve psicodimámica. Esta terapia también demuestra su eficacia y consiste en resolver los conflictos que emergen a nivel psíquico respecto a la maternidad, su entorno...

Psicoterpia padres-bebés. Se basa en desarrollar las habilidades parentales, todo lo relacionado con el proceso psicológico de convertirse en padres y desarrollar las habilidades para serlo.

La terapia de pareja también sirve para reducir el factor de riesgo que es tener una vida de pareja difícil.

Otras cosas que pueden servir son los masajes, por su efecto terapéuticos. Parece que la acupuntura activa también reduce los síntomas; la fototerapia -tratamientos con luz- y los antidepresivos, aunque hay que valorar usarlos durante la primera etapa del embarazo. Durante la lactancia hay que buscar fármacos seguros. (www.e-lactancia.org) Opino que los fármacos deben usarse de muletas, si la persona está incapacitada, por ejemplo, no puede ni levantarse de la cama para ir a terapia. Pero no debe ser el fin del tratamiento.

Siempre es bueno buscar un profesonal de la salud especialista en lactancia materna, que no todos lo son.

¿QUÉ PASA CON EL BEBÉ DE UNA MADRE DEPRIMIDA?


La depresión puede tener efectos negativos sobre el bebé en el vientre materno por los cambios bioquímicos del cerebro. Puede haber mayor frecuencia de prematuridad, menor peso y menos actividad fetal.

  • Si la depresión después del parto dura más de seis meses, las madres interactúan menos veces de forma positiva con el bebé.
  • También los bebés tienen menos manifestaciones de alegría. 
  • Los bebés pueden tener más dificultad para manifestar sus emociones. 
  • Los cambios bioquímicos en el feto predisponen a tener dificultades en su organización conductual en el futuro. 
  • Los bebés parecen más tristes. 
  • El niño se voltea y evita la mirada de su madre. 
  • Es más irritable. 
  • Aumentan peso con dificultad. 
  • Las madres usan menos el lenguaje y el niño necesita formas más intensas para llamar la atención de la madre. 
  • Las situaciones de placer se interrumpen más facilmente. 
  • Los niños hablan menos. 
  • Los niños desarrollaban un apego inseguro con más frecuencia. 
  • Los niños tienen más problemas para dormir. 
  • En la etapa escolar, los niños pueden ser más agresivos, hiperactivos y con problemas de atención. 

 

RESILIENCIA. 


Para terminar, quiero decirte que esta información es ÚTIL pero no DEBES OBSESIONARTE con esto. Es normal sentirnos identificadas en estas listas de síntomas y tendemos a pensar que ESTAMOS DEPRIMIDAS o que nuestros hijos TIENEN ALGÚN PROBLEMA. Cuando estudiaba psicología clínica siempre salía de clase con la sensación de que encajaba en alguno de los cuadros, los profesores se echaban unas risas con nosotros!

Lo más frecuente es que no sea así, y recuerda que la depresión es un trastorno emocional dimensional. Es decir, todos hemos pasado por episodios de tristeza, nuestros hijos también habrán pasado por algunas de las cosas de la lista.

Para mí, la clave es ser conscientes del momento en el que estamos y evaluar si podemos tirar para adelante y qué precio pagamos con ello. Si nos sentimos tristes y abrumadas, lo mejor es pedir ayuda, porque nos lo merecemos.

Confía en ti, porque lo haces bien, y si estas en un mal momento, decirte que la mayoría de las personas tenemos capacidad de sobra para reponernos a una situación dramática. Sólo necesitamos buscar el entorno adecuado que nos brinde AMOR, SOLIDARIDAD y RESPETO por nuestro proceso.

Lamentablemente nuestro sistema de salud público no contempla las psicoterapias, pero es lo más eficaz, y qué queréis que os diga, en vez de compraros una televisión o un iphone, mirad si vuestra prioridad no es estar felices y pagaros una terapia.

ÚLTIMA BUENA NOTICIA: Las terapias de grupo son casi igual de eficaces que las terapias individuales y ¡son más económicas! Busca una terapia de grupo acorde a tu estado de gestación o de maternidad y no dudes en ir. Hazlo por ti, por tus hijos si lo prefieres, pero hazlo, porque te mereces ser feliz.


Puedes leer los artículos que he resumido aquí, con todas las referencias de los estudios que he mencionado:

Depresión en la etapa perinatal
Experiencia grupal de mujeres embarazadas y en etapa posparto y su relación con la depresión y algunos factores sociales.




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