20.7.17

Cuando el bebé nace con discapacidad



Afrontar la maternidad cuando tu bebé tiene discapacidad



Soy madre de una niña con parálisis cerebral grave. Hace tres años tuve un bebé sano, pero sufrió una muerte súbita durante el “piel con piel” con unas desastrosas consecuencias para ella y para mi familia. Fue un gran impacto vivir la pérdida de salud permanente de un hijo.

La elaboración del duelo por la pérdida de la salud


El duelo. La pérdida de salud también produce dolor. Un sentimiento de injusticia, tristeza y rabia se apodera de ti. Es muy necesario buscar un espacio para elaborarlo y expresarlo. Yo lo describo como un tren. Al principio casi siempre se para en esas tres paradas: Tristeza, Rabia e Injusticia. Poco a poco el recorrido el más largo y también para en la Tranquilidad, Alegría, Humor, Esperanza…

A día de hoy, mi tren particular recorre el circuito completo, y a veces sigue parando en las del principio, pero menos tiempo. Las etapas del duelo -shock, negación, depresión, aceptación y aprendizaje- no son ordenadas.

La lucha por la recuperación de la salud de nuestros hijos


La lucha. Cuando tu hijo tiene una discapacidad, al día a día, tienes que sumarle tu duelo particular a la lucha por mejorar su salud. Esto significa que tienes que volcarte en sus cuidados todo el día. Por como el sistema está montado, recae casi siempre en las mujeres, pero no podemos olvidar que la familia completa está en el mismo barco.

Hay que pedir ayuda, delegar y buscar un tiempo para una misma. Es por esto que insistí antes en la importancia de buscar un espacio para el duelo. El día a día puede que no te deje soltar ni una lágrima, pero eso pasa factura.

Cuando crees que ya no hay futuro


La incertidumbre. Se hace muy presente cuando tienes un hijo con discapacidad. En realidad, no es que haya más incertidumbre, sino que cuando tenemos una vida “tranquila”, nuestra percepción es que nada va a cambiar, por tanto, tenemos la creencia de que nuestra vida es segura.

Vivir con la incertidumbre te da una perspectiva de la vida muy diferente, se cambia el orden de las prioridades de la vida y lo que antes era importante, deja de serlo para realmente abrazar lo que sí es: el momento presente, es el único momento donde no hay incertidumbre.

RESILIENCIA.


Es la capacidad de superar la adversidad y salir reforzados de ella.

Significa apostar por la vida, aunque hayamos tenido una experiencia traumática. Nadie sale de la vida indemne, no hablo sólo de la propia muerte. Aprendemos a vivir superando obstáculos.

Para que una persona que ha sufrido un trauma pueda seguir viviendo orientada al bien común necesita tres cosas de su entorno: amor, solidaridad y respeto a su proceso.

Mi propósito después de lo ocurrido es poder contar a otras personas que se puede seguir viviendo con plenitud a pesar de la adversidad, eso sí, dejando entrar el dolor, porque forma parte de la vida. Sabiendo que está ahí pero no lo es todo.

La resiliencia no elimina el dolor, sino que te enseña a vivir con él y transformarlo en una fuerza de vida.

Nuestra sociedad hedonista ve con malos ojos el dolor, pero es parte de la vida, como la alegría.

Para finalizar, sólo quiero hacer una última reflexión. Las mujeres somos dadoras de vida, con cada embarazo y parto corremos un riesgo para traer al mundo un nuevo ser independiente y libre. Para que tú estés en el mundo esto han hecho falta miles de uniones, miles de mujeres con partos a término, años, siglos atrás que te han dado un lugar en el mundo. Por eso la maternidad consciente es sagrada, creo que no debemos olvidarlo para honrar a los que no nacieron o perdieron la salud en el proceso.

Este artículo formó parte del primer número de la revista Teteando que elaboramos desde el Taller de Lactancia Niños de Carmen.


Si eres madre, padre o cuidador de un niño con discapacidad o enfermedad grave, a partir de octubre de 2017 facilitaré un grupo de apoyo emocional que puede serte muy útil. Te dejo más información en esta web. WWW.INSTITUTOMAGNOLIA.ORG


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26.5.17

Dificultades de la lactancia materna con mellizos



Hola, sigo publicando los testimonios de las mamás que tuvieron dificultades con la lactancia materna y terminaron abandonando.

El propósito de estas entrevistas es comprender cuáles son esas dificultades para informar a otras mujeres que están embarazadas sobre ellas. También comentar cuáles son las pautas para superar esas dificultades y además visibilizar un problema real, y es que sólo el 36% de los bebés son alimentados de leche materna exclusiva hasta los seis meses. El resto de mamás abandonan antes.

La mayoría de mamás dan un preparado sucedáneo de la leche materna.

La lactancia materna es protectora para el bebé contra enfermedades como la diarrea o la neumonía, por eso, calcula la OMS que si se alimentara con leche materna, se salvarían casi 1 millón de niños al año.

Esta entrevista es muy especial, porque Ana nos cuenta sus dificultades con sus MELLIZOS. Espero que os interese:

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.


Tengo 39 años, madre de mellizos, intentando conciliar, cosa que me está costando mucho. Siempre he dicho que no tenía furor materno, que la maternidad no era una necesidad imperiosa en mi vida, pero ahora que soy madre sé que es lo mejor que me ha pasado.


¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?

Pues sí, tenía la esperanza de poder conseguir dar el pecho a mis mellizos, a pesar de las dificultades que todo el mundo me auguraba.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuieste a algún taller de lactancia?

Asistí a una clase de preparación al parto que la matrona del centro de salud dedicó al tema de la lactancia. Y leí varios artículos sobre el tema en webs de lactancia y maternidad.
Tengo que decir aquí que aunque después sí que mostraron interés, por mi insistencia, ninguna de las matronas de mi centro de salud me dio muchas esperanzas de poder conseguir dar el pecho a mis bebés.

Una de las cosas que una madre reciente necesita es apoyo y confianza. Los profesionales de la salud no deberían comportarse y opinar como si la lactancia materna fuera un tema trivial, porque es una cuestión de salud pública: protectora de enfermedades y motivo de ahorro en costes sanitarios.


¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?

No. Me hicieron una cesárea y aunque fue lo único que pedí en mi plan de parto, hacer piel con piel con mis bebés nada más nacer, y lo pedí también antes de entrar a quirófano, me dijeron que no me podían poner a los bebés porque yo estaba inmovilizada (tenía las manos inmovilizadas). Me mostraron a los bebés para que los vieran y me dieron a uno de ellos cuando ya me habían cosido y a él ya le habían limpiado, al salir del quirófano. A mi hija no la pude volver a ver hasta el día siguiente porque nació con 1,950 kg y se la llevaron a neonatos (estuvo dos días en la incubadora). Yo pedí que me quitaran la sonda para ir a verla a última hora de la tarde (el parto fue a las 16:00h) y me dijeron que no, que hasta 12 horas después del parto, como mínimo, no me quitaban la sonda. Así que hasta la mañana siguiente no la tuve en mis brazos.

Uno de los motivos por los que el método canguro se está extendiendo es porque se ha demostrado que el cuerpo de la madre es el mejor lugar para un bebé con bajo peso. El pecho de la madre contiene una grasa que ayuda a regular la temperatura de los bebés, luego ellos no tienen que gastar su energía en autorregularse, por lo que no pierden peso gastando calorías. Las incubadoras no pueden sustituir el pecho de las madres. Esperemos que en un futuro no muy lejano, en los hospitales se implante el protocolo piel con piel (pero en serio) para favorecer la salud psicofísica de la díada madre bebé.

No se trata de que ahora las madres se angustien porque en sus partos los protocolos no sean los esperados, sino empezar a exigir que se haga. Ahora debemos aceptar lo que tenemos, sin renunciar a mejorar el futuro.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?

La enfermera de lactancia de neonatos me dio algunos consejos, aunque creo que no fueron acertados. Me recomendó una pezonera para que se agarraran mejor al pecho que luego resultó ser el mayor incordio y obstáculo. Como desde el principio se estableció lactancia mixta la información que me dieron estaba muy orientada a cuándo ponerme los niños en el pecho más que cómo, a que me estimulara con sacaleches,...

¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?

Las matronas de planta me dieron consejos para ponerme a los bebés, tumbada en la cama, cómo ponerle la cabecita a los bebés...

Las mamás con más de un bebé deben recibir clases prácticas sobre cómo colocarlos para una lactancia eficiente y hacer un seguimiento hasta que ella se sienta segura.

¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvísteis en el hospital?

Sí, el pediatra de neonatos, al que yo no llegué a ver nunca, pautó ayuda desde el principio. De hecho cuando vi a mi hija, que se agarró al pecho en cuanto la tuve piel con piel, ya había sido alimentada con biberón, varias tomas.


En otras entradas lo he comentado. Hay que evitar el biberón pirata para no arriesgarse a que los bebés padezcan alergias en el futuro. Además, existe la posibilidad de extraer el calostro para ofrecerlo a los bebés con jeringa. Antes de la subida de la leche, todas las madres tiene calostro, una sustancia muy potente y nutritiva para los bebés.

Cuando llegásteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia manterna?

Tengo recuerdos contradictorios, porque mis bebés eran muy pequeños, y hacían tomas muy largas, y yo tenía la impresión de que no succionaban lo suficiente. Por una parte estaba angustiada pensando que no iba a tener leche, pero a la vez tengo un recuerdo de intimidad, emoción, hormonas,... muy especial.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?

Las complicaciones que tuve estuvieron relacionadas con mi cesárea. Tuve que ir a curas durante dos meses, al principio todos los días, y durante la 3ª y 4ª semana de lactancia perdí todas las mañanas, con sus tomas, porque tuve que desplazarme al hospital a curarme.
Lo recuerdo como una pesadilla porque tuve todas las complicaciones que se pueden tener en un postparto por cesárea. 2 hematomas de la cirugía, seromas, se me reabrió la herida. Me la tuvieron que mechar porque cerró en falso,... No sé en otras comunidades pero en Valencia, cuando te hacen una cesárea no hay un seguimiento por parte de ningún ginecólogo, solo de enfermería en el centro de salud. En mi caso, las curas en el hospital eran por Urgencias, con el tiempo de espera que esto conlleva.
Lo recuerdo con bastante rabia y frustración.

No tengo que decir que esto es un despropósito, hacer a una mujer recién intervenida con una cesárea ir a urgencias a hacerse las curas durante dos meses cuando debería ir personal al domicilio o en el ambulatorio en su defecto. Desde luego, no son las mejores condiciones para establecer la lactancia materna. No.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste? ¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?

Acudí una vez al taller de mi centro de salud. La dificultad, sentada en una silla de plástico, con un cojín, intentando que uno de mis bebés mamara en el rato que estábamos allí. No lo vi como una desventaja pero yo estaba bastante floja y fue más una dificultad mía para asistir lo que hizo que no fuera. Como te decía antes no estaba en toda la mañana en casa y se me hizo muy cuesta arriba ir a los talleres.

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna?

Cuando mis hijos tenían un mes y una semana. El pediatra me iba subiendo la dosis de biberón cada vez que iba, yo le expuse que si le daba tanto biberón no querrían pecho, porque yo nunca llegué a producir  mucha leche y supongo que me rendí. Bueno, la verdad es que me rendí.

Si los pediatras no acompañan en el mantenimiento de la lactancia materna, poco puede hacer una madre sola ante la "autoridad" sanitaria.

¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?

No me sentí juzgada, me sentí incomprendida, Porque en general mi familia, que opinó mucho, veía bien que les alimentara con biberón.
La decisión se tomó en un momento determinado pero fue consecuencia de una serie de malas decisiones anteriores que me llevaron a abandonar la lactancia materna: utilizar pezonera para el pequeño, que luego no quería pecho sin el dichoso plástico, aceptar la lactancia mixta sin tener asesoramiento ni conocimiento al respecto. Mis niños nacieron con poco peso, pero creo que fue un error por mi parte aceptar que les subieran tan rápido la dosis de ayuda. Cuando reaccioné ya era tarde. Saltarme las tomas de la mañana por las curas, aceptar familiares en casa las 24 horas del día, sin posibilidad de tener intimidad en mi casa y con los bebés en brazos de otros todos los días, yo pidiéndolos para dar el pecho, no ir al taller de lactancia...

Juzgar si fueron malas decisiones nos lleva a hacernos daño. Son las decisiones que se pudieron tomar con la información y situación de ese preciso momento. Para contradecir a un pediatra, para echar a la familia de casa, para pedir la ayuda adecuada... debe una empoderarse y tener apoyo para sostener esa situación. No debemos olvidar que la mayoría de las familias dan sucedáneo de leche materna y está muy aceptado socialmente, tanto que se cree que es "lo mejor" frente a la leche materna, que tiene connotaciones muy negativas como "que es agua", "no alimenta", "es vicio"...

La industria de sucedáneos invierte 150 veces más en publicidad que los estados en promover la leche materna. En el último año ha ganado 45.000 millones de dólares.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión?

No tengo más hijos, mis pequeños tienen ahora 6 meses.

¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?

Claramente tomaría otras decisiones. No sé si conseguiría dar lactancia exclusiva, pero tomaría otras decisiones.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?

Que yo no he podido pero que deberíamos defenderla a capa y espada.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?

Bueno a las que han pasado por lo mismo que yo no sé si tengo algo que decirles, a las que van a ser madres pronto, que tomen sus propias decisiones, en el hospital y en sus casas. Y que lo intenten, que amamantar a un hijo es maravilloso.

Mis conclusiones. 


La lactancia materna tiene sus dificultades si se deja a la madre y sus familias en soledad, sin apoyo y sin dar la importancia que tiene a su establecimiento.

Si la lactancia materna salva vidas, ¿por qué el personal sanitario no se implica más en establecerla?

Si una madre con un solo bebé tiene muchas dificultades, con dos bebés y primeriza debería tener muchos más apoyos. Una persona para criar dos niños no es suficiente, hacen falta mínimo dos adultos. Las bajas maternales y paternales deben establecerse acorde al mínimo que dicta la OMS en cuanto a lactancia materna: seis meses.

Es difícil luchar contra una industria que gana 45.000 millones de euros y que se espera que gane 71.000 en 2020. Evidentemente la industria no va a dejar que se promueva la lactancia materna para que su negocio se vaya a pique.

Nos querrán vender la idea de que sus sucedáneos son lo mismo que la leche materna, que facilitan la vida... o cualquier otro reclamo publicitario. Pero detrás de esos productos lo que hay es un negocio multimillonario.

Quiero darle las gracias a Ana por participar, porque su testimonio sirva a otras mamás y para seguir haciendo pedagogía sobre lactancia materna.

Besos.



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23.5.17

Entrevista a Judith: yo abandoné la lactancia materna



Bueno, pues ya está aquí la cuarta entrevista. Me estoy planteando recopilarlas todas en un ebook porque son varias y son testimonios muy valiosos.


Intento elaborar estas entrevistas en las siestas de mi hijo, así que os podéis imaginar el ritmo que llevo... 😅

Os dejo ya con la entrevista a Judith. Mis comentarios están en cursiva.

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.

Soy Judith Durano, periodista y asesora de comunicación de profesión y, desde hace unos meses, también autora del blog "My Second Job Mamá" y bloguera por afición.
Me inicié tarde en esto de la maternidad, ya en los 37, y soy mamá de dos niños, Àlex de 4 y Carla de 6 años. Mi blog nace de la necesidad de contar la experiencia de ser madre en la recta de los 40 y muy especialmente en el caso de aquellas madres que, con la llegada de la maternidad, deben redefinir sus prioridades y quizás reinventarse laboralmente.

¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?

Debo admitir que no fue hasta saber que estaba embarazada que empecé a informarme sobre la lactancia materna. En ese momento si que empecé a buscar bibliografía y a leer muchísimo sobre el tema.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuiste a algún taller de lactancia?

En mi familia hay antecedentes por parte de madre y abuela paterna de cáncer de mama. Era una de mis principales preocupaciones cuando me quedé embarazada y cuando tenía que decidir si quería o no optar por la lactancia materna. Consulté con varios ginecólogos y todos me aconsejaron dar el pecho. Aproveché el embarazo para leer mucho sobre el tema, especialmente a partir del quinto mes que tuve que guardar reposo.
En lo que respecta a talleres, fui a una o dos clases de preparto y allí me hablaron, sin profundizar demasiado sobre el tema, de la lactancia materna. Fueron cuatro pinceladas ya que tuve que interrumpir las clases al tener que guardar reposo por prescripción médica.

¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?

Si, y aún recuerdo con mucha ternura ese momento tan especial. Con mi primera hija Carla, que justo hace dos días acaba de cumplir 6 años, a los minutos de nacer, aún y ser por cesárea. se la dieron a mi marido que la sostuvo en brazos. Acto seguido, me la colocaron en el pecho y estuvimos un largo rato esperando en quirófano para subir a planta. Incluso nos trasladaron a la habitación con la niña aún acomodada en mi pecho. Fue una experiencia inolvidable.
Con mi segundo hijo, Àlex, no fué igual. Nació también por cesárea pero con doble vuelta de cordón y tras nacer, se lo llevaron a la incubadora donde permaneció durante unas dos horas, que se me hicieron interminables.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?

En el hospital, y estando ya en la habitación, la comadrona me ayudó a buscar la mejor posición para facilitar el agarre al pecho de la niña. Insistió en que mantuviera la niña conmigo el máximo tiempo posible y que fuera ofreciéndole el pecho. En mi caso, lo peor fue que, tras la cesárea, la leche no me subía. Recuerdo que me prohibieron tácitamente que le diera un chupete y eso que Carla, tardó casi tres días en comer y no paraba de llorar.

Existe la creencia generalizada que la leche tarda más en subir si el nacimiento es por cesárea. Hay que tener en cuenta que la subida de la leche se produce por el desprendimiento de la placenta, por lo tanto, tanto en partos por cesáreas como vaginales, el desprendimiento se produce desencadenando las hormonas necesarias para la lactancia. Sí es cierto, que el contacto piel con piel justo después del nacimiento, favorece la subida de la leche, por eso, es posible que al tener protocolos de separación en las cesáreas en la mayoría de los hospitales, se perciba que la subida de la leche tarda algo más. 

¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?

Si, me enseñaron varias. En mi caso, también fue muy útil llevar conmigo el cojín de lactancia.

¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvisteis en el hospital?

Si, mi hija nació con cesárea y con 4kg100. Hasta el tercer día no me subió la leche y mi hija lloraba desconsoladamente. Le ofrecieron “ayuda” y de hecho se la seguí dando todo el tiempo que le di el pecho y que no recuerdo exactamente si fue un mes o no llegué a ello.

La ayuda de leche de fórmula hay que intentar evitarla. Hay datos suficientes para afirmar que los índices glucémicos del bebé se mantienen estables durante las primeras seis horas de vida. Además, durante las primeras 24 horas son capaces de autorregularse. La leche artificial no deja de ser leche de vaca, y esas primeras ayudas parece que están influyendo en las alergias a la leche de vaca, ya que la cantidad que se ofrece es suficiente para que el cuerpo reaccione pero no la cantidad necesaria para que se "acostumbre". Es lo que se conoce como "biberón pirata".

Cuando llegásteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia materna?

Fue algo abrumador y lo recuerdo con cierta angustia. Tras la cesárea, mi cuerpo aún se resentía y según que posiciones eran complicadas. Recuerdo que todo el mundo me daba consejos, la niña no dejaba de llorar y yo ya no sabía si lo que hacía era o no lo correcto.
No sabes si tu hija come y si lo que come es lo necesario y la gran mayoría de los que tienes a tu alrededor te animan a dejar el pecho diciendo que la niña se queda con hambre.

Esta situación donde todo el mundo opina angustia a las madres, pues la mayoría de la información está basada en creencias antiguas y mitos. Contactar con una asesora de lactancia para que te ayude en casa a buscar la posición correcta y que te de información basada en la evidencia científica es lo mejor que puede hacer una mamá para salvar su lactancia materna. Es cierto que es ahora cuando se está percibiendo esta figura como verdaderamente importante, pero no aquí en España, que estamos atrasados, como siempre. 

También ayuda el tener el contacto de una mamá ya experimentada, saber que puedes llamar a alguien en los momentos más duros tranquiliza.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?

Hubo momentos puntuales de dolor, pero no tuve ninguna otra complicación añadida. Sí recuerdo el momento en que se retiró la leche. Fue uno de mis momentos más dolorosos en los dos postpartos. Con la niña y aunque intenté dejarlo progresivamente, extrayéndome leche con un sacaleches y demás para evitar los dolores, no lo logré. Con el niño, en el hospital se olvidaron de darme la pastilla y al día siguiente al nacimiento de mi hijo, y también con cesárea, me había subido la leche. Aún recuerdo esas dos semanas después del parto con los pechos vendados y sin poder beber líquidos, ni siquiera agua, y con unos pinchazos que apenas podía acercarme a mi hijo en el regazo. Tengo muy mal recuerdo de esa experiencia.

No nos cuenta Judith qué le llevó a vendarse los pechos, aunque todavía hay médicos que aconsejan esta práctica, no hay ninguna prueba de que sea eficaz. De hecho, puede producir mastitis al impedir el drenaje correcto del pecho. La forma más eficaz de dejar que el pecho deje de producir leche es extraerla manualmente pero sin llegar a un vaciado completo e ir espaciando las tomas. Es muy doloroso leer las prácticas a las que se han sometido algunas mujeres por no tener una información correcta.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste?

No, en ese momento no tuve constancia que existiera uno cerca. Además coincidió que, al poco de nacer mi hija, nos mudamos de casa y localidad, lo que aún complicó más poder localizar uno relativamente cerca.

La mamá debería obtener un listado de los grupos de apoyo a la lactancia más cercanos al salir del hospital según su lugar de residencia. No debe dejarse a una madre "abandonada" a su suerte en el camino de la lactancia materna, que en nuestro contexto social, es bastante más difícil de lo que nos cuentan.

¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?

La verdad es que me resulta difícil contestar esta pregunta cuando no los conozco. Sin embargo, entiendo que deben ser de gran ayuda para aquellas madres que, como fue mi caso, quieren apostar por la lactancia materna y no saben cómo hacerlo. También como grupo de apoyo para resolver dudas y compartir experiencias con otras mamás en situaciones parecidas, seguramente son de gran ayuda.

Los grupos de apoyo a la lactancia son muy útiles. Mi experiencia últimamente es que incluso las llamadas telefónicas lo son. A veces a las madres les surgen dudas en cualquier momento. El estado emocional en el puerperio es delicado y lo que parece fácil se les hace un mundo. Yo misma los primeros días decía "que no tenía leche" a pesar de que se salía del pecho... Ahora lo recuerdo con sorpresa y ternura. Mi marido y mi doula estaban ahí para apoyarme. También los grupos de apoyo online son una buena alternativa. ¿Y si hubiera un teléfono nacional de apoyo a la lactancia materna? ¿Os imagináis? Sería otra España...

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna?

No sé si llegué al primer mes. Mi hija no dejaba de llorar, tenía que darle suplementos con biberones y cada vez mi leche era más acuosa. Decidí dejarlo.

Precisamente es el proceso que he comentado anteriormente: espaciar las tomas y que no se extraiga toda la leche hace que baje la producción, con lo que se entra en una espiral hasta que gana terreno la leche artificial. Cuando un bebé llora la mamá lo único que quiere es ver a su bebé tranquilo y feliz. Es legítimo que tome las decisiones que le encaminen a ese fin. Pero la leche artificial, al ser un compuesto químico, no tiene las propiedades beneficiosas ni en su composición ni su administración. Por eso antes que tener leche artificial a mano, publicitada y regalada en las consultas, habría que tener más información veraz, útil y basada en la evidencia científica y además, ACCESIBLE a cualquier hora y día. Por lo que estoy leyendo, la huella emocional que deja abandonar la lactancia materna es bastante más grande y extendida de lo que creemos. Si pudiéramos salvar más lactancias maternas, no habría tantas mujeres con esas "espinitas clavadas".

Creo que la clave del malestar de esas madres no está en que se defienda la LM, sino en que se sienten estafadas porque nadie luchó con ellas.



¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?


Me hubiera gustado, ya que había apostado por la lactancia materna, poder haber dado el pecho a mi hija algo más de tiempo. Mis sentimientos eran algo contrapuestos ya que, en cierto modo, te sientes responsable por no haber podido amamantar a tu hijo como debieras y, por otro, te sientes satisfecha por haberlo intentado.
No puedo decir que me sintiera juzgada, pero si que me sentí cuestionada y, en muchas ocasiones por mis mejores amigas o mi propia familia.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión?

Si. Tengo dos hijos, una niña y un niño. 
Con mi segundo hijo decidí darle directamente el biberón. Tuve el problema que anteriormente he contado que, en el hospital, se olvidaron de darme la pastilla para la retirada de la leche y sufrí en los primeros días el dolor de la subida de la leche y el sufrimiento y la duda de no saber si esta vez, si le hubiera dado el pecho, quizás hubiera sido distinto.

¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?

Creo que optaría por dar el biberón. Con mi hija tras dejar el pecho tuvimos muchos problemas con la leche. No aceptaba ninguna leche y vomitaba continuamente. Fuimos a diferentes pediatras, probamos multitud de leches con y sin gluten y de mil y una variedades, pero ella seguía vomitando, hasta que dimos con una que toleraba relativamente.
Igual no tiene nada que ver y es algo que yo relaciono, pero supongo que también fue una de las razones por las que con mi segundo hijo, opté por el biberón.

Muchos bebés vomitan porque su sistema digestivo es inmaduro y es mas difícil digerir la leche procedente de otro animal, aunque también hay bebés que si tienen reflujo pueden vomitar la leche materna. En estoy hay que hacer un estudio médico meticuloso. No obstante, aunque el bebé tenga reflujo, no hay ninguna evidencia que diga que la leche de fórmula es mejor que la de la madre.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?

Soy defensora de la lactancia materna. Creo que la mujer que es madre tiene que tener acceso a toda la información posible sobre este tema para después poder decidir, en cada caso concreto, qué quiere hacer y hasta cuando. No veo bien que se juzgue a una madre por haber optado  o no por la lactancia materna. Ambas opciones son igualmente válidas y cada situación es distinta, incluso, cada embarazo es distinto y la mujer que es madre debería poder decidir libremente aquello que cree que es lo mejor para ella y su hijo/a. En este sentido, tengo una hermana que en su segundo parto decidió no dar el pecho a su hijo y tras nacer tuvieron que trasladar al bebé de hospital por problemas graves. Mi  hermana, por el hecho de no querer amamantar a su hijo, no tuvo opción y no pudo ser trasladada junto al bebé sino que tuvo que esperar el alta en el hospital en el que dio a luz a casi 100 km de distancia. Esta situación es la que creo que tendríamos que intentar evitar. Es igual de madre aquella que amamanta a su hijo como aquella que le da un biberón y ante una situación de peligro del bebé, creo que tiene el mismo derecho una madre que otra a ser trasladada y a estar al lado de su hijo.

Judith da en el clavo: acceso a información inmediata y veraz salvarían muchas lactancias maternas y creo que la expectativa de la mayoría de las mujeres es dar el pecho, excepto cuando ya han tenido experiencias negativas previas, evidentemente.

Otra cosa imperdonable que comenta Judith es que a su hermana la separaran de su bebé y el criterio fuera que es que "no daba el pecho". Ninguna madre debe ser seraparada de su bebé y el ingreso hospitalario debe ser conjunto.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?

Les diría que una difícilmente puede opinar sobre algo si no lo experimenta. Por ello, personalmente animo a las mamás a que no descarten de antemano la lactancia materna, sino que lo intenten.  Les pediría que se informaran bien no sólo de cómo funciona, sino también de todos los centros de apoyo o servicios de doulas que tienen alrededor y que, con toda la información, valoren en su caso si deben o no, o quieren o no, optar por esta alternativa.

Judith Durano Juanmartí
My Second Job Mamá
www.mysecondjobmama.com


Mis conclusiones:


Cada vez estoy más convencida de que la mayoría de las madres quieren dar el pecho a sus bebés. Las dificultades de la lactancia materna no son debidamente explicadas con antelación y por tanto las expectativas se rompen cuando el bebé llora, o incluso cuando la madre llora.

Tener disponible leche de fórmula en casa (comprada o regalada en las consultas) hace que la búsqueda de soluciones no se encaminen a continuar con la lactancia materna, sino a la solución más inmediata que es darle un biberón de fórmula. Totalmente comprensible cuando en casa, de madrugada, sola con tu pareja tienes un bebé llorando desconsolado, sin saber qué hacer ni a quién llamar. Y tú también lloras desconsoladamente de impotencia y cansancio.

Concluyo también que muchas madres agradecerían que alguien les acompañara en la lucha por su lactancia materna, y no se rindieran tan rápido. Tener acceso inmediato a información veráz ayudaría a establecer las lactancias.

Muchos pediatras olvidan que existe la posibilidad de extraerse leche, ya sea manualmente o con sacaleches. Si una madre dice que la dificultad de su bebé es que no coge el pecho, se le pueden enseñar esas técnicas y ofrecer la leche posteriormente con jeringa hasta que el bebé coja más fuerza y pueda agarrarse bien.


Imagen de Alba Lactancia

Juzgar, culpabilizar o reñir a las madres que dan o dieron leche de fórmula sólo empeora su salud emocional y su visión sobre la lactancia materna. Lo relevante es preguntarse: ¿qué le ha llevado a dar leche de fórmula a su bebé?

Hay dos acciones fundamentales que deben llevarse a cabo a nivel estructural en este orden:

- Un gran plan de acción nacional para facilitar información VERÁS e INMEDIATA a las madres por distintos canales: desde grupos de apoyo dirigidos por personal formado en lactancia hasta un teléfono o chat disponible 24/7. Con esto tendríamos muchas más lactancias exitosas que alcancen al menos el año de vida del bebé, cuando ya puede tomar leche de vaca normal.

- La valentía de ir retirando la publicidad de la leche de fórmula con más contundencia, como dice la OMS hasta llegar a ser un producto prescrito con receta sólo para casos puntuales. Aunque en principio esto parezca muy restrictivo, tened en cuenta que si se receta, el pediatra debe valorar qué leche de fórmula es la más apropiada para el bebé, también tiene que haber visto las dificultades de la mamá para amamantar, plantear soluciones y finalmente si no es posible, recetar. En este caso la leche de fórmula debería estar subvencionada y sería más fácil presionar a los fabricantes para que ofrezcan lo más saludable. Muchas os preguntaréis, ¿qué pasa con mi decisión? No creo que con esto haya problemas. Hay algunos tratamientos que se pueden solicitar por parte del paciente por voluntad propia y son con receta médica, como los anticonceptivos, por poner un ejemplo. Ningún médico puede decirte que no pero tiene que recetarte la que mejor te venga.

Vuelvo a dar las gracias a las mamás que están participando, está siendo muy enriquecedor para mí y espero que para vosotros que leeis también.


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16.5.17

Yo abandoné la lactancia materna (3ª parte)

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.


Soy Tamara y escribo el blog Principesa de Preslav. Tengo 36 años y una hija de dos años y 4 meses. Me dedico al diseño y desarrollo web.

Me gusta leer, los videojuegos, las series, las películas y la música. Soy del País Vasco, de madre rusa.

¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?

Sabía que quería darle pecho a mi bebé, no me puse ni límites ni pensaba en el biberón como una opción.

Con más o menos intensidad, todas las mujeres con las que hablo tenían o tienen el deseo de dar el pecho a sus bebés. La que me ha dicho que va a dar el biberón directamente es porque ha tenido una mala experiencia con la lactancia previamente. Esto hay que tenerlo en cuenta, porque son expectativas que se arruinan y dejan en más o menos medida una huella emocional. Así como la lactancia materna exitosa es factor protector de la depresión postparto, el fracaso de la lactancia también puede ser motivo de sentimientos de tristeza o culpa durante la crianza.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuieste a algún taller de lactancia?


No me informé más allá de los cursos de preparación al parto que di en la Seguridad Social con una matrona y en un centro de fisioterapia especializado en ginecologia, con una fisioterapeuta especializada.

Quería dar pecho a mi bebé, pero no era una prioridad absoluta. Sin embargo, si sentía una predisposición absoluta por parte del centro privado dónde iba a clases de pre parto. En la SS nos informaron de todas las opciones aunque insistían en que la LM era la mejor opción (lógicamente), pero los consejos ante situaciones como volver al trabajo, etc. no sabían aconsejar qué hacer.

Yo era autónoma por aquella época, autónoma de trabajar 15 horas al día y cuando naciera mi bebé, tendría que volver al trabajo a las pocas semanas. Nada de 16 semanas de baja.

Por lo tanto, quería dar LM, pero no estaba obsesionada con ello.

Una de los grandes miedos y dificultades a los que se enfrentan las mamás en este país son las nulas políticas de conciliación real que existen, esto pasa por remunerar dignamente el tiempo que están las madres lactando y criando al menos hasta los 6 meses, que es lo que aconseja la OMS. No podemos olvidar que la crianza y la educación son una inversión para tener adultos sanos, no es un despilfarro como algunos quieren hacernos creer.

Aún así, os recomiendo leer el libro de Carmen Vega: Lactancia Materna: casos reales de superación, que ya he mencionado anteriormente, donde se cuentan casos de superación de este tipo; esas madres cuentan qué han hecho y cómo lo han hecho para poder tener lactancias exitosas a pesar de tener que incorporarse a largas jornadas de trabajo. (¡No cobro comisión, eh! Pero es que me encantó leerlo...)


¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?


El día del parto fue complicado porque era Navidad y hubo dos urgencias anteriores a que pudieran venir a ayudarme a mí. Nació con forceps y sí, me la colocaron inmediatamente al sobre mí, pero se hizo caca justo después y tuvieron que limpiarla. Justo después su saturación no era buena, por lo que se la llevaron con su padre a hacerle unas pruebas. Después estuvo sobre mí todo el tiempo.


¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?


No me dieron ninguna información. Ni me ayudaron a que se enganchara, ni tuvieron tiempo de dedicarnos unos minutos. La niña no cogía pecho y allí solo venían el tiempo justo para decirme que tenía que darle de comer a demanda. Nada más.

Cuando había pasado 1 día, le dieron suplemento de LA porque no había comido nada. Ni siquiera me ayudaron con eso. Era Navidad, había recortes y no estábamos en la planta de maternidad, sino en otra.

Mientras la situación no cambie y la lactancia materna no se considere una cuestión de salud pública, las madres llegarán al paritorio sin tener ayuda del personal sanitario. En España no se incluye en los planes de estudio de forma seria. Ahora el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha publicado la primera Guiá Práctica Clínica de Lactancia Materna que recoge toda la información basada en la evidencia científica disponible para fomentar una lactancia materna exitosa.

Mientras tanto, yo aconsejo acudir a grupos de apoyo a la lactancia, informarse en páginas web actualizadas como Alba Lactancia Materna y también buscar grupos en internet donde se puedan compartir información.


¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?


Una enfermera muy voluntariosa sí nos ayudó con la postura y conseguimos que mamara por fin, pero la niña lloraba en exceso, se ponía toda roja y del berrinche, apenas tomaba nada.
¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvísteis en el hospital?

Sí, dos jeringas de LA mal dadas que la niña vomitó.

A veces se olvidan los profesionales que es posible extraer el calostro o la leche materna manualmente o con sacaleches y se puede ofrecer al bebé -en jeringa o vasito-, también teniendo en cuenta la capacidad del estómago del bebé y que la leche materna se digiere rápidamente, por lo que hay que ofrecer muchas veces.
La leche materna está preparada para que el bebé la digiera mejor que la artificial, pero aún así hay que tener en cuenta que el sistema digestivo del bebé está inmaduro y por eso es frecuente que la vomite.
Esta es la cantidad de leche que permite el estómago del bebé en los primeros días:


Cuando llegásteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia manterna?


Fue un absoluto infierno: hacíamos piel con piel, me subió la leche, pero la niña seguía sin coger bien el pecho porque estaba histérica (yo creo que era hambre). Por lo tanto recurrimos a una asesora de lactancia de la Liga de la Leche que nos atendió en el centro dónde había dado las clases de preparación al parto.

Nos cobró 60€ y no consiguió absolutamente nada porque vio que la niña estaba excesivamente histérica. Después de eso pedimos hora con la osteopata del centro, le dio dos sesiones de masajes craneales y la niña se tranquilizó por fin.

Cuando nace el bebé, las placas craneales son blandas y tienen movilidad, es necesario para que pueda pasar por el canal del parto. El nervio trigémino está implicado en la deglución  y si está afectado por algunos signos como un caput o encefalohematoma (por el uso de instrumentos o por un tiempo excesivo en el canal del parto) puede causar molestias o dolor en el bebé al succionar.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?

Tuve mastitis. Me compré un sacaleches mientras compaginábamos LM con LA y me sacaba leche para poder dársela. Tuve fiebre alta y tuve que ir a urgencias. Esos días siguieron siendo un auténtico infierno. Hacía 10 días que había nacido la niña y entre los puntos y el problema de darle de comer, yo no había podido descansar ni un solo día.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste? ¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?

 

A parte de la asesora de lactancia de la Liga de la Leche, fui a ver a la matrona del centro de salud. Me llamó para invitarme a ir fuera de su horario para ayudarme. Descubrimos que el pezón se ablandaba dentro de la boca del bebé y no podía mamar. Hicimos la prueba con pezoneras y conseguimos estar un par de días dándole pecho, aunque con muchas dificultades.

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna? 

 

Dejé de darle pecho cuando mi cabeza estaba a punto de estallar por todo el agobio de no conseguir darle correctamente de mamar y agobiada por ver que seguía perdiendo peso. A toro pasado, viendo lo que vivimos y al descubrir que con la LA la niña comía como un torito y se quedaba satisfecha, es la mejor decisión que pudimos tomar.
¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?

Debido a no haber conseguido instaurar la LM me sentí fracasada por los cientos de miles de comentarios que pululaba por todas partes al respecto de la LM. Cuando logré recuperarme mentalmente (al de dos o tres meses de haber nacido mi hija) me empezó a dar exactamente igual lo que me dijera la gente o lo que leyera en RRSS y blogs.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión? ¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?

 

No he tenido más hijos, pienso en tener el segundo y si las dificultades aparecen como con mi primera hija, no tardaré diez días en tomar la decisión de no darle LM.
Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?

Sinceramente, tengo fama de ser una loca en contra de la LM, según me han dicho alguna vez otras blogueras por RRSS. Gente que ni me conoce ni sabe por lo que pasé. No soy contraria a la LM, me da envidia las mujeres que han conseguido darles pecho a sus bebés felizmente.

Sin embargo, si soy reacia a toda la campaña por LM a toda costa que no tiene en cuenta que haya mujeres que, como yo, haya tenido dificultades para poder llevarla a cabo. Creo que tanto por un lado (LM como LA) hay gente muy radicalizada (aunque no me gusta esa palabra) que se cree que las cosas solo pueden darse de una forma y esto de la maternidad es como todo: un mundo. No hay dos partos iguales, ni dos bebés iguales.

No voy a negar que tengo resquemor por lo que viví yo, pero queda en eso, en resquemor. No defiendo a ultranza ni la LM ni la LA. Defiendo la libertad de las madres y padres a decidir qué hacer siempre y cuando estén bien asesorados e informados.

Sería deseable que cuando una madre siente que la lactancia materna le desborda y toma la decición de dejarla, no debe en ningún caso ser juzgada por ello. Lo que sí creo es que hoy día no hay una libertad real de elección sobre la lactancia materna, ya que los pediatras, ante el mas mínimo obstáculo, recomiendan lactancia artificial. El escenario merece seguir informando y defendiendo la lactancia materna. Hay que tener en cuenta que los fabricantes de leche artificial invierten 150 veces más que los países en promover la lactancia materna, luego estamos en desventaja en cuestión de promoción.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?

 

Que tengan paciencia y que no se vuelvan locas luchando. Si no consiguen la ayuda necesaria para conseguir su objetivo y empiezan a sufrir, tenemos alternativas a la LM. No por eso nuestros bebés van a ser menos sanos, ni van a estar menos cuidados. Es así de sencillo.

Hay vida después de la LM fallida y es maravillosa.

Si bien es cierto que podemos ver que nuestro hijo crece sano con lactancia artificial, diversos estudios ponen en evidencia que la LA aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante porque modifica el patrón del sueño, no permite la maduración intestinal ni tiene las mismas propiedades inmunizadoras ni protege de alergias... En realidad no es que la leche artificial sea peor, sino que no alcanza a tener todas las cualidades y propiedades de la leche materna. Sin olvidar que dar el pecho favorece el vínculo a través del contacto piel con piel y visual. Estos estudios se hacen comparando miles de bebés, no de forma individualizada, por eso a veces no llegamos a ver el perjuicio de la lactancia artificial.
Recordemos que sólo un 5% de las mujeres no pueden dar el pecho por causas fisiológicas, el resto de fracasos se encuentran dentro del marco de una mala información por parte de los profesionales, una mala práctica por falta de modelos y unas expectativas equivocadas, ya que pocas veces se habla de las dificultades de la lactancia materna.

Hay que seguir trabajando para que ninguna madre se sienta frustrada, cansada o irritada con la lactancia materna.

Espero que te ayuden mis respuestas.


Un beso Carolina :D

Mis conclusiones.


Después de leer tres testimonios, además de todas las madres que he podido escuchar, no puedo dejar de decir que al fin y al cabo los seres humanos somos resilientes, de forma natural, en el contexto adecuado con suficiente amor y solidaridad, nos sobreponemos. Es por eso que a las madres que tienen "resquemor", o una "espinita clavada" les diría que tomaron la decisión correcta en ese momento con las herramientas e información que tenían.

Me llega que estas madres creen que se han equivocado, o que no hicieron lo suficiente... caen en la culpa porque les duele no haber cumplido una exigencia, propia o ajena. Todas las madres hacemos lo que podemos, nos equivocamos. Es justo que nos perdonemos o nos miremos con la compasión (actitud amorosa de acompañar) que lo haríamos con otros.

Gracias, mamás, por compartir esta experiencia tan íntima.

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11.5.17

Yo abandoné la lactancia materna (II)

Todo empezó en Twitter, con una sencilla pregunta:


A ella respondieron bastantes madres, porque hay un interés especial en contar nuestra historia, en expresar lo que nos pasa... es una de las necesidades humanas: expresar.

Como no he querido hacer selección, voy a ir publicando cada cierto tiempo una entrada con una entrevista, introduciendo mis comentarios sobre lo que sé acerca de lactancia materna, resultado de mi propia experiencia y mi proceso de especialización en psicología perinatal.

No soy asesora de lactancia, pero lo que aquí escribo está contrastado con lo que he aprendido de ellas y de los grupos de lactancia en los que participo.

Las asesoras de lactancia tienen que estar debidamente formadas pero aún en España no existe una formación reglada. Desde Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia lanzan una formación para los médicos residentes en lactancia, pero no es obligatorio ni generalizado.

En nuestro sistema de salud no se exige tener esta formación a las personas que trabajan con bebés y madres, por lo que queda a expensas del profesional haberse formado o no por interés personal.

Vamos con la entrevista:

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.


Soy Inma aunque en el mundo de los blogs se me conoce como HomoPrimerizus. Tengo 32 años y mi pequeño Payasote cumple hoy 20 meses. Nació 2 días después de mi cumpleaños en uno de los hospitales públicos de mi ciudad.

¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?


Antes de ser madre veía la lactancia materna como la forma normal y evidente de alimentar a un bebé. Todo muy idílico. Sin embargo no tenía la más mínima idea de lo complicada que puede llegar a ser. Pensaba que con "enchufar" al bebé al pecho era más que suficiente.


¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuieste a algún taller de lactancia?


Durante las clases de preparación al parto nos hablaron de la lactancia. Nos preguntaron a cada una de las mamás del grupo si íbamos a dar el pecho a nuestros respectivos bebés y por qué pensábamos que esa era la mejor opción.

Ante la respuesta de alguna de nosotras "le daré el pecho si puedo", la matrona respondía un "¿por qué no vas a poder? todas las madres tienen leche suficiente" y no comentó nada de las dificultades con las que nos podríamos encontrar.

A parte de esto, nos explicaron la postura en la que teníamos que poner al bebé al pecho usando un muñeco y nos enseñaron los diferentes artilugios que podríamos necesitar (pezoneras, discos absorbentes, sacaleches...)

¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?


Mi parto fue instrumentado (vacuum) así que en cuanto nació el bebé lo cogieron los médicos para que lo examinara el pediatra antes de que yo pudiera verlo. A a mí me lo dieron ya lavadito y vestidito. No hubo piel con piel. Lo tuve en el pecho pero no le di de mamar hasta que no llegamos a la habitación.

En estos casos, también es posible que el examen se haga encima de la madre, sin interrumpir el piel con piel. En casos extremos, la reanimación también debiera hacerse en presencia de los padres. Entregar a un bebé lavado y vestido después de un examen sin mayores complicaciones interrumple el proceso del vínculo que debe ocurrir durante las dos primeras horas, y el inicio de la lactancia materna, que se aconseja que ocurra durante la primera hora.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?


La información que me dieron en el hospital fue un tanto confusa. Cada enfermera que entraba me decía una cosa, imagino que se basaban en su experiencia u opinión personal. El consejo/la orden que más que se me quedó fue "el bebé no puede pasar más de 3-4h sin comer, sea de día o de noche".


Lo que sabemos sobre lactancia materna es que el bebé debe ser alimentado a demanda. Hay que observar los signos de hambre. El llanto es un signo tardío de hambre y no se debería llegar a él. Debe hacer entre 8 y 12 tomas al día. Durante la cuarentena, en la noche no dejar pasar más de tres horas sin alimentarlo; aunque hay bebés que ponen peso regularmente que pueden estar hasta cuatro horas de noche.

Hay bebés que tienen este ritmo de comer, dormir cada 2 o 3 horas, y hay bebés que pueden estar mamando 3 o 4 horas seguidas y después tener periodos de siesta más largas. En definitiva, consiste en ir adaptándonos al bebé, conocerlo y observarlo.

Nos estaremos asegurando de una alimentación adecuada si moja todos los pañales con pipí transparente.




¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?


Creo que tengo algunas lagunas de memoria pero, si no recuerdo mal, me enseñaron a ponérmelo al pecho estando tumbada en la cama (porque la primera vez aún estaba inmovilizada por la epidural y no tenía otra opción) pero poco más.

Con seguridad, lo que pretendían era poner a Inma en postura fisiológica para que el bebé se agarre solo. Esta postura promueve que el bebé haga el agarre solo o con poca ayuda. Pero para hacerlo, hay que estar en un ambiente tranquilo, no valen las presiones y la mamá tiene que estar cómoda y en un ambiente íntimo. 


¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvisteis en el hospital?


No, estando en el hospital no ofrecieron ningún biberón a mi bebé. El bebé perdía peso dentro de los límites que consideraban normales así que nada parecía ir mal.

Cuando llegasteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia materna?


Los primeros días fueron un poco caos. Llegamos a casa el DÍA 2 del bebé y cuando lloraba yo lo ponía al pecho. No mamaba mucho, se quedaba dormido a los pocos minutos. Las noches fueron mi mayor tormento, el bebé no se despertaba pidiendo comer, pero como me habían dicho, yo me levantaba, lo cogía, intentaba despertarlo, lo ponía al pecho, él daba dos chupadas y se dormía profundamente. Cuando llegamos a la revisión del recién nacido en el pediatra, DÍA 5, ya me dijeron que estaba perdiendo mucho peso y que le diera el pecho cada dos horas sin falta, de día y de noche. Así estuve el fin de semana y nada, no conseguí nada. El niño se dormía y no mamaba. El DÍA 7 volvimos al pediatra y me dijo "Este niño está deshidratado, hay que darle biberón ¡pero ya!". Evidentemente, obedecí. Y ahí acabó mi experiencia con la lactancia materna exclusiva. Seguí dándole pecho, lactancia mixta.

No hay que decir que la actitud del pediatra cortó radicalmente las ganas de esta mamá de seguir amamantando. Un especialista en lactancia materna debe hacer una evaluación de lo que está pasando: la actitud de la madre ante el dolor de las grietas -puede temer la llegada de la toma del bebé y evitarla inconscientemente-, si el bebé tiene frenillo en algunos de sus tipos, enseñar ténicas para despertar al bebé, recomentar sacar la leche y enseñar a darla con jeringa o vasito... todo esto orientado a seguir con la lactancia y evitar así la sensación de fracaso que muchas mamás describen.


¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?


Tuve grietas. Recuerdo que, lo poco que mamaba me hacía un  daño importante.
Lo recuerdo con impotencia y frustación. "Este daño que me está haciendo, ¿hasta qué punto vale la pena? si luego le voy a dar un biberón..."

El otro problema que tuve desde el primer momento fue que, según me dijeron en el hospital, no tenía suficiente pezón y eso dificultaba el agarre del bebé. Sr. Marido-recién-papá se tuvo que ir corriendo a buscar la farmacia más cercana al hospital para comprar unas pezoneras mientras a mí me sometían a torturas chinas varias para ver si conseguíamos mejorar ese agarre.

Las grietas y rozaduras son la consecuencia de un mal agarre del bebé. Las pezoneras son de mucha ayuda y para que cicatricen, además de conseguir que el bebé no siga hiriendo el pezón, hay que dejarlos al aire la mayor parte del tiempo. Por mi propia experiencia, si se tiene el pezón pequeño, si conseguimos que el bebé haga un buen agarre no habría problemas con él. Pero mientras, la pezonera es una opción mientras el bebé crece y aprende a agarrarse adecuadamente.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste? ¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?


No tenía cerca la llamada "liga de la lactancia" (o algo así) sin embargo mi matrona sí que impartía un taller de lactancia al que fui en cuanto me recuperé de la episiotomía y fui capaz de moverme con normalidad.

Sin embargo, no me sirvieron de nada y pronto lo abandoné.
No se daban consejos ni nada parecido, servía de ayuda en cuanto a la necesidad social de una muy-reciente-madre-primeriza pero era más un grupo de charlar, desahogarse y comentar lo bien/mal que se porta el bebé que de ayuda expresa a la lactancia.

Repito, es necesario que se tome en serio la lactancia materna como cuestión de salud pública para que los profesionales sanitarios tengan la formación necesaria práctica y poder ayudar a las madres a encontrar la postura de agarre más adecuada.

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna?


Continué con la lactancia mixta durante 2 meses y medio aproximadamente.
La dejé después de la tercera vez que, al poner al bebé al pecho, él se ponía a llorar como si lo estuviera matando, a ponerse rojo y a encanarse. No quería mamar de ninguna manera.
Me rendí, no me valía la pena hacerle pasar a él y pasar yo por ese sufrimiento si al final tenía que darle un biberón de todas maneras. Para él mi leche era "el chupito de aperitivo antes del biberón".

Esto que describe Inma, por el tiempo que meciona, puede ser una de las crisis de lactancia. En la web Alba Lactancia Materna hay información sobre qué son y qué pasa con el bebé y con la madre. Tener esta información es muy importante, porque cuando vemos que el bebé rechaza el pecho podemos saber en qué momento de la lactancia nos encontramos.


¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?


Estoy tranquila en cuanto a la decisión que tomé. Hice todo lo que pude para darle lactancia materna y lo hice lo mejor que pude. Me queda una pequeña sensación de "Inma, podrías haber hecho más" pero tampoco sabía, en ese momento, qué más podría haber hecho.

Aunque sentí alguna presión por parte de mi entorno para darle el pecho, no me sentí juzgada al pasar al biberón exclusivo.

Sí que molestan, no voy a mentir, los debates que surgen, cada cierto tiempo, en redes sociales en los que se insinúa que si no das lactancia materna no eres buena madre o eres egoísta o barbaridades similares. Hablo de las redes sociales porque, afortunadamente, no he tenido que enfrentarme a este tipo de comentarios cara a cara.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión?


Todavía no he tenido más hijos.

¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?


Si Dios me lo permite, sí que quiero tener más hijos y sí que quiero darles el pecho, volverlo a intentar. Ahora ya sé que existen talleres de lactancia (de los que sirven de verdad), asesoras de lactancia y demás grupos a los que poder acudir en caso de necesidad.

Tener acceso a grupos de lactancia con asesoras de lactancia debidamente formadas y que sigan las directrices de la OMS, aumenta las probabilidades de lactancias exitosas y más prolongadas. Incluso las modalidades on-line son efectivas si después hay posibilidades de encuentros.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?


Me parece fantástico que se defienda la lactancia materna, es lo que hay que hacer.
Me encantaría que el DÍA 5 de vida del bebé, la pediatra, además de obligarme a ponerlo al pecho cada 2 horas, me hubiera asesorado de cómo hacerlo bien. Ella ya sabía que, de seguir así, acabaría necesitando biberón, pero nadie me dijo nada porque, seguramente, había detrás un tema económico.

Hace falta defender la lactancia materna para que las madres o futuras-madres sepan que, ante las dificultades, tienen más alternativa que pasar al biberón directamente.

Sin embargo, eso no significa que haya que atacar a las madres que, por la razón que sea, deciden pasar al biberón.

Hay un libro estupendo para aquellas mamás que estén teniendo dificultades ahora, escrito por Carmen Vega, médico, asesora de lactancia y madre que nos ofrece el testimonio de madres que han superado esas dificultades con información y empoderamiento: Lactancia Materna: Casos reales de superación.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?


A las que ya han pasado por lo mismo que yo que estén tranquilas con la decisión que tomaron. Hicieron lo que consideraron mejor para su bebé y eso es lo que importa. No somos peores madres aunque intenten hacernos creer que sí.

A las que estén pasando por esto ahora o pasen en un futuro les diría que, antes de tirar la toalla, se informen y agoten los recursos que tengan en su mano para superar las dificultades que supone la lactancia que, sobre todo los primeros días, no son pocas. Y si finalmente han de pasar al biberón, que no se sientan frustradas o inferiores a otras madres.

Mis conclusiones


Después de leer a Inma, creo que es un claro ejemplo de cómo la falta de información prestada por los profesionales puede dar al traste con el deseo de dar el pecho a su bebé.

Además, me llega que los partos y nacimientos no se están tratando con la delicadeza que merecen. La llegada al mundo no debería hacerse con ventosas ni episotomías, que la mayoría de los casos están producidos por prisas y por instrumentalizaciones previas. Sin entrar a valorar el caso concreto de Inma, puesto que no soy médico ni tengo todos los datos, de forma general la propia OMS está alertando de que se está instrumentalizando demasiado los partos. Un parto requiere paciencia, dejar al bebé y a la madre actuar, sin meterle miedo -ya que la adrenaliza inhibe la oxitocia y frena el trabajo de parto-...  Esto hace que finalmente se pongan obstáculos al piel con piel, al agarre natural del bebé al pecho durante la primera hora y tenga como consecuencia aumentar las dificultades para que se den las condiciones apropiadas para la lactancia materna.

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8.5.17

Yo abandoné la lactancia materna (I)



Hola amigas, hoy os traigo una entrada especial porque el tema lo es. Siempre me habéis leído defender la lactancia materna, arrojando una y otra vez datos a favor de ella, y ahora, con mi experiencia con la lactancia materna, me doy cuenta de muchas dificultades. He terminado entendiendo que no todas las mujeres tienen las herramientas necesarias para superarlas, así que hay que ponerlas sobre la mesa.

Voy a publicar una serie de entrevistas a mamás que decidieron por un motivo u otro no seguir amamantando a sus bebés. Espero que disfrutéis tanto como yo poniéndoos en la piel de estas supermadres.

Mis comentarios están en cursiva.

Ahí va:

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.


Soy Esther, tengo 37 años, soy licenciada en Derecho, desempleada de larguísima duración y fui madre con 35 años, me restaban apenas dos meses para los 36. Fue precisamente el desempleo lo que me hizo esperar para ser madre y justo por esa misma razón decidí serlo.

Estando en paro siempre pensaba en "a ver si encuentro algo y entonces buscamos", pero como nada salía y viendo la edad que se me echaba encima, decidí empezar a buscar, ya que no sabía cuánto podría tardar en encontrar. Para mi sorpresa, me quedé embarazada a la primera, ¡qué suerte!! Un embarazo muy bueno, con algún sustillo, y que acabó a las 38 semanas y 3 días de gestación. Fue inducido por falta de líquido amniótico y afortunadamente fue muy rápido y todo fue bien.

¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?


Antes de ser madre tenía muchas cosas muy claras respecto a la crianza de mi hijo. La teoría es una cosa, la práctica otra. Tenía muy claro que quería dar el pecho, es sin duda la mejor opción en todos los aspectos, y que, si no podía o me encontraba mal, la dejaba y daba el biberón. ¡Ay! qué fácil se ve todo cuando no tienes al niño en brazos.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuiste a algún taller de lactancia?


Durante el embarazo me leí todo lo que pude sobre parto, lactancia, crianza... ¡de todo! Recibí información en las clases de preparación al parto acerca de la lactancia y me dio mucha confianza todo lo que la matrona nos explicaba a las que estábamos allí. Lo contó con mucha naturalidad, es una gran defensora de la lactancia, pero nos dijo que no había por qué dejar la salud a toda costa por dar el pecho, que el bebé necesita a una madre sana principalmente. Muy acorde con lo que yo pensaba por entonces y que, bueno, ¡no deja de ser verdad!

¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?


Cuando Mario nació, vino con 2,530 kg, poquito peso y poca fuerza para coger el pecho. Nada más nacer no me lo puse al pecho, lo hice al subir a la habitación, supongo que como fue todo tan... intenso, estaba un poco desbordada. Me preguntaron en paritorio si daría el pecho y dije que sí.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?


No me dijeron que lo hiciese en ese momento ni nada, tampoco sé si debían hacerlo, el caso es que lo hice ya en la habitación.

La evidencia científica indica que es favorable que el bebé tome el pecho en la primera hora de vida, y hay que favorecerlo. Precisamente, un estudio reciente, aunque es piloto, arroja que, si los bebés con bajo peso cogen el pecho durante la primera hora, es más probable que la subida de la leche empiece antes.   Parker LA, Sullivan S, Krueger C, Kelechi T, Mueller M. Effect of early breast milk expression on milk volume and timing of lactogenesis stage II among mothers of very low birth weight infants: a pilot study. J Perinatol. 2012


¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?


Desde el primer momento fue difícil, el niño no tenía fuerza para succionar. Yo me estrujaba literalmente el pecho y me sacaba el calostro para ponérselo en los labios. Lloré mucho, mucho. Al niño le hacían la prueba de la glucosa cada hora o dos horas aproximadamente y la tenía muy baja, hasta que llegó al rozar el límite mínimo. Me advirtieron que de no tomar algo de pecho, se tendría que quedar ingresado por el azúcar. Esa noche el niño tomo algo o ¡eso creía yo! Además, el lloraba y lloraba también frustrado porque no podía extraer nada de mi pecho. Lo dije a la enfermera que vino e intentó ayudarme para ponerlo al pecho, pero el niño no era capaz.


¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvisteis en el hospital?


Viendo que no había modo, trajeron un bibi para que tomase algo. Se lo tomó entero. El azúcar subió a límites normales. Lo recuerdo aún y se me llenan los ojos de lágrimas.

Hay que tener en cuenta que los bebés están preparados para compensar la falta de glucosa durante las primeras 24 horas de vida. Si bien hay que observar al bebé, es posible que la madre pueda sacarse calostro, de forma manual o con sacaleches, y ofrecerlo con jeringa o vasito; para así evitar la hipoglucemia.

Pero lo peor estaba por llegar. Yo seguía en mi afán por que cogiera el pecho. Allí en el hospital no pudo. Cuando el pediatra pasó a verlo para darle o no el alta y vio que le había tenido que meter el biberón, me echó una bronca...yo le dije llorando a mares que lo intentaba, pero el niño hasta ese momento sólo una vez pudo sacar algo, que el azúcar se le bajó y las mismas enfermeras trajeron el biberón por temor a algo peor.

El pediatra cogió al niño desnudito, con su pañal, me dijo que me quitase el camisón y me lo colocó de un modo muy brusco en el pecho y me dijo: "señora, está usted privando a su hijo de lo mejor para él, insista, no se lo quite hasta que lo coja", todo esto, empujando la cabeza del niño contra mi pecho, el niño llorando, yo llorando a mares...y me dice: "¡y no llore usted hombre!". Le dio el alta y antes de irme me dice una enfermera: "ten cuidado con el niño, asegúrate de que come porque se vienen abajo muy rápido con respecto a la glucosa, y te veo que te lo vas a tener que traer a ingresarlo, te lo digo porque llevo 20 años aquí, he visto muchas cosas y sé de lo que te hablo".

Además del maltrato a la madre, por mucho que se esté a favor de la lactancia materna, hay que tener tacto y respeto. En ese momento la madre está especialmente alerta, sensible y especialmente receptiva a palabras y gestos. La matrona estaba proyectando sus miedos con toda seguridad. En un ambiente tranquilo como es en casa, con la información adecuada, el bebé puede hacer tomas del pecho directamente o con jeringa o vasito de la propia leche materna.

Cuando llegasteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros días de lactancia materna?


¡Vaya panorama tenía delante! Me sentí fatal, ya era la peor madre del mundo. Al llegar a casa seguí insistiendo, pero compramos leche de fórmula en la farmacia por si acaso. Ya tenía un miedo horrendo. Madre primeriza, primer día en casa, con un bebé muy deseado, pero totalmente descolocada. Mi deseo era seguir con el pecho. Me dolían horrores. El sacaleches casi no daba abasto. Mi leche se la metía en el biberón, a veces la tomaba, la mayoría de las veces la echaba. Aprendió perfectamente a cogerme el pecho, el agarre era perfecto según la matrona y yo lo notaba, porque me aliviaba cuando lo cogía y no me dolía apenas. Cuando lo cogía y me vaciaba, me sentía muy feliz, hasta que lo echaba. Esas ocasiones fueron muy pocas. El resto del tiempo el niño cogía el pecho para dormirse o calmarse del cólico.

Tendemos a pensar que la cantidad de leche que tiene que extraerse la madre es grande, pero la capacidad del estómago de un bebé en sus primeros días puede ser de una cucharada, ya que su estómago es del tamaño de un dedal. La leche materna se digiere en unos 20 minutos aproximadamente, por lo que las tomas sí son frecuentes.

Es frecuente que los bebés vomiten la leche del biberón porque con él no se pueden autorregular como con el pecho; pueden también vomitar con el pecho porque su sistema digestivo es inmaduro.

La lactancia materna, no es sólo nutritiva, sino también afectiva. Cuando el bebé se queda prendido del pecho para dormir o calmarse es igual de importante, por lo que no debemos preocuparnos si lo hace. Además, esto también aumenta la producción de leche materna por el contacto con el pecho de la mamá.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?


Estuve dos meses compatibilizando pecho y bibi y muy mal. El pecho era un dolor, como si tuviera agujas por dentro pinchándome. El médico me dijo que estaba todo bien, que no había mastitis ni nada, ¡yo no podía ni rozarme! Estaba harta de llorar, pasándolo mal y frustrada porque el niño sólo se alimentaba bien con el bibi, a mí sólo me quería para dormir o calmarse.

Los médicos de cabecera y pediatras no tienen por qué ser especialistas en lactancia materna y sus complicaciones. Nuestro sistema de salud no exige titulaciones de este tipo. Por tanto, a veces pueden pasar desapercibidos casos de mastitis subagudas. Aunque no pretendo dar un diagnóstico, esos pinchazos como agujas suelen ser descritos por las madres cuando tienen mastitis subagudas.

Como he dicho anteriormente, dormir o calmarse son funciones IMPRESCINDIBLES para el desarrollo del bebé, que además propician un ambiente de tranquilidad para que se pueda dar la alimentación fisiológica.

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna? ¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?


Al final tomé la decisión de retirárselo poco a poco. En todo ese tiempo pensé que, si hubiese sabido cómo me iba a ir, hubiese pedido la pastilla para cortar la subida de la leche. Me sentí muy mal, mucho, a día de hoy por suerte mi niño está sano, pero me reprocho muchas veces no haber insistido más. La gente también es muy malvada a veces y opinan de lo que no conocen o de lo que no deben. ¿Me sentí juzgada? Mucho, desde que el pediatra en el hospital me dijo aquello. Confieso que una vez que ya se lo retiré, mentí más de una vez ante la pregunta repetitiva de si le das el pecho o no, lo hacía por no tener que dar explicaciones y por vergüenza.

La culpa, cuando aparece a través de reproches, esconde dolor por no haber cumplido con una exigencia. Esto puede ser un factor que favorezca la aparición de maternity blues o depresión postparto.

 

¿Has tenido más hijos? ¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?


No he tenido más hijos. Bueno, hace un par de semanas tuve un aborto diferido, otra experiencia maternal muy triste. Una ilusión que no pudo ser. Ahora mismo tengo mucho miedo a que pueda volver a pasar, así que cuando pase el verano decidiré si vuelvo a intentarlo.

Es raro que en la vida fértil de una mujer no ocurra una pérdida gestacional temprana. Hablo más de este tema en mi blog aquí.

Lo que sí tengo claro, pese a todo lo mal que me sentí, es que si vuelvo a tener otro hijo volvería a intentarlo, volvería a insistir, y pediría más ayuda probablemente. Y si me volviese a pasar lo mismo, no me tomaría de la misma manera el paso al bibi.

Está demostrado que los grupos de apoyo a la lactancia materna fortalecen la autoestima de las madres, además de darles información y fuerzas para manejar las situaciones difíciles que a veces surgen durante la lactancia materna.

Con lo claro que lo tenía antes de ser madre, que no pasaba nada, que mi madre también me dio biberón y estoy sana, que...bla bla bla. No. Una vez que lo tuve en brazos y que vi que no iba a poder ser, me lo tomé muy mal. Y no pasa nada, realmente no pasa nada. Pero para mí es una espinita clavada en el corazón.

Aventuro a decir que esta “herida” que deja el fracaso de la lactancia materna está relacionada con toda la cascada neuro-hormonal que pone en juego la lactancia materna. Es el momento en que estamos dispuestas a enamorarnos de nuestros bebés y es como si se arruinara “la cita” que teníamos prevista. Supone un cambio en nuestras expectativas y una acomodación a la nueva situación.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?


¿Que cómo veo la defensa de la lactancia? Lógica, es lo mejor y lo más natural para nuestros hijos, no tengo duda alguna. Pero echo de menos un poco de apoyo a las que como yo, por la circunstancia que sea o simplemente por pleno convencimiento, han dado leche artificial a sus hijos. Creo que se nos juzga mucho y mal. Yo como madre, no me veo capacitada para juzgar a ninguna madre por cómo alimente o crie a sus hijos, porque no me cabe duda alguna de que todo lo hace por el bien de ellos. No puede ser de otra manera.

Como defensora de la lactancia materna, confieso que a veces lo hago con pasión; esto no justifica, como en el caso de esta madre, que no se haga con tacto e intentando entender las dificultades que supone la lactancia materna. Además, como he dicho anteriormente, parece que en España no se considera la lactancia materna un tema de salud pública, por lo que no se exige formación basada en la evidencia científica a los profesionales que tienen contacto con madres, bebés y familia.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?


Mi mensaje para las que pasen por algo parecido es que relativicen, que lo principal es que los hijos se alimenten, estén sanos y tengan a una madre sana para disfrutar de la maternidad.

Bueno Carolina, aquí acaba mi relato. No sé si necesitas algún dato más. Para mi contar mi experiencia tiene un poco de terapia, es algo que llevé mal y que de vez en cuando miro atrás y me da penita, pero miro a mi niño y se me quita todo.

Y sí, te entiendo perfectamente. Cuando yo no pude dar el pecho a mi hija porque ella no tuvo reflejo de succión después de su reanimación, me quedó una herida profunda que sí traté en terapia. Es una interrupción de un proceso neuronal que deja una huella psíquica en la madre como mínimo. Por eso, desde la psicología perinatal, debemos entender las dificultades y poder ayudar a las mamás a superarlas con información y espacios para la expresión de sus sentimientos.

Mis conclusiones finales

 

Creo que hay una predisposición a dar el pecho porque sabemos que es lo más natural. Sin embargo, la lactancia materna no es algo reflejo como el respirar, sino que debe ser aprendido. En nuestra sociedad actual cada madre y cada bebé está refugiado en su casa, ya no hay "tribus" de mujeres donde las madres, las embarazadas y las mujeres jóvenes compartían espacio y por supuesto veían cómo otras amamantaban a sus bebés.

Se ha visto que primates en cautividad también tienen dificultades para lactar a sus crías, por lo que no se puede dar el aprendizaje vicario (por observación e imitación).

Las madres que han abandonado la lactancia materna tienen que saber que en ese momento tomaron la decisión más favorable para su bebé con la información y criterios que tenían en ese momento. No merecen ser juzgadas. Aunque es legítimo tener una "espinita clavada" -como algunas afirman-, por encima de eso tienen que saber que son la madre de su bebé, y todas las madres somos suficientemente buenas para nuestro bebé, como dijo Winnicott.

Si optas por dar el biberón, debes saber que también hay una forma amorosa de darlo, siempre a demanda y en intimidad y complicidad con tu bebé, como describe Ibone Olza en este artículo: Dar el biberón como si fuera pecho.

Puedo afirmar que algunos factores que hacen que las mujeres abandonen la lactancia materna son:

  • Que en España la lactancia materna no es una cuestión de salud pública, por lo que los profesionales de la sanidad pública no están debidamente formados, porque no se les requiere. 
  • Que psicológicamente, la mujer después del parto necesita tranquilidad y está sometida a muchas presiones y que cualquier obstáculo supone una perturbación emocional si no hay apoyos.
  • Que no hay referencias donde aprender, aunque cada vez surgen más grupos de apoyo a la lactancia y deben ser promovidos.
  • Que existe una necesidad económica de que la mujer se incorpore al trabajo porque no hay facilidades para la conciliación debidamente remunerada. No podemos olvidar que los hijos son un BIEN COMÚN. 
  • La lactancia materna supone renunciar a tu tiempo básico: para comer, dormir o asearse durante las primeras semanas. Una mamá sola en casa o con una mala compañía tendrá más dificultades para una lactancia materna exitosa. 

Seguramente me deje muchas más causas. Espero que vayan surgiendo en las próximas entrevistas que publique, porque he recibido muchas respuestas y estoy MUY AGRADECIDA por la colaboración de las mamás.

Precisamente mi bebé tiene 7 semanas, lo alimento con lactancia materna exclusiva y escribir este post ha tenido ciertas dificultades que no podrían haberse salvado sin la ayuda de mi pareja y de buscar los tiempos concientemente. 

Si quieres más información sobre lactancia materna basada en la evidencia científica, puedes leer la Guía Práctica Clínica de la Lactancia Materna publicado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España y el Gobierno Vasco.

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24.4.17

Parir con miedo

Foto de Juan Carlos González Martínez (El Diamante Azul - Juanka Brown)


Hola amigas (y algún amigo que me lee) hoy os quiero contar cómo es parir con miedo.

El 16 de marzo empecé con las contracciones, en la semana 41+1. Llegaba la situación temida, ya que la experiencia con mi primera hija fue durísima: una muerte súbita después del parto con desatención médica casi la mata. Actualmente, ya sabéis, tiene parálisis cerebral severa.

Algo así no se olvida, se puede vivir con ello después de amueblar la cabeza... cerrar un poco las heridas, pero un parto me confrontaba de nuevo con la situación temida. Volvía a mirar mi cicatriz...

Durante las últimas semanas tengo que contar que las emociones estaban a flor de piel. Miedo, enfado, impaciencia, ilusión, alegría... no miento si digo que llegué a pasar por un estado alterado de conciencia: locura, hablando llanamente. Con explosiones de enfado, llantos o ataques de risa.

Por la tarde del día 16 nos fuimos al hospital universitario Virgen Macarena de Sevilla, cuando llegué estaba algo dilatada así que me quedé ya allí.

Yo había presentado semanas antes el plan de parto a la supervisora de paritorios, pero algo pasó que nadie sabía que yo lo había entregado. Yo llevaba una copia conmigo y se lo entregué al matrón que estaba allí.

Éste no lo tuvo en cuenta, se iba en dos horas, así que lo dejó para el siguiente turno.

Cuando llegó el siguiente equipo, vinieron a verme 4 miembros del personal sanitario a la habitación. Me asustaron diciéndome que no se iba a poder hacer y que todo terninaría en cesárea. La verdad es que las formas fueron muy malas. Creo que podrían haber informado a mi marido y después él, con una persona y no 4, informarme a mí.

Héctor venía grande, y no me lo dijeron hasta ese momento. 

Cuando dijeron la palabra "cesárea" se cortó mi trabajo de parto. El cortisol y la adrenalina hicieron mella en la oxitocina y todo se paró.

Mi marido estuvo firme y dijo que la cesárea sería el último recurso. Él fue muy importante en el proceso.

Empezó la instrumentalización:

  • Oxitocina, para que continúe el parto. 
  • Epidural, para soportar las contracciones de la oxitocina, que a su vez, también paraliza el parto. 
  • Rotura de bolsa, porque al estar acostada la gravedad no hacía su trabajo... 

Al final, me rendí. Sólo encontré alivio en el trabajo de las matronas, que venían a animarme, a explicarme y a cuidarme. En la medida de lo posible respetaron mi deseo. Redujeron al máximo la oxitocina, esperaron el tiempo prudencial para la rotura de bolsa y finalmente me propusieron ir a paritorio antes de que se agotara "el tiempo".

Mi impresión fue que había dos formas de hacer: las matronas, más en la línea de un parto respetado, y los médicos, más en la línea de "que esto termine lo antes posible"

Llegó un momento, que del miedo, empecé a llorar y a decir que "yo no empujaba, sino que retenía a mi niño". Hay que entender que en ese momento, donde las hormonas toman el control del cuerpo, también puede haber una alteración de la conciencia.

Mi rendición. Me dije "al final tendrá que ser lo que ellos quieran". Pero no, fue lo que mi hijo quiso.

A pesar del miedo, de la instrumentalización... cuando me propusieron ir a paritorio, porque las matronas querían probar el trabajo de parto, antes de llegar a cesárea, Héctor bajó solo, no hizo falta más que unos empujones y nació con toda su fuerza y su vida a las 7.25 del 17 de marzo.

Deciros que a pesar de la instrumentalización, me sentí cuidada por las matronas. Excepto por una que entró dos veces y en una de las veces quiso hacerme la ténica Kristeller. Firmemente le dije "no me hagas eso". Y paró.

La técnica Kristeller es violencia obstétrica.



El miedo inhibe la producción de oxitocina natural. Y cuando entran cuatro doctores a decirte que "tu plan de parto no se puede hacer" y que "probablemente terminará en cesárea" no ayuda.

Héctor nació sano. Es mi consuelo. También siento que este parto no me ha dejado una herida tan grande como con el de Alicia, evidentemente. Pero todavía, incluso en los hospitales que dicen que apuestan por un parto respetado, hay quien va a su bola y hace un Kristeller o te asusta sin saber las consecuencias.

Gracias por leer mi experiencia.

#PorUnPartoRespetado #BastaKristeller

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