30.8.17

Yo maltrato, tú maltratas



Hoy voy a hablar del maltrato. Sé que voy a levantar algunas susceptibilidades, pero en esto hay que ser claro. Sin tabúes. 

Esta semana he leído varios tuits donde se mencionaba que "un cachete no es maltrato". 

Siento decirlo, pero sí lo es. 

Otra cosa es que si yo le pego un cachete a mi hija, me sienta culpable y para aliviar la disonancia cognitiva quiera normalizarlo. 

Un cachete es maltrato porque es una agresión física. 

Todos en mayor o menor medida hemos sufrido maltrato. Bien de nuestros padres, hermanos, profesores y compañeros de clase.
 
  • Hace 25 años en la escuela el profesor te tiraba de las orejas. 
  • Hace 25 años las madres te daban con la zapatilla. 
  • Hace 25 años los hermanos se pegaban. Hoy también pasa.
  • Hace 25 años los compañeros te esperaban a la salida para pegarte. Hoy también. 

Tenemos tan normalizado el maltrato que ocurre en los hogares, con la violencia doméstica y la violencia de género. 

Ocurre en las escuelas con el bullying. 

Ocurre en los trabajos con el mobing. 

Ocurre en los hospitales con la violencia obstétrica. 

No voy a hacer distinción entre maltrato físico y psicológico. Ambos duelen. Hacen daño  a la persona que lo sufre, y también a quien lo ejerce. 

Lo más doloroso de esto es reconocernos como maltratadores. 

Desde dar un cachete hasta humillar nos alinea con el papel de maltratador/a. 

Es esto lo que tenemos que trabajar, no entrar en el discurso de que "un cachete al año no hace daño" , o que "una burla no es para tanto" . 

Esto es normalizar la violencia física y verbal. Es algo que no quiero para mí. 

No me preocupa cuando alguien admite que le ha dado un cachete a su hijo, lo hace desde la conciencia de que eso no es beneficioso para nadie. 

Me preocupa quien dice que él nunca ha maltratado, porque no está viendo todo su ser completo, está renegando la parte oscura y por tanto vive en la inconsciencia. 

No tendrá oportunidad de crecer. 
El maltrato es inaceptable. Cuando ejercemos el maltrato sobre alguien estamos haciendo algo inaceptable. Lo doloroso es admitir esto. Lo inaceptable es normalizar la violencia por no tener la valentía de admitir que a veces ejercemos violencia. 

Rompamos la espiral de violencia reeducándonos. Es la oportunidad que nos dan nuestros hijos. 

Y es lo mejor que podemos hacer por ellos. 

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27.8.17

Sentimientos encontrados

Es la hora. A las 23 horas del día de hoy llegaste al mundo. Solo 90 minutos de existencia para morir. Morir en brazos de tu madre. 10 minutos o más.

No sé cómo fueron esos minutos para ti, que te fuiste apagando mientras yo te miraba, e intuía que algo te pasaba. Pero me desacreditaban. Joder, me desacreditaban y no tuve la confianza en mí misma para salvarte más.

No solo la vida. Sino la salud.

Una, dos, tres y hasta cuatro veces interpelé a la enfermera sobre lo que te pasaba. "Algo" que no sabía definir.

Pero allí estaba ella, respondiendo desde su mesa a mis palabras, que venían a decir "no molestes, eres una madre loca".

Maltrato. Negligencia.

Y mientras, tu vida se iba en mi regazo. En el regazo que una madre debe llenar de vida para su hijo.

De ese regazo del que te arrancaron cuando por fin alguien me escuchó, alguien que hizo bien su trabajo. Gracias.

Y ahí por un instante se paró la vida. Nuestros corazones dejaron de latir. Lo que era calidez y amor se llenó de frío y rabia.

Creí que te moriste. Unas horas de locura, lo confieso. Quizá hasta tiene un nombre, un diagnóstico, pero es sinrazón y dolor.

Amaneció y me dijeron que estabas viva. Todavía recuerdo entrar en la UCI. Estabas llena de cables, fría por el tratamiento, inmóvil como una muñeca.

Una enfermera me dijo que te cantara. La voz no me salía. Se me quebró la vida.

Nos arrebataron un vínculo precioso que hemos ido construyendo de otra manera. Porque no hubo lactancia. No hubo miradas de complicidad ni sonrisas burlonas. Nos arrebataron el colecho al conectarte a los tubos y cables en cada noche durante meses. No pude escuchar tu voz, ni que me digas mamá. No hubo primera fruta ni papillas.

Hace cuatro años ya. He transitado por el dolor. Me he dado cuenta de que se puede vivir si tengo un propósito. La felicidad ahora es un término diferente.

La felicidad es tranquilidad, está en un atardecer o en una taza de café. En un párrafo de un libro y la felicidad con mayúsculas está en tu mirada, y en tu sonrisa torcida.

Está en tus manitas y en tu pelo despeinado.

Felicidades querida Alicia.

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12.8.17

3 motivos por los que no me gustan las salas de lactancia



Hola amigas, son las dos de la mañana y puedo escribir ahora que mi bebé duerme

En este tiempo debo decir que no puedo publicar entradas complejas ya que estoy usando el móvil. Mi bebé casi siempre está en mis brazos.

Es incómodo para buscar y enlazar bibliografía o estudios, así que hoy os hablo de mí y por qué no me gustan las salas de lactancia.

Hace unas semanas salía de la sesión teta del cine que tenemos cerca y me dispuse a dar el pecho a mi bebé. Vi unos asientos en el pasillo del centro comercial y allí nos sentamos.

Pasó una pareja de agentes de seguridad y ella muy amablemente me informó de la existencia de la sala de lactancia, por si me quería ir allí y estar más cómoda.

Yo le dije que prefería estar allí. Me quedé reflexionando sobre qué me hacía no elegir la sala de lactancia.

Para quien no lo sepa, las salas de lactancia son lugares habilitados para dar el pecho. Suelen tener sillones, cambiadores incluso microondas para calentar la comida de los bebés. Suelen estar junto a los aseos.

EL LUGAR


Suelen estar descuidados y son pequeños. Con luz artificial y mobiliario con desperfectos.

Parece algo deprimente.

Suelen estar junto a los baños y huele mal. En el último que estuve además hacía mucho frío, al ser salas pequeñas los climatizadores no funcionan de forma óptima.

NO QUIERO ESTAR SOLA


Aunque puede entrar cualquiera, suelen ser pequeños y no puede entrar el resto de la familia.

A mi me gusta dar el pecho mientras converso con mi marido o canto a mi hija mayor.

Además si necesito algún tipo de ayuda, estar sola no resuelve nada.

NO ME GUSTA ESCONDERME


La sala de lactancia en principio es para tener intimidad. Imagino que para madres pudorosas es una opción aceptable.

Sin embargo una cosa que ha cambiado mi lactancia es mi relación con mi cuerpo y vencer la vergüenza.

La vergüenza es un emoción negativa que resulta de querer evitar mostrar algo por miedo a unas evaluación negativa.

Ya no me importa que juzguen mis pechos, son míos y alimento a mi hijo con ellos.

La intimidad surge de la conexión que tengo con mi bebé, y puede surgir en cualquier lugar y momento que él necesite.

Afortunadamente hasta hoy nadie ha roto esa intimidad y me han respetado. Pero si alguien la invadiera dejaría muy claro que estoy en mi derecho.

Las ONU ha incluido la lactancia como derecho humano y la OMS declara que se puede amamantar en cualquier lugar.

La lactancia materna en público puede perturbar a muchas personas que tienen unos principios rígidos, sobre todo con los derechos de las mujeres.

Amamantar es quitarle al pecho un contexto sexual al servicio de los hombres.

Amamantar es mostrar el placer maternal en público, un placer femenino no ligado al consumo, pero que forma parte de la sexualidad femenina.

Yo por esto no quiero esconderme. La lactancia es ternura. Es una cualidad de la mujer que debe valorarse y respetarse.

Amamantar no nos hace vulnerables, sino fuente de vida.

Estos son mis motivos por los que no doy el pecho en las salas de lactancia. ¿Y tú qué opinas? ¿Te gustan?

29.7.17

A mi amiga que no quiere ser madre



Cariño, hoy he notado esa presión. El "¿y tú para cuando?" retumba una y otra vez en tu cabeza.

Yo también viví esa etapa y era perturbador.

Yo tenía miedo. No sabía muy bien a qué, pero lo tenía. Mi deseo estuvo claro cuando tuve contacto con bebés de otras amigas. Y llegó Alicia, y la negligencia que se llevó su vida, y la de mi familia.

No quiero ser tu ejemplo. No quiero convencerte de nada. Solo de una cosa. La decisión es tuya.

Veo cómo te defiendes diciendo que tu vida es perfecta, y la frase siguiente es que quieres ser madre, pero que tienes miedo. Que nadie te juzgue por esto. No es fácil.

Si es miedo, déjate sentir cómo sería tu maternidad. No la que viviste como hija, ni la que ves en tus amigas.

Imagina cómo sería tu bebé, a donde te podría acompañar, qué le dirías sobre ti y tu mundo, cómo le enseñarías a volar...

Tienes la oportunidad de transitar otro camino. La maternidad es acompañar a crecer.

Seguro que le has dado mil vueltas. Además quieres complacer a tu madre, tu amiga, tu pareja... Pero no estás segura. Te sabe todo a renuncia.

A cambio de vida radical. A que se te remuevan cosas muy adentro. A tener una criatura que depende de ti. A crianza, lactancia... A dejar de hacer las cosas que te gustan.

Y tienes razón. Se dejan cosas por hacer provisionalmente para hacer otras. Y se hacen cosas que de otro modo no podrías hacer.

Y se asumen riesgos, y cambios... Y yo no soy imparcial. Soy madre de dos.
Pero amiga, yo te respeto. Entiendo tu postura. Solo que me gustaría tener un mando para acallar las voces y que te dejen descansar. Que no abran la caja de tus truenos. Que no tengas que poner excusas, si es que lo son.

Estás en todo tu derecho a elegir no ser madre. Al fin y al cabo decidas lo que decidas, hay renuncia. No es mejor ni peor.

Y estará bien. 

20.7.17

Cuando el bebé nace con discapacidad



Afrontar la maternidad cuando tu bebé tiene discapacidad



Soy madre de una niña con parálisis cerebral grave. Hace tres años tuve un bebé sano, pero sufrió una muerte súbita durante el “piel con piel” con unas desastrosas consecuencias para ella y para mi familia. Fue un gran impacto vivir la pérdida de salud permanente de un hijo.

La elaboración del duelo por la pérdida de la salud


El duelo. La pérdida de salud también produce dolor. Un sentimiento de injusticia, tristeza y rabia se apodera de ti. Es muy necesario buscar un espacio para elaborarlo y expresarlo. Yo lo describo como un tren. Al principio casi siempre se para en esas tres paradas: Tristeza, Rabia e Injusticia. Poco a poco el recorrido el más largo y también para en la Tranquilidad, Alegría, Humor, Esperanza…

A día de hoy, mi tren particular recorre el circuito completo, y a veces sigue parando en las del principio, pero menos tiempo. Las etapas del duelo -shock, negación, depresión, aceptación y aprendizaje- no son ordenadas.

La lucha por la recuperación de la salud de nuestros hijos


La lucha. Cuando tu hijo tiene una discapacidad, al día a día, tienes que sumarle tu duelo particular a la lucha por mejorar su salud. Esto significa que tienes que volcarte en sus cuidados todo el día. Por como el sistema está montado, recae casi siempre en las mujeres, pero no podemos olvidar que la familia completa está en el mismo barco.

Hay que pedir ayuda, delegar y buscar un tiempo para una misma. Es por esto que insistí antes en la importancia de buscar un espacio para el duelo. El día a día puede que no te deje soltar ni una lágrima, pero eso pasa factura.

Cuando crees que ya no hay futuro


La incertidumbre. Se hace muy presente cuando tienes un hijo con discapacidad. En realidad, no es que haya más incertidumbre, sino que cuando tenemos una vida “tranquila”, nuestra percepción es que nada va a cambiar, por tanto, tenemos la creencia de que nuestra vida es segura.

Vivir con la incertidumbre te da una perspectiva de la vida muy diferente, se cambia el orden de las prioridades de la vida y lo que antes era importante, deja de serlo para realmente abrazar lo que sí es: el momento presente, es el único momento donde no hay incertidumbre.

RESILIENCIA.


Es la capacidad de superar la adversidad y salir reforzados de ella.

Significa apostar por la vida, aunque hayamos tenido una experiencia traumática. Nadie sale de la vida indemne, no hablo sólo de la propia muerte. Aprendemos a vivir superando obstáculos.

Para que una persona que ha sufrido un trauma pueda seguir viviendo orientada al bien común necesita tres cosas de su entorno: amor, solidaridad y respeto a su proceso.

Mi propósito después de lo ocurrido es poder contar a otras personas que se puede seguir viviendo con plenitud a pesar de la adversidad, eso sí, dejando entrar el dolor, porque forma parte de la vida. Sabiendo que está ahí pero no lo es todo.

La resiliencia no elimina el dolor, sino que te enseña a vivir con él y transformarlo en una fuerza de vida.

Nuestra sociedad hedonista ve con malos ojos el dolor, pero es parte de la vida, como la alegría.

Para finalizar, sólo quiero hacer una última reflexión. Las mujeres somos dadoras de vida, con cada embarazo y parto corremos un riesgo para traer al mundo un nuevo ser independiente y libre. Para que tú estés en el mundo esto han hecho falta miles de uniones, miles de mujeres con partos a término, años, siglos atrás que te han dado un lugar en el mundo. Por eso la maternidad consciente es sagrada, creo que no debemos olvidarlo para honrar a los que no nacieron o perdieron la salud en el proceso.

Este artículo formó parte del primer número de la revista Teteando que elaboramos desde el Taller de Lactancia Niños de Carmen.


Si eres madre, padre o cuidador de un niño con discapacidad o enfermedad grave, a partir de octubre de 2017 facilitaré un grupo de apoyo emocional que puede serte muy útil. Te dejo más información en esta web. WWW.INSTITUTOMAGNOLIA.ORG


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26.5.17

Dificultades de la lactancia materna con mellizos



Hola, sigo publicando los testimonios de las mamás que tuvieron dificultades con la lactancia materna y terminaron abandonando.

El propósito de estas entrevistas es comprender cuáles son esas dificultades para informar a otras mujeres que están embarazadas sobre ellas. También comentar cuáles son las pautas para superar esas dificultades y además visibilizar un problema real, y es que sólo el 36% de los bebés son alimentados de leche materna exclusiva hasta los seis meses. El resto de mamás abandonan antes.

La mayoría de mamás dan un preparado sucedáneo de la leche materna.

La lactancia materna es protectora para el bebé contra enfermedades como la diarrea o la neumonía, por eso, calcula la OMS que si se alimentara con leche materna, se salvarían casi 1 millón de niños al año.

Esta entrevista es muy especial, porque Ana nos cuenta sus dificultades con sus MELLIZOS. Espero que os interese:

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.


Tengo 39 años, madre de mellizos, intentando conciliar, cosa que me está costando mucho. Siempre he dicho que no tenía furor materno, que la maternidad no era una necesidad imperiosa en mi vida, pero ahora que soy madre sé que es lo mejor que me ha pasado.


¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?

Pues sí, tenía la esperanza de poder conseguir dar el pecho a mis mellizos, a pesar de las dificultades que todo el mundo me auguraba.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuieste a algún taller de lactancia?

Asistí a una clase de preparación al parto que la matrona del centro de salud dedicó al tema de la lactancia. Y leí varios artículos sobre el tema en webs de lactancia y maternidad.
Tengo que decir aquí que aunque después sí que mostraron interés, por mi insistencia, ninguna de las matronas de mi centro de salud me dio muchas esperanzas de poder conseguir dar el pecho a mis bebés.

Una de las cosas que una madre reciente necesita es apoyo y confianza. Los profesionales de la salud no deberían comportarse y opinar como si la lactancia materna fuera un tema trivial, porque es una cuestión de salud pública: protectora de enfermedades y motivo de ahorro en costes sanitarios.


¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?

No. Me hicieron una cesárea y aunque fue lo único que pedí en mi plan de parto, hacer piel con piel con mis bebés nada más nacer, y lo pedí también antes de entrar a quirófano, me dijeron que no me podían poner a los bebés porque yo estaba inmovilizada (tenía las manos inmovilizadas). Me mostraron a los bebés para que los vieran y me dieron a uno de ellos cuando ya me habían cosido y a él ya le habían limpiado, al salir del quirófano. A mi hija no la pude volver a ver hasta el día siguiente porque nació con 1,950 kg y se la llevaron a neonatos (estuvo dos días en la incubadora). Yo pedí que me quitaran la sonda para ir a verla a última hora de la tarde (el parto fue a las 16:00h) y me dijeron que no, que hasta 12 horas después del parto, como mínimo, no me quitaban la sonda. Así que hasta la mañana siguiente no la tuve en mis brazos.

Uno de los motivos por los que el método canguro se está extendiendo es porque se ha demostrado que el cuerpo de la madre es el mejor lugar para un bebé con bajo peso. El pecho de la madre contiene una grasa que ayuda a regular la temperatura de los bebés, luego ellos no tienen que gastar su energía en autorregularse, por lo que no pierden peso gastando calorías. Las incubadoras no pueden sustituir el pecho de las madres. Esperemos que en un futuro no muy lejano, en los hospitales se implante el protocolo piel con piel (pero en serio) para favorecer la salud psicofísica de la díada madre bebé.

No se trata de que ahora las madres se angustien porque en sus partos los protocolos no sean los esperados, sino empezar a exigir que se haga. Ahora debemos aceptar lo que tenemos, sin renunciar a mejorar el futuro.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?

La enfermera de lactancia de neonatos me dio algunos consejos, aunque creo que no fueron acertados. Me recomendó una pezonera para que se agarraran mejor al pecho que luego resultó ser el mayor incordio y obstáculo. Como desde el principio se estableció lactancia mixta la información que me dieron estaba muy orientada a cuándo ponerme los niños en el pecho más que cómo, a que me estimulara con sacaleches,...

¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?

Las matronas de planta me dieron consejos para ponerme a los bebés, tumbada en la cama, cómo ponerle la cabecita a los bebés...

Las mamás con más de un bebé deben recibir clases prácticas sobre cómo colocarlos para una lactancia eficiente y hacer un seguimiento hasta que ella se sienta segura.

¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvísteis en el hospital?

Sí, el pediatra de neonatos, al que yo no llegué a ver nunca, pautó ayuda desde el principio. De hecho cuando vi a mi hija, que se agarró al pecho en cuanto la tuve piel con piel, ya había sido alimentada con biberón, varias tomas.


En otras entradas lo he comentado. Hay que evitar el biberón pirata para no arriesgarse a que los bebés padezcan alergias en el futuro. Además, existe la posibilidad de extraer el calostro para ofrecerlo a los bebés con jeringa. Antes de la subida de la leche, todas las madres tiene calostro, una sustancia muy potente y nutritiva para los bebés.

Cuando llegásteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia manterna?

Tengo recuerdos contradictorios, porque mis bebés eran muy pequeños, y hacían tomas muy largas, y yo tenía la impresión de que no succionaban lo suficiente. Por una parte estaba angustiada pensando que no iba a tener leche, pero a la vez tengo un recuerdo de intimidad, emoción, hormonas,... muy especial.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?

Las complicaciones que tuve estuvieron relacionadas con mi cesárea. Tuve que ir a curas durante dos meses, al principio todos los días, y durante la 3ª y 4ª semana de lactancia perdí todas las mañanas, con sus tomas, porque tuve que desplazarme al hospital a curarme.
Lo recuerdo como una pesadilla porque tuve todas las complicaciones que se pueden tener en un postparto por cesárea. 2 hematomas de la cirugía, seromas, se me reabrió la herida. Me la tuvieron que mechar porque cerró en falso,... No sé en otras comunidades pero en Valencia, cuando te hacen una cesárea no hay un seguimiento por parte de ningún ginecólogo, solo de enfermería en el centro de salud. En mi caso, las curas en el hospital eran por Urgencias, con el tiempo de espera que esto conlleva.
Lo recuerdo con bastante rabia y frustración.

No tengo que decir que esto es un despropósito, hacer a una mujer recién intervenida con una cesárea ir a urgencias a hacerse las curas durante dos meses cuando debería ir personal al domicilio o en el ambulatorio en su defecto. Desde luego, no son las mejores condiciones para establecer la lactancia materna. No.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste? ¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?

Acudí una vez al taller de mi centro de salud. La dificultad, sentada en una silla de plástico, con un cojín, intentando que uno de mis bebés mamara en el rato que estábamos allí. No lo vi como una desventaja pero yo estaba bastante floja y fue más una dificultad mía para asistir lo que hizo que no fuera. Como te decía antes no estaba en toda la mañana en casa y se me hizo muy cuesta arriba ir a los talleres.

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna?

Cuando mis hijos tenían un mes y una semana. El pediatra me iba subiendo la dosis de biberón cada vez que iba, yo le expuse que si le daba tanto biberón no querrían pecho, porque yo nunca llegué a producir  mucha leche y supongo que me rendí. Bueno, la verdad es que me rendí.

Si los pediatras no acompañan en el mantenimiento de la lactancia materna, poco puede hacer una madre sola ante la "autoridad" sanitaria.

¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?

No me sentí juzgada, me sentí incomprendida, Porque en general mi familia, que opinó mucho, veía bien que les alimentara con biberón.
La decisión se tomó en un momento determinado pero fue consecuencia de una serie de malas decisiones anteriores que me llevaron a abandonar la lactancia materna: utilizar pezonera para el pequeño, que luego no quería pecho sin el dichoso plástico, aceptar la lactancia mixta sin tener asesoramiento ni conocimiento al respecto. Mis niños nacieron con poco peso, pero creo que fue un error por mi parte aceptar que les subieran tan rápido la dosis de ayuda. Cuando reaccioné ya era tarde. Saltarme las tomas de la mañana por las curas, aceptar familiares en casa las 24 horas del día, sin posibilidad de tener intimidad en mi casa y con los bebés en brazos de otros todos los días, yo pidiéndolos para dar el pecho, no ir al taller de lactancia...

Juzgar si fueron malas decisiones nos lleva a hacernos daño. Son las decisiones que se pudieron tomar con la información y situación de ese preciso momento. Para contradecir a un pediatra, para echar a la familia de casa, para pedir la ayuda adecuada... debe una empoderarse y tener apoyo para sostener esa situación. No debemos olvidar que la mayoría de las familias dan sucedáneo de leche materna y está muy aceptado socialmente, tanto que se cree que es "lo mejor" frente a la leche materna, que tiene connotaciones muy negativas como "que es agua", "no alimenta", "es vicio"...

La industria de sucedáneos invierte 150 veces más en publicidad que los estados en promover la leche materna. En el último año ha ganado 45.000 millones de dólares.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión?

No tengo más hijos, mis pequeños tienen ahora 6 meses.

¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?

Claramente tomaría otras decisiones. No sé si conseguiría dar lactancia exclusiva, pero tomaría otras decisiones.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?

Que yo no he podido pero que deberíamos defenderla a capa y espada.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?

Bueno a las que han pasado por lo mismo que yo no sé si tengo algo que decirles, a las que van a ser madres pronto, que tomen sus propias decisiones, en el hospital y en sus casas. Y que lo intenten, que amamantar a un hijo es maravilloso.

Mis conclusiones. 


La lactancia materna tiene sus dificultades si se deja a la madre y sus familias en soledad, sin apoyo y sin dar la importancia que tiene a su establecimiento.

Si la lactancia materna salva vidas, ¿por qué el personal sanitario no se implica más en establecerla?

Si una madre con un solo bebé tiene muchas dificultades, con dos bebés y primeriza debería tener muchos más apoyos. Una persona para criar dos niños no es suficiente, hacen falta mínimo dos adultos. Las bajas maternales y paternales deben establecerse acorde al mínimo que dicta la OMS en cuanto a lactancia materna: seis meses.

Es difícil luchar contra una industria que gana 45.000 millones de euros y que se espera que gane 71.000 en 2020. Evidentemente la industria no va a dejar que se promueva la lactancia materna para que su negocio se vaya a pique.

Nos querrán vender la idea de que sus sucedáneos son lo mismo que la leche materna, que facilitan la vida... o cualquier otro reclamo publicitario. Pero detrás de esos productos lo que hay es un negocio multimillonario.

Quiero darle las gracias a Ana por participar, porque su testimonio sirva a otras mamás y para seguir haciendo pedagogía sobre lactancia materna.

Besos.



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23.5.17

Entrevista a Judith: yo abandoné la lactancia materna



Bueno, pues ya está aquí la cuarta entrevista. Me estoy planteando recopilarlas todas en un ebook porque son varias y son testimonios muy valiosos.


Intento elaborar estas entrevistas en las siestas de mi hijo, así que os podéis imaginar el ritmo que llevo... 😅

Os dejo ya con la entrevista a Judith. Mis comentarios están en cursiva.

Antes de empezar, cuéntame algo sobre ti para que te conozcamos mejor.

Soy Judith Durano, periodista y asesora de comunicación de profesión y, desde hace unos meses, también autora del blog "My Second Job Mamá" y bloguera por afición.
Me inicié tarde en esto de la maternidad, ya en los 37, y soy mamá de dos niños, Àlex de 4 y Carla de 6 años. Mi blog nace de la necesidad de contar la experiencia de ser madre en la recta de los 40 y muy especialmente en el caso de aquellas madres que, con la llegada de la maternidad, deben redefinir sus prioridades y quizás reinventarse laboralmente.

¿Antes de ser madre tenías alguna expectativa sobre la lactancia materna?

Debo admitir que no fue hasta saber que estaba embarazada que empecé a informarme sobre la lactancia materna. En ese momento si que empecé a buscar bibliografía y a leer muchísimo sobre el tema.

¿Qué información tuviste sobre la lactancia materna durante el embarazo? ¿Fuiste a algún taller de lactancia?

En mi familia hay antecedentes por parte de madre y abuela paterna de cáncer de mama. Era una de mis principales preocupaciones cuando me quedé embarazada y cuando tenía que decidir si quería o no optar por la lactancia materna. Consulté con varios ginecólogos y todos me aconsejaron dar el pecho. Aproveché el embarazo para leer mucho sobre el tema, especialmente a partir del quinto mes que tuve que guardar reposo.
En lo que respecta a talleres, fui a una o dos clases de preparto y allí me hablaron, sin profundizar demasiado sobre el tema, de la lactancia materna. Fueron cuatro pinceladas ya que tuve que interrumpir las clases al tener que guardar reposo por prescripción médica.

¿El día del parto te pusieron a tu bebé en el pecho inmediatamente después de dar a luz?

Si, y aún recuerdo con mucha ternura ese momento tan especial. Con mi primera hija Carla, que justo hace dos días acaba de cumplir 6 años, a los minutos de nacer, aún y ser por cesárea. se la dieron a mi marido que la sostuvo en brazos. Acto seguido, me la colocaron en el pecho y estuvimos un largo rato esperando en quirófano para subir a planta. Incluso nos trasladaron a la habitación con la niña aún acomodada en mi pecho. Fue una experiencia inolvidable.
Con mi segundo hijo, Àlex, no fué igual. Nació también por cesárea pero con doble vuelta de cordón y tras nacer, se lo llevaron a la incubadora donde permaneció durante unas dos horas, que se me hicieron interminables.

¿Qué información te dieron en el hospital acerca de la lactancia materna?

En el hospital, y estando ya en la habitación, la comadrona me ayudó a buscar la mejor posición para facilitar el agarre al pecho de la niña. Insistió en que mantuviera la niña conmigo el máximo tiempo posible y que fuera ofreciéndole el pecho. En mi caso, lo peor fue que, tras la cesárea, la leche no me subía. Recuerdo que me prohibieron tácitamente que le diera un chupete y eso que Carla, tardó casi tres días en comer y no paraba de llorar.

Existe la creencia generalizada que la leche tarda más en subir si el nacimiento es por cesárea. Hay que tener en cuenta que la subida de la leche se produce por el desprendimiento de la placenta, por lo tanto, tanto en partos por cesáreas como vaginales, el desprendimiento se produce desencadenando las hormonas necesarias para la lactancia. Sí es cierto, que el contacto piel con piel justo después del nacimiento, favorece la subida de la leche, por eso, es posible que al tener protocolos de separación en las cesáreas en la mayoría de los hospitales, se perciba que la subida de la leche tarda algo más. 

¿Te enseñaron alguna postura de agarre en el hospital?

Si, me enseñaron varias. En mi caso, también fue muy útil llevar conmigo el cojín de lactancia.

¿Ofrecieron alguna "ayuda" al bebé durante los días que estuvisteis en el hospital?

Si, mi hija nació con cesárea y con 4kg100. Hasta el tercer día no me subió la leche y mi hija lloraba desconsoladamente. Le ofrecieron “ayuda” y de hecho se la seguí dando todo el tiempo que le di el pecho y que no recuerdo exactamente si fue un mes o no llegué a ello.

La ayuda de leche de fórmula hay que intentar evitarla. Hay datos suficientes para afirmar que los índices glucémicos del bebé se mantienen estables durante las primeras seis horas de vida. Además, durante las primeras 24 horas son capaces de autorregularse. La leche artificial no deja de ser leche de vaca, y esas primeras ayudas parece que están influyendo en las alergias a la leche de vaca, ya que la cantidad que se ofrece es suficiente para que el cuerpo reaccione pero no la cantidad necesaria para que se "acostumbre". Es lo que se conoce como "biberón pirata".

Cuando llegásteis a casa, ¿cómo viviste esos primeros día de lactancia materna?

Fue algo abrumador y lo recuerdo con cierta angustia. Tras la cesárea, mi cuerpo aún se resentía y según que posiciones eran complicadas. Recuerdo que todo el mundo me daba consejos, la niña no dejaba de llorar y yo ya no sabía si lo que hacía era o no lo correcto.
No sabes si tu hija come y si lo que come es lo necesario y la gran mayoría de los que tienes a tu alrededor te animan a dejar el pecho diciendo que la niña se queda con hambre.

Esta situación donde todo el mundo opina angustia a las madres, pues la mayoría de la información está basada en creencias antiguas y mitos. Contactar con una asesora de lactancia para que te ayude en casa a buscar la posición correcta y que te de información basada en la evidencia científica es lo mejor que puede hacer una mamá para salvar su lactancia materna. Es cierto que es ahora cuando se está percibiendo esta figura como verdaderamente importante, pero no aquí en España, que estamos atrasados, como siempre. 

También ayuda el tener el contacto de una mamá ya experimentada, saber que puedes llamar a alguien en los momentos más duros tranquiliza.

¿Tuviste dolor? ¿Grietas? ¿mastitis u otras complicaciones? ¿cómo recuerdas esos momentos?

Hubo momentos puntuales de dolor, pero no tuve ninguna otra complicación añadida. Sí recuerdo el momento en que se retiró la leche. Fue uno de mis momentos más dolorosos en los dos postpartos. Con la niña y aunque intenté dejarlo progresivamente, extrayéndome leche con un sacaleches y demás para evitar los dolores, no lo logré. Con el niño, en el hospital se olvidaron de darme la pastilla y al día siguiente al nacimiento de mi hijo, y también con cesárea, me había subido la leche. Aún recuerdo esas dos semanas después del parto con los pechos vendados y sin poder beber líquidos, ni siquiera agua, y con unos pinchazos que apenas podía acercarme a mi hijo en el regazo. Tengo muy mal recuerdo de esa experiencia.

No nos cuenta Judith qué le llevó a vendarse los pechos, aunque todavía hay médicos que aconsejan esta práctica, no hay ninguna prueba de que sea eficaz. De hecho, puede producir mastitis al impedir el drenaje correcto del pecho. La forma más eficaz de dejar que el pecho deje de producir leche es extraerla manualmente pero sin llegar a un vaciado completo e ir espaciando las tomas. Es muy doloroso leer las prácticas a las que se han sometido algunas mujeres por no tener una información correcta.

¿Tenías cerca algún taller de apoyo a la lactancia? ¿acudiste?

No, en ese momento no tuve constancia que existiera uno cerca. Además coincidió que, al poco de nacer mi hija, nos mudamos de casa y localidad, lo que aún complicó más poder localizar uno relativamente cerca.

La mamá debería obtener un listado de los grupos de apoyo a la lactancia más cercanos al salir del hospital según su lugar de residencia. No debe dejarse a una madre "abandonada" a su suerte en el camino de la lactancia materna, que en nuestro contexto social, es bastante más difícil de lo que nos cuentan.

¿Percibes alguna dificultad o desventajas en estos grupos?

La verdad es que me resulta difícil contestar esta pregunta cuando no los conozco. Sin embargo, entiendo que deben ser de gran ayuda para aquellas madres que, como fue mi caso, quieren apostar por la lactancia materna y no saben cómo hacerlo. También como grupo de apoyo para resolver dudas y compartir experiencias con otras mamás en situaciones parecidas, seguramente son de gran ayuda.

Los grupos de apoyo a la lactancia son muy útiles. Mi experiencia últimamente es que incluso las llamadas telefónicas lo son. A veces a las madres les surgen dudas en cualquier momento. El estado emocional en el puerperio es delicado y lo que parece fácil se les hace un mundo. Yo misma los primeros días decía "que no tenía leche" a pesar de que se salía del pecho... Ahora lo recuerdo con sorpresa y ternura. Mi marido y mi doula estaban ahí para apoyarme. También los grupos de apoyo online son una buena alternativa. ¿Y si hubiera un teléfono nacional de apoyo a la lactancia materna? ¿Os imagináis? Sería otra España...

¿Cuándo decidiste dejar la lactancia materna?

No sé si llegué al primer mes. Mi hija no dejaba de llorar, tenía que darle suplementos con biberones y cada vez mi leche era más acuosa. Decidí dejarlo.

Precisamente es el proceso que he comentado anteriormente: espaciar las tomas y que no se extraiga toda la leche hace que baje la producción, con lo que se entra en una espiral hasta que gana terreno la leche artificial. Cuando un bebé llora la mamá lo único que quiere es ver a su bebé tranquilo y feliz. Es legítimo que tome las decisiones que le encaminen a ese fin. Pero la leche artificial, al ser un compuesto químico, no tiene las propiedades beneficiosas ni en su composición ni su administración. Por eso antes que tener leche artificial a mano, publicitada y regalada en las consultas, habría que tener más información veraz, útil y basada en la evidencia científica y además, ACCESIBLE a cualquier hora y día. Por lo que estoy leyendo, la huella emocional que deja abandonar la lactancia materna es bastante más grande y extendida de lo que creemos. Si pudiéramos salvar más lactancias maternas, no habría tantas mujeres con esas "espinitas clavadas".

Creo que la clave del malestar de esas madres no está en que se defienda la LM, sino en que se sienten estafadas porque nadie luchó con ellas.



¿Cuáles son tus sentimientos ahora sobre esa decisión? ¿Te sentiste juzgada?


Me hubiera gustado, ya que había apostado por la lactancia materna, poder haber dado el pecho a mi hija algo más de tiempo. Mis sentimientos eran algo contrapuestos ya que, en cierto modo, te sientes responsable por no haber podido amamantar a tu hijo como debieras y, por otro, te sientes satisfecha por haberlo intentado.
No puedo decir que me sintiera juzgada, pero si que me sentí cuestionada y, en muchas ocasiones por mis mejores amigas o mi propia familia.

¿Has tenido más hijos? ¿Has tomado la misma decisión?

Si. Tengo dos hijos, una niña y un niño. 
Con mi segundo hijo decidí darle directamente el biberón. Tuve el problema que anteriormente he contado que, en el hospital, se olvidaron de darme la pastilla para la retirada de la leche y sufrí en los primeros días el dolor de la subida de la leche y el sufrimiento y la duda de no saber si esta vez, si le hubiera dado el pecho, quizás hubiera sido distinto.

¿Y si quisieras tener más hijos tomarías la misma decisión?

Creo que optaría por dar el biberón. Con mi hija tras dejar el pecho tuvimos muchos problemas con la leche. No aceptaba ninguna leche y vomitaba continuamente. Fuimos a diferentes pediatras, probamos multitud de leches con y sin gluten y de mil y una variedades, pero ella seguía vomitando, hasta que dimos con una que toleraba relativamente.
Igual no tiene nada que ver y es algo que yo relaciono, pero supongo que también fue una de las razones por las que con mi segundo hijo, opté por el biberón.

Muchos bebés vomitan porque su sistema digestivo es inmaduro y es mas difícil digerir la leche procedente de otro animal, aunque también hay bebés que si tienen reflujo pueden vomitar la leche materna. En estoy hay que hacer un estudio médico meticuloso. No obstante, aunque el bebé tenga reflujo, no hay ninguna evidencia que diga que la leche de fórmula es mejor que la de la madre.

Cuando lees acerca de la defensa de la lactancia materna, ¿qué sientes?

Soy defensora de la lactancia materna. Creo que la mujer que es madre tiene que tener acceso a toda la información posible sobre este tema para después poder decidir, en cada caso concreto, qué quiere hacer y hasta cuando. No veo bien que se juzgue a una madre por haber optado  o no por la lactancia materna. Ambas opciones son igualmente válidas y cada situación es distinta, incluso, cada embarazo es distinto y la mujer que es madre debería poder decidir libremente aquello que cree que es lo mejor para ella y su hijo/a. En este sentido, tengo una hermana que en su segundo parto decidió no dar el pecho a su hijo y tras nacer tuvieron que trasladar al bebé de hospital por problemas graves. Mi  hermana, por el hecho de no querer amamantar a su hijo, no tuvo opción y no pudo ser trasladada junto al bebé sino que tuvo que esperar el alta en el hospital en el que dio a luz a casi 100 km de distancia. Esta situación es la que creo que tendríamos que intentar evitar. Es igual de madre aquella que amamanta a su hijo como aquella que le da un biberón y ante una situación de peligro del bebé, creo que tiene el mismo derecho una madre que otra a ser trasladada y a estar al lado de su hijo.

Judith da en el clavo: acceso a información inmediata y veraz salvarían muchas lactancias maternas y creo que la expectativa de la mayoría de las mujeres es dar el pecho, excepto cuando ya han tenido experiencias negativas previas, evidentemente.

Otra cosa imperdonable que comenta Judith es que a su hermana la separaran de su bebé y el criterio fuera que es que "no daba el pecho". Ninguna madre debe ser seraparada de su bebé y el ingreso hospitalario debe ser conjunto.

¿Qué les dirías a las mamás que han pasado por lo mismo que tú?

Les diría que una difícilmente puede opinar sobre algo si no lo experimenta. Por ello, personalmente animo a las mamás a que no descarten de antemano la lactancia materna, sino que lo intenten.  Les pediría que se informaran bien no sólo de cómo funciona, sino también de todos los centros de apoyo o servicios de doulas que tienen alrededor y que, con toda la información, valoren en su caso si deben o no, o quieren o no, optar por esta alternativa.

Judith Durano Juanmartí
My Second Job Mamá
www.mysecondjobmama.com


Mis conclusiones:


Cada vez estoy más convencida de que la mayoría de las madres quieren dar el pecho a sus bebés. Las dificultades de la lactancia materna no son debidamente explicadas con antelación y por tanto las expectativas se rompen cuando el bebé llora, o incluso cuando la madre llora.

Tener disponible leche de fórmula en casa (comprada o regalada en las consultas) hace que la búsqueda de soluciones no se encaminen a continuar con la lactancia materna, sino a la solución más inmediata que es darle un biberón de fórmula. Totalmente comprensible cuando en casa, de madrugada, sola con tu pareja tienes un bebé llorando desconsolado, sin saber qué hacer ni a quién llamar. Y tú también lloras desconsoladamente de impotencia y cansancio.

Concluyo también que muchas madres agradecerían que alguien les acompañara en la lucha por su lactancia materna, y no se rindieran tan rápido. Tener acceso inmediato a información veráz ayudaría a establecer las lactancias.

Muchos pediatras olvidan que existe la posibilidad de extraerse leche, ya sea manualmente o con sacaleches. Si una madre dice que la dificultad de su bebé es que no coge el pecho, se le pueden enseñar esas técnicas y ofrecer la leche posteriormente con jeringa hasta que el bebé coja más fuerza y pueda agarrarse bien.


Imagen de Alba Lactancia

Juzgar, culpabilizar o reñir a las madres que dan o dieron leche de fórmula sólo empeora su salud emocional y su visión sobre la lactancia materna. Lo relevante es preguntarse: ¿qué le ha llevado a dar leche de fórmula a su bebé?

Hay dos acciones fundamentales que deben llevarse a cabo a nivel estructural en este orden:

- Un gran plan de acción nacional para facilitar información VERÁS e INMEDIATA a las madres por distintos canales: desde grupos de apoyo dirigidos por personal formado en lactancia hasta un teléfono o chat disponible 24/7. Con esto tendríamos muchas más lactancias exitosas que alcancen al menos el año de vida del bebé, cuando ya puede tomar leche de vaca normal.

- La valentía de ir retirando la publicidad de la leche de fórmula con más contundencia, como dice la OMS hasta llegar a ser un producto prescrito con receta sólo para casos puntuales. Aunque en principio esto parezca muy restrictivo, tened en cuenta que si se receta, el pediatra debe valorar qué leche de fórmula es la más apropiada para el bebé, también tiene que haber visto las dificultades de la mamá para amamantar, plantear soluciones y finalmente si no es posible, recetar. En este caso la leche de fórmula debería estar subvencionada y sería más fácil presionar a los fabricantes para que ofrezcan lo más saludable. Muchas os preguntaréis, ¿qué pasa con mi decisión? No creo que con esto haya problemas. Hay algunos tratamientos que se pueden solicitar por parte del paciente por voluntad propia y son con receta médica, como los anticonceptivos, por poner un ejemplo. Ningún médico puede decirte que no pero tiene que recetarte la que mejor te venga.

Vuelvo a dar las gracias a las mamás que están participando, está siendo muy enriquecedor para mí y espero que para vosotros que leeis también.


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